Todos los días nos ocurren cosas que nos cohibimos de contar por cualesquiera motivos, todo el mundo quiere oir algo bueno y bonito. Aquí escribo lo que quiero y si alguien quiere algo bueno y bonito que lo busque en otra parte.
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sábado, 15 de agosto de 2015
miércoles, 12 de agosto de 2015
Linchamientos en Twitter: el fuego y la palabra
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| Recomendable película, también llamada "Elmer Gantry". |
En las últimas tres horas he presenciado un linchamiento a una tuitera que tuvo la mala ocurrencia de tener una conversación que debería haber tenido lugar en un entorno privado.
No diré su nombre.
Pero de dicha conversación, que tenía lugar mientras se confirmaba en los medios de comunicación el hallazgo de los cadáveres de las chicas de Cuenca, alguien extrajo un tuit y lo fue moviendo con comentarios escandalizados que daban a entender que a la tuitera no le importaba el destino de las maltratadas.
Los que vieron esa conversación saben a cual me puedo referir. Tampoco quiero citar tuits pues se prestaría a seguir atizando a la tuitera como le ha sucedido hoy.
Curiosamente la mayor parte de los que le ponían los puntos a la supuesta tuitera machista eran hombres. Mientras contemplaba todos estos dimes y diretes que llegaron a mí por un tuit con el enlace a la conversación que tuve que releer varias veces, no dejaba de pensar al ver el error de quienes querían ajusticiar a la tuitera en el linchamiento que se estaba produciendo hacia una mujer por defender a otras, y encima por sacar un tuit de contexto.
Ni en ese tuit compartido a través de enlace, ni en la conversación había referencias a Cuenca. Y ver la hora daba a entender que mientras hablaban no estaban al tanto del fatal hallazgo.
Ya sé que esto no llega a mucha gente, pero para recordármelo yo servirá: no saquéis las cosas de contexto, no tergiverséis, y si os dais cuenta de vuestro error os engrandecería mucho reconocerlo, ni siquiera disculparse, sólo reconocer el error.
A veces tengo la sensación, y veo el peligro de caer yo misma en ello si crecen mis seguidores, de convertir Twitter en un inmenso cementerio de púlpitos de predicador/charlatán que sólo esperan ser escuchados y no escuchar. Twitter es una herramienta estupenda, es creativa, te obliga a ir al mensaje concreto sin rollos, pero estaría bien que miráramos el antes y el después de un tuit, si lo tiene.
He hecho ver el error a una de las personas que sigo y con las que suelo hablar casi todas las semanas, no ha querido reconocerlo, pero lamentaría que alguien que suele enmendar la plana a los demás supiera empezar por si misma. Sé que después de hoy no será nada igual, y lo lamento, es un gran gran tipo.
La Gozadera, una canción emocionante
No debo entrar en Youtube porque me lío y acabo viendo un montón de vídeos que no tenía intención de ver.
Empecé con el de Juan Magán y Paulina Rubio y he llegado a La Gozadera de Gente d' Zona y Marc Anthony. Me ha emocionado mucho hasta el punto de llorar, lo que hacía mucho que no me pasaba. Me ha encantado, aunque echo a faltar en este orgullo de ser latino alguna referencia a España.
Por último recordar la gran versión y los maravillosos bailarines de La Pelotera de Los Morancos. Los bailarines aquí diría que son mejor y más reales. La letra genial como siempre.
Empecé con el de Juan Magán y Paulina Rubio y he llegado a La Gozadera de Gente d' Zona y Marc Anthony. Me ha emocionado mucho hasta el punto de llorar, lo que hacía mucho que no me pasaba. Me ha encantado, aunque echo a faltar en este orgullo de ser latino alguna referencia a España.
Por último recordar la gran versión y los maravillosos bailarines de La Pelotera de Los Morancos. Los bailarines aquí diría que son mejor y más reales. La letra genial como siempre.
martes, 28 de julio de 2015
Así somos, People like us o como disuadir con una mala sinopsis
El pasado domingo por la noche había pocas novedades para mí en la tele salvo una: “Así somos”, el estreno de cine de Antena 3.
Leí la sinopsis, no me convencía y busqué por internet, resultó ser la misma que ofrecía la info del canal.
Mi otra opción para despedir un domingo deprimente (casi todos lo son) era “Pasaporte a la Isla”, pero no estaba mucho por la labor tras ver en un avance a la pobre Maricarmen (QQCCMH) con cara de depre y lagrimillas en los ojos.
El arte de escribir sinopsis se ha perdido, o son muy escuetas o te cuentan toda la película. Esto último sucede con las TVMovies con las que Antena 3 tiene a bien obsequiarnos todas las sobremesas de fin de semana. Te lees la sinopsis de las mismas en la info del canal y ya no hace falta visionar la TVMovie. Voy a ser generosa y diré que no siempre sucede ni son tan malas ni tan aburridas como suelen.
Tener una infancia de pobre, de lo cual me enorgullezco, te hace carecer de la posibilidad de ir al cine (también me ha ahorrado muchos bodrios), menos aún disponías de aparato de vídeo, ni Beta, ni VHS para tener motivo para alquilar pelis en los videoclubs que afloraban como setas en cualquier esquina del barrio. En este panorama crecí, leyendo los resúmenes de las películas que no podría ver en periódicos y revistas, de tal modo, que hasta las recortaba. No sé si quien las escribía había visto la peli, supongo que sí, y por ello cuidaba de no desvelar la trama completa, pero sí en cambio contaba lo suficiente para picar tu curiosidad.
Volviendo al inicio y motivo de esta entrada, “Así somos” presentaba una sinopsis escueta que la hacía padecer un drama de TVMovie basado en hechos reales, porque “Así somos” está basado en un historia real, eso ponía al comienzo de la peli. Una de las sinopsis que leí era esta:
Tras la muerte de su padre, Sam (Chris Pine) debe enviar 150.000 doláres a Frankie (Elizabeth Banks), una hermana alcóholica de la que no sabía nada, y cuyo hijo es un problemático niño de doce años incapaz de controlar su temperamento. (FILMAFFINITY)
Y esta otra es el ejemplo de desvelar demasiado, y por lo mismo os pondré el enlace únicamente para que el que la lea sea por decisión propia y no porque yo induzca al spoil:
Como seguro os pasa a los 4 que acabeis leyendo esto os preguntaréis ¿a qué viene una entrada sobre una peli deprimente? Pues a que al final la vi porque al ver el reparto descubrí a Michele Pfeiffer (sale lo justito) y me dio curiosidad ver en qué estado estaba su carrera. De pequeña hacía mucho esto para seleccionar qué pelis ver: tenía actores fetiche que me habían gustado en alguna y veía todas las que echaban de él en la tele. Hubo una época en la que la tele, entonces la única tele, te lo ponía tan fácil que te echaban ciclos de actores famosos como Paul Newman.
Que sí, que la vi, que me gustó mucho, tanto como para escribir sobre ella. Era un drama, claro; pero obviaron contar que tenía muchas dosis cómicas, la mayor parte venían de la mano del adolescente. Y me sorprendió porque la noche anterior caí en la tentación de ver “Ahora los padres son ellos”, o sea, la tercera entrega de “Los padres de él”; y es que esta peli con vocación de comedia simplemente me hizo reír menos que “Así somos”, y es que, como dicen los expertos como Rafa Fernández: no hay mejor manera de contar dramas que a través de lo cómico (no es una cita textual, no va SIC, y tampoco pondré FIN DE LA CITA). Por cierto hay una escena sumamente violenta en la que el prota acaba con la cara hecha un Cristo, y vista así la escena parece que la reacción de quien le pega es exagerada, y para mí hay algo que no se cuenta porque se da por sobreentendido, espero que me contéis si llegáis a la misma conclusión que yo.
Por último: vean “Así somos” pues tal vez se reemita en NOVA, MEGA o NEOX y CUIDADO CON LAS SINOPSIS ENGAÑOSAS
sábado, 20 de junio de 2015
“La caricia de Tánatos”, literatura y una realidad perversa
Hay personas expertas en jugar con dos, tres e infinitas barajas. Su vida es doblez por completo. No hay un sólo aspecto de su vida en el que no sea un traidor. Lo peor de esto es que en general el tipo caiga bien, como es el caso de mi espécimen objeto de descripción. Si pones cara de huérfano maltratado por la vida, sonríes y vas contando tu triste historia por doquier, da igual lo chivato que seas, lo infiel que seas, lo falso que seas, que la gente aún así te querrá. Y es de admirar, lo que a cualquier mortal nos serviría para condenarnos a la ira humana y divina por el resto de lo eones a ellos les sirve para hacerse perdonar y conseguir vidas para su siniestro juego de perversión. Porque alguien adicto a engañar, a hacer ver lo que no es, tiene que disfrutar con ello, y eso, por fuerza, ha de ser perverso en cualquier parte del mundo y en cualquier religión o código de conducta.
Si te tocara en suerte un amigo así al menos tienes la opción de evitarlo, mandarlo al garete, o elegir en qué aspectos de tu vida quieres aguantarlo a no ser que tus escrúpulos morales sean absolutamente inflexibles y hasta la mera presencia del individuo te provoque arcadas cuando recuerdas sus anécdotas. Como compañeros de juerga pueden ser hasta divertidos, si te cuenta sus trastadas con gracia y te paga alguna copa. Pero si te toca en “suerte” como compañero de trabajo, como novio/marido o como familia, uff, ¿cómo te quitas a semejante truño de tío de encima?
Con este tipo de sujetos es ir siempre caminando por el desfiladero más helado. Y lo peor es que en muchas ocasiones ni te darás cuenta de con quién estás dando. Sólo si te cuenta que de niño fue expulsado de la escuela porque su compañera de colegio víctima de su acoso se quiso tirar desde la azotea del colegio, puedes vislumbrar que por cómo cuenta ese suceso, sigues estando ante el mismo hijo de puta acosador, pero con muchos años de “escuela” que han refinado sus procedimientos.
Hace poco leí “La Caricia de Tánatos” de María José Moreno, y a medida que iba leyendo me sorprendía cada vez más porque llegué a pensar que el antagonista de esta novela era un fiel reflejo del personaje al que me refiero. Por la situación geográfica donde desarrolla su actividad profesional la escritora, y a la vez radica la acción de la novela, llegué a dudar aún más de mi conjetura (el tipo que sufrí es de por allí). Es como si la escritora hubiera conocido al mismo personaje que yo, pero para echar este pensamiento de mi cabeza deduje que puede que haya muchos sujetos como el referido y se influyan mutuamente. Y creo que deduzco bien, porque el trastorno narcisista de la personalidad es algo demasiado frecuente en estos días, más bien es una plaga. Como decía Lorenzo Silva en el prólogo de “Consummatum est” hay demasiados psicópatas que escudan su sadismo y sus actos violentos en sus tristes infancias. ¿Y quién puede presumir de haber de haber tenido una buena infancia? Muy poca gente, yo al menos creo conocer sólo a dos personas. Quien más, quien menos, tiene en esa época de su vida episodios aciagos que marcan los recuerdos y, por tanto, la personalidad en un tanto por ciento variable según los casos. Matemáticamente es tan poco beneficioso dedicar el resto de nuestras vidas a compensar los tristes episodios de los que se vio teñida la felicidad de nuestra niñez que sorprende que personas que se tienen por inteligentes consagren el más mínimo esfuerzo a vengar estos agravios infantiles.
Se pueden llegar a escuchar cosas como el resquemor hacia un padre ausente debido a un divorcio acaecido en la temprana edad del muchacho. Y yo digo: ¿cuántos seres humanos son directamente huérfanos de padre, madre, o de los dos? ¿cuántos niños se han criado con sus abuelas porque sus padres trabajaban lejos y mucho? ¿cuántos niños teniendo padres eran ignorados por éstos? ¿cuántos niños eran convertidos en adultos para ejercer la tutela efectiva (la real) sobre sus hermanos más pequeños?
¿Tantos traumatizados hay? Quizá debiéramos remontarnos hasta el origen de esta exigencia general de infancias felices, pese a que muchos de nosotros nos hemos educado con cuentos como Cenicienta, Blancanieves, Bambi, Pulgarcito, Hansel & Gretel, protagonizados por niños con ciertos "problemillas" (no spoil) a su alrededor, existe una idea extendida de que las infancias debieran ser felices sí o sí, pasando de los ejemplos de los cuentos, que son sólo cuentos. Y me resisto a creer que incluso siendo niño, y ya de mayor se elabore la idea de que las desgracias y los pesares sólo deben ser para los demás como si esos “demás” fueran más merecedores de las injusticias y los agravios varios que ellos mismos. Y son esta clase de personas que se sitúan, con respecto al resto de los mortales, en otra esfera de realidad las que acaban repugnando toda norma, escrita o no, que deban obedecer, y ni tan siquiera la acatan cara a la galería, llegando a presumir abiertamente de sus comportamientos machistas con sus novias, sus conductas poco bien vistas en el trabajo, etc. Su desprecio por la norma, hasta la que conviene a su salud es tal, que pueden estar presumiendo de la cantidad de productos para culturistas que se meten pese a ser delicados de riñón y estar advertidos por el médico, pero como ellos mismos dicen:
“Es que si voy a la playa y no me miran las tías me deprimo.”
Esta frase, la de justo encima, entrecomillada y centrada, es la que puede resumir con toda exactitud un trastorno narcisista de la personalidad, alguien que, partiendo de carencias y complejos alrededor de las mismas, intenta llamar la atención para sí de forma enfermiza, pues como acabo de describir es capaz de dañarse la salud con tal de conseguir piropos y miradas de admiración. Pero hasta lo que acabo de escribir sólo se daña él mismo, pero los trastornos se definen como ese comportamiento que se sale de lo habitual y que produce daños a otros o al propio sujeto que lo ejerce. Y el trastornado puede atiborrarse de anabolizantes, pero si le dices algo en broma en contestación a un consejo no pedido por ti, puede hacértelo pagar muy caro, y lo hará en aquello que crea que te va a doler más: si te acabas de comprar un coche, te lo rayará; si eres muy cumplidor en el trabajo, te comprometerá para que quedes mal; si tienes amigos, intentará volverlos contra ti; y así hasta el infinito. Y aquí ya entramos en la psicopatía, ¿un psicópata nace o se hace? En los últimos años debido a los productos audiovisuales de entretenimiento, así como la literatura, esta figura de la Psicología/Psiquiatría se ha puesto tan de moda que hasta un invitado puede soltártelo como un insulto mientras te rechaza el pollo. Un psicópata no es por definición un asesino en serie, aunque en un asesino la psicopatía puede ser un acelerante como la gasolina en una fogata. Un psicópata es un tipo que tiene un procesamiento anormal de las emociones, y siguiendo la explicación tópica y simplista, tiene mucha dificultad para empatizar (es esa sensación que experimentas cuando un amigo tuyo te cuenta que se ha pillado el prepucio con la cremallera, por ejemplo) con otro ser humano o no empatiza, con lo cual dudará menos en lanzarte objetos a tu pierna recién escayolada que otro ser. Y visto lo visto, psicópatas hay de muchas clases. En el caso del trastornado narcisista, si es congénito o degenera en psicópata, verás que su obsesión vengativa por la más mínima afrenta le llevará a tales extremos que pasará incluso por encima de su propia conveniencia, ya no digamos la de los demás.
Pongamos por ejemplo que la venganza consista en rayar el coche de su ofensor:
A) Un no psicópata valoraría la idea de vengarse intentando proyectar las posibles consecuencias de sus actos basadas en las reacciones de la gente. Digamos que yo pensaría más allá de consideraciones morales sobre el perdón, que si rallo el coche y no me descubren, quizá pudieran culpar a otra persona y esa persona podría acabar reaccionando violentamente y acabar todo en una pelea en la que pudieran resultar heridas personas inocentes de todo.
B) El psicópata aunque entrara en estas consideraciones, no sabría valorar, o no lo haría, las posibles reacciones de las personas ante su acto vengativo de rayar el coche.
Podría seguir hablando de los psicópatas, pero nos quedaremos en el trastorno narcisista de la personalidad tan frecuente en estos días, y tan bien visto, no en vano a mediodía se nos obsequia con altas dosis de este trastorno en ese programa tan recomendable para distraerse sin mayores consecuencias (sarcasmo) que es MHYV. Una cosa es tener amor propio y otra ciertas personalidades que pueblan estos medios.
P.D.: Durante la acelerada escritura de este artículo he tenido dudas ortográficas entre rallar y rayar, así que os ofrezco este enlace por si os ocurre lo mismo.
Creo haberlo solucionado, pero sigo sin quedarme con ello. Eso sí, cuando diga "Me estoy rallando", me imaginaré un rallador de queso; y cuando diga "Me está rayando la pintura", me imaginaré a Llum Barrera rayando el coche en "Diario de una ninfómana".
Creo haberlo solucionado, pero sigo sin quedarme con ello. Eso sí, cuando diga "Me estoy rallando", me imaginaré un rallador de queso; y cuando diga "Me está rayando la pintura", me imaginaré a Llum Barrera rayando el coche en "Diario de una ninfómana".
jueves, 28 de mayo de 2015
Gente tóxica e intoxicada
Debo ser muy mayor, porque hay comportamientos que me dejan de pasta de boniato, pero de un boniato muy reseco, de una pasta como la piedra. Uno de ellos que vengo observando hace años es que no sólo la gente se droga igual o más que antes, sino que al contrario que los drogadictos de antaño, los actuales hacen alarde de sus hábitos, que no son precisamente de monje. El drogadicto de hace más de 30 años buscaba los descampados, las traseras de colegios retirados, edificios abandonados, o la acera de debajo de mis ventanas porque daban al descampado, y no iba diciendo a desconocidos las micras que disolvía en su cucharilla.
Supongo que todo empezó mucho antes de que yo empezara a notarlo. No sé en qué ambientes se desarrolló esta tendencia a admitir públicamente lo que se mete cada cual. Sería muy fácil buscar culpables retrocediendo en el tiempo y achacar esta conducta toxicomaniacaexhibicionista a personajes controvertidos y televisivos.
Da igual cuantos famosos mueran al año a consecuencia de estos hábitos que se airean públicamente con más o menos reparo y se excusan en insomnios, tomando algo para dormir, y por la mañanita algo para espabilarse para combatir la sustancia que les durmió de más.
Supongo que ya nadie recuerda los salvajes 80, y las cosas que los niños de entonces tuvimos que ver a nuestra tierna edad (yo los tenía debajo de mi ventana). La memoria de aquello ha quedado tan sepultada para las nuevas generaciones que no sirve de escarmiento.
Supongo que los drogadictos de hoy no han visto como el descampado donde aprendieron a montar en bici se convertía en un campo no de trigo, sino de jeringuillas usadas, que aunque recogieras para que no se pincharan tus hermanos pequeños, otros niños y tú mismo, a los pocos días volvía a reproducirse la cosecha como mala hierba.
Es lógico, porque hay muchos jovenes que no han desarrollado su no muy lejana infancia en descampados, ya que no había debido a la burbuja inmobiliaria; por lo tanto, no se puede echar de menos lo que no se ha tenido.
Ver como tu zona de juegos, donde en tiempos había tanta seguridad por parte de tus padres que te dejaban estar jugando hasta la noche, e incluso cenar, acercándote a tu balcón a recoger el bocadillo de tortilla que tu madre te tiraba en una bolsa, se convertía en territorio vedado y peligroso, acabando arrinconado en tu casa viendo en la tele las películas de Estrellita Castro que ponían en la 2, cuando se llamaba "la segunda" porque se había terminado la programación infantil.
Que no me digan los jóvenes drogadictos de hoy que no saben que aquello que compran de manera ilegal es precisamente ilegal por sus efectos perjudiciales. ¿Sabéis qué? Me da igual lo que toméis, pero encerraros en vuestra casa: NO CONDUZCÁIS, porque me da igual el drama que me contéis para justificar vuestra adicción, sois asesinos en potencia. Encerraros en vuestra casa, expoliad a vuestros padres, a vuestras novias, si se dejan, hasta que se cansen y os denuncien. Y cuando os quedéis sin curro, sin financiación para seguir consumiendo la mierda que enriquece a esos que luego criticas por Twitter: haz de mula, y disfruta de tu estancia en la cárcel de cualquier parte del mundo donde vayas a recoger la mercancía que estará !OH, CASUALIDAD¡ en un país subdesarrollado, donde, TE INFORMO, las cárceles no están tan organizadas como aquí, por si no lo sabes te recomiendo que busques el programa ENCARCELADOS y disfrutes algún capítulo dedicado a esto. Tal vez creas que las pelis exageran, pero te recomiendo antes de que te metas la cuarta raya de tu vida, o estés enrollándote cigarritos de la risa que te pases una tarde viendo cine carcelario, y no me digas que no sabes dónde encontrar las pelis porque si eres capaz de localizar camellos que te vendan material puedes bajarte pelis como las siguientes:
- Cadena Perpetua, será antigua para ti, pero los códigos carcelarios que se muestran en esta película son universales.
- Fuga de Alcatraz, sale Clint Eastwood, supongo que le conocerás al menos de oídas, en tu infancia reciente te sonará por haber ganado algunos Óscar.
- Get the Gringo, o Vacaciones en el infierno. Te ofrezco los dos títulos por los que es conocida para que entre calada y calada no tengas que romperte la cabeza. Es de Mel Gibson, te tiene que sonar, porque es el poli sonado de las infinitas partes de Arma Letal que tu papá, si tuviste, veía en la tele. Ésta te servirá para que veas como es una cárcel de país subdesarrollado y contrastes que lo de esta peli no difiere mucho del programa que te menciono: ENCARCELADOS.
Para que no uses la falta de información como excusa, y dejes de frivolizar con el uso de las drogas, empujando, coaccionando y presionando psicológicamente a todos aquellos que te afean la conducta no compartiendo tu vicio, te daré una pequeña lista de películas que te ilustrarán, por si no te gusta Cuéntame Como Pasó (RTVE):
- EL PICO, hay varias partes.
- PERROS CALLEJEROS, ídem.
- COLEGAS
- NAVAJEROS
Si las llegas a ver seguramente no te identificarás con ese tipo de drogata, al que consideras un marginal prácticamente abocado a ese vicio para combatir su vacío existencial y falta de oportunidades. Pues conviviendo con estos toxicómanos procedentes de extrarradio convivían esos toxicómanos elevados a la categoría de cuasidioses que conformaron la variopinta fauna de la llamada Movida, y junto a ellos todo tipo de jóvenes y no tan jóvenes procedentes de cualquier estrato (capa) social. Te recomiendo un buceo por YouTube y veas entrevistas como la de la mismísima Lola Flores reconociendo tener este problema en su casa, como a periodistas de realeza reconociendo algo similar. Entrevistas de los 90 en adelante, donde el goteo de confesiones propias y ajenas de estas características no han dejado de producirse, hasta llegar a los muy difíciles de callar deterioros nasales mal recompuestos de gente muy actual.
¿Pero hoy es guay decir yo consumo esto o lo otro no? Hacer ver que eso es como el que come chocolate a deshoras, es genial. Por si el sufrimiento que causas, o causarás a tus seres queridos no te es suficiente te recomiendo que vayas a la web de RTVE y en su sección de A la Carta busques los Informe Semanal, Documentos TV dedicados a todo esto, en concreto a las madres gallegas que se asociaron para combatir.
Paso de seguir, porque a vosotros nadie os convencerá de nada, hasta que no se os caiga la nariz o matéis a alguien con un coche.
Pero me pillas de buenas y te voy a localizar enlaces para que llegues a razonar por qué narices eres capaz de introducir en tu organismo algo que no ha pasado por ningún control sanitario de una autoridad oficial y sí ha pasado por el recto (lo que da forma a lo que sale por tu ano) de un desconocido que tampoco habrá pasado ningún control sanitario de ninguna autoridad oficial, pero en cambio eres capaz de tirar un pack de yogures porque la fecha de caducidad ha corrido en dos días.
Te lo vuelvo a repetir, por si te perdiste entre tanta coma: LO QUE TE FUMAS, LO QUE ESNIFAS HA SIDO CAGADO POR ALGUIEN a buen seguro.
Pero me pillas de buenas y te voy a localizar enlaces para que llegues a razonar por qué narices eres capaz de introducir en tu organismo algo que no ha pasado por ningún control sanitario de una autoridad oficial y sí ha pasado por el recto (lo que da forma a lo que sale por tu ano) de un desconocido que tampoco habrá pasado ningún control sanitario de ninguna autoridad oficial, pero en cambio eres capaz de tirar un pack de yogures porque la fecha de caducidad ha corrido en dos días.
Te lo vuelvo a repetir, por si te perdiste entre tanta coma: LO QUE TE FUMAS, LO QUE ESNIFAS HA SIDO CAGADO POR ALGUIEN a buen seguro.
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| Destrozarse los brazos, destrozarse la nariz, quedarse vegetal en un accidente de tráfico o parapléjico. Destrozarse la vida, y de paso las ajenas. No os crucéis conmigo. |
miércoles, 6 de mayo de 2015
Eva al desnudo: La maldición del émulo
Todos tenemos émulos, imitadores.
Incluso los imitadores tienen sus copias. Los rasgos de personalidad, las manías, los gustos, las habilidades no tienen variantes infinitas, más bien el catálogo es exiguo, dada la infinidad de personas que pueblan la tierra. Indefectiblemente, entre los aproximadamente 6 millones de seres humanos tienen que forzosamente repetirse estos rasgos aunque combinados entre sí.
Copiar no es malo, en la conformación de la personalidad uno ha de elegir atributos que quisiera para sí y no se le han dado de forma natural y espontánea. Todos hemos tomado prestadas consciente o inconscientemente frases hechas, tonos de voz a la hora de expresar emociones, estilismos que nos pudieran favorecer. Y al final la combinación de todo, lo prestado y lo natural, dan como resultado una personalidad quizá única.
Lo malo (siempre hay un pero) es cuando para tomar estos préstamos de personalidad elegimos un único modelo, a una única persona.
Los imitadores humoristas siempre argumentan que ellos imitan desde la admiración, y así debe ser en el caso de los imitadores de personalidad todo comienza con un acto de admiración, de amor si se quiere, pero esto tiene unos inconvenientes, sobre todo para el copiado, porque el copiado, el poseedor de los atributos codiciados suele ser una persona cercana al émulo. Como decía Hannibal Lecter: “se codicia lo que se ve todos los días”. Y aquí viene el problema, que el copiado se dé cuenta del robo de su personalidad tal como sucede con las psicólogas de la película “Instituto Básico”, y que a mí personalmente no me quedó nada claro, ambas se acusaban de lo mismo: de copiarse, de teñirse el pelo del mismo color, etc. Pero ¿quién de las dos es el original? Y, claro, no puede acabar bien una relación así, al final, original y copia aspiran al uso exclusivo de su personalidad y en ese uso sólo puede quedar uno, y o se distancian o surge el conflicto que acaba distanciándolos.
Hay copias que no se limitan a tomar pequeños préstamos, por el contrario aspiran al total uso y disfrute de la personalidad de un ser concreto. Sí, estamos ante el prototípico caso de Eva Harrington, el antológico personaje de “Eva al desnudo”. Eva, Eve, se aproxima a Margot Channing (Bette Davies) desde la admiración, desde una aparente humilde admiración se introduce en la vida admirada hasta que surge esa oportunidad de la sustitución, y de ir conquistando parcelas de la vida ajena hasta echar a la antigua propietaria de la suya propia.
Pero los originales no se pueden eliminar, están ahí para recordarle al imitador el vacío existencial que quería rellenar copiando. Y el copiador no es una persona fácil de conformar, si lo fuera no desearía completar de este triste modo su vida. Y aunque todo empezara desde la admiración, esa curiosa forma de amor, ésta se torne en odio y aversión. Quizá por eso el imitador acaba siendo hostil al ORIGINAL.
En este punto del proceso admirativo copiatorio hay un grupo de sujetos que eligen el camino opuesto, conforman su personalidad por contraposición al sujeto admirado o que perciben como alguien que les hace sombra frente a un grupo social dado. Es como el negativo fotográfico del copiador. En esta vía de contraposición el sujeto anticopia aspira, de una forma a menudo necia, a hacer prevaler sus rasgos de supuesta personalidad con frecuencia falsos, pero destina la maniobra a socavar al opuesto:
Si en un grupo social se alaban las habilidades culinarias de una persona este tipo de anticopia intentarán quitar valor a esa habilidad diciendo cosas del tipo:
“Yo no me complico con las comidas”
“Yo como comida rápida”
“Cocinar es perder el tiempo”
“No tiene otra cosa que hacer”
En el caso de la limpieza, el caso se hace valer diciendo cosas como:
“Yo no limpio”
“Mi casa está sucia”, cosas que a veces son mentira, pero se dicen quizá con el objeto de que el sujeto habilidoso sea convencido de cesar en sus habilidades, por la supuesta inutilidad de éstas y así estas personas que se sienten en la sombra seguir disfrutando de su comida rápida (arroz tres delicias del Mercadona a diario), de su desgana higiénica, etc., sin tener que sentirse en inferioridad de condiciones; aunque no haya realmente un público que valore tales condiciones, pero en una suerte de paranoia el sujeto cree que sí, que el habilidoso es percibido por los demás como alguien mejor que él, que pongamos por ejemplo, en un vecindario, los vecinos estuvieran atentos a la olimpiada personal que tiene curso en la mente del sujeto anticopia. Este tipo de personas se sienten agredidos, quizá en inicio fuera porque oyeran algo de esa persona en positivo y por estar esa persona en su ámbito no pueden ignorar. Y es que ser anticopia es menos trabajoso que ser imitador, porque si el sujeto objeto de estas reacciones tiene mucha actividad el anticopia, si es vago, prefiere abrazarse a este método, antes que imitar a mejor lo que el otro hace. Salvaguardar su ego y su supuesta autoestima, que no es tal, porque alguien que se estima no se publicita como analfabeto que no lee, que no escribe, que no se forma opiniones; ni se publicita como una persona que sin oficio no hace nada de nada en su casa aunque tenga todo el tiempo del mundo.
No se trata de copiar una M escrita de un modo distinto al de los cuadernos de caligrafía Rubio, o de delinearse los ojos, aunque la copiadora llegue a presentarse en público cual Cleopatra enlutada sólo porque cree que el delineador es lo que hace a la sujeta de su admiración dotada del especial poder de seducción que le hizo conseguir marido. Estamos hablando de copiar en extremo, o de todo lo contrario, acabar perjudicándose uno mismo prescindiendo de actividades porque cree que hacerlas le convierte en copia.
Debe ser muy insatisfactorio este tipo de vida, vivir la vida pendiente del obrar o el no obrar de otro. Carecer de la inspiración necesaria para hacer cosas tan normales como imaginar, intuir, sentir, leer, escribir, coser, cocinar, limpiar, reír, y tantas cosas. Tener que esperar que alguien tome una iniciativa para imitarlo en el mismo sentido o en el contrario.
En ambos casos, copia y anticopia se quedan desamparados cuando el modelo inspirador de su conducta o anticonducta desaparece. ¿Qué sucede en este caso? Siempre me he preguntado que hicierón mis copias y anticopias con su vida cuando yo empecé a vivir la mía lejos de su mirada de Xerox.
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