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sábado, 20 de junio de 2015

“La caricia de Tánatos”, literatura y una realidad perversa



Hay personas expertas en jugar con dos, tres e infinitas barajas. Su vida es doblez por completo. No hay un sólo aspecto de su vida en el que no sea un traidor. Lo peor de esto es que en general el tipo caiga bien, como es el caso de mi espécimen objeto de descripción. Si pones cara de huérfano maltratado por la vida, sonríes y vas contando tu triste historia por doquier, da igual lo chivato que seas, lo infiel que seas, lo falso que seas, que la gente aún así te querrá. Y es de admirar, lo que a cualquier mortal nos serviría para condenarnos a la ira humana y divina por el resto de lo eones a ellos les sirve para hacerse perdonar y conseguir vidas para su siniestro juego de perversión. Porque alguien adicto a engañar, a hacer ver lo que no es, tiene que disfrutar con ello, y eso, por fuerza, ha de ser perverso en cualquier parte del mundo y en cualquier religión o código de conducta.


Si te tocara en suerte un amigo así al menos tienes la opción de evitarlo, mandarlo al garete, o elegir en qué aspectos de tu vida quieres aguantarlo a no ser que tus escrúpulos morales sean absolutamente inflexibles y hasta la mera presencia del individuo te provoque arcadas cuando recuerdas sus anécdotas. Como compañeros de juerga pueden ser hasta divertidos, si te cuenta sus trastadas con gracia y te paga alguna copa. Pero si te toca en “suerte” como compañero de trabajo, como novio/marido o como familia, uff, ¿cómo te quitas a semejante truño de tío de encima?


Con este tipo de sujetos es ir siempre caminando por el desfiladero más helado. Y lo peor es que en muchas ocasiones ni te darás cuenta de con quién estás dando. Sólo si te cuenta que de niño fue expulsado de la escuela porque su compañera de colegio víctima de su acoso se quiso tirar desde la azotea del colegio, puedes vislumbrar que por cómo cuenta ese suceso, sigues estando ante el mismo hijo de puta acosador, pero con muchos años de “escuela” que han refinado sus procedimientos.


Hace poco leí “La Caricia de Tánatos” de María José Moreno, y a medida que iba leyendo me sorprendía cada vez más porque llegué a pensar que el antagonista de esta novela era un fiel reflejo del personaje al que me refiero. Por la situación geográfica donde desarrolla su actividad profesional la escritora, y a la vez radica la acción de la novela, llegué a dudar aún más de mi conjetura (el tipo que sufrí es de por allí). Es como si la escritora hubiera conocido al mismo personaje que yo, pero para echar este pensamiento de mi cabeza deduje que puede que haya muchos sujetos como el referido y se influyan mutuamente. Y creo que deduzco bien, porque el trastorno narcisista de la personalidad es algo demasiado frecuente en estos días, más bien es una plaga. Como decía Lorenzo Silva en el prólogo de “Consummatum est” hay demasiados psicópatas que escudan su sadismo y sus actos violentos en sus tristes infancias. ¿Y quién puede presumir de haber de haber tenido una buena infancia? Muy poca gente, yo al menos creo conocer sólo a dos personas. Quien más, quien menos, tiene en esa época de su vida episodios aciagos que marcan los recuerdos y, por tanto, la personalidad en un tanto por ciento variable según los casos. Matemáticamente es tan poco beneficioso dedicar el resto de nuestras vidas a compensar los tristes episodios de los que se vio teñida la felicidad de nuestra niñez que sorprende que personas que se tienen por inteligentes consagren el más mínimo esfuerzo a vengar estos agravios infantiles.


Se pueden llegar a escuchar cosas como el resquemor hacia un padre ausente debido a un divorcio acaecido en la temprana edad del muchacho. Y yo digo: ¿cuántos seres humanos son directamente huérfanos de padre, madre, o de los dos? ¿cuántos niños se han criado con sus abuelas porque sus padres trabajaban lejos y mucho? ¿cuántos niños teniendo padres eran ignorados por éstos? ¿cuántos niños eran convertidos en adultos para ejercer la tutela efectiva (la real) sobre sus hermanos más pequeños? 


¿Tantos traumatizados hay? Quizá debiéramos remontarnos hasta el origen de esta exigencia general de infancias felices, pese a que muchos de nosotros nos hemos educado con cuentos como Cenicienta, Blancanieves, Bambi, Pulgarcito, Hansel & Gretel, protagonizados por niños con ciertos "problemillas" (no spoil) a su alrededor, existe una idea extendida de que las infancias debieran ser felices sí o sí, pasando de los ejemplos de los cuentos, que son sólo cuentos. Y me resisto a creer que incluso siendo niño, y ya de mayor se elabore la idea de que las desgracias y los pesares sólo deben ser para los demás como si esos “demás” fueran más merecedores de las injusticias y los agravios varios que ellos mismos. Y son esta clase de personas que se sitúan, con respecto al resto de los mortales, en otra esfera de realidad las que acaban repugnando toda norma, escrita o no, que deban obedecer, y ni tan siquiera la acatan cara a la galería, llegando a presumir abiertamente de sus comportamientos machistas con sus novias, sus conductas poco bien vistas en el trabajo, etc. Su desprecio por la norma, hasta la que conviene a su salud es tal, que pueden estar presumiendo de la cantidad de productos para culturistas que se meten pese a ser delicados de riñón y estar advertidos por el médico, pero como ellos mismos dicen: 


“Es que si voy a la playa y no me miran las tías me deprimo.”


Esta frase, la de justo encima, entrecomillada y centrada, es la que puede resumir con toda exactitud un trastorno narcisista de la personalidad, alguien que, partiendo de carencias y complejos alrededor de las mismas, intenta llamar la atención para sí de forma enfermiza, pues como acabo de describir es capaz de dañarse la salud con tal de conseguir piropos y miradas de admiración. Pero hasta lo que acabo de escribir sólo se daña él mismo, pero los trastornos se definen como ese comportamiento que se sale de lo habitual y que produce daños a otros o al propio sujeto que lo ejerce. Y el trastornado puede atiborrarse de anabolizantes, pero si le dices algo en broma en contestación a un consejo no pedido por ti, puede hacértelo pagar muy caro, y lo hará en aquello que crea que te va a doler más: si te acabas de comprar un coche, te lo rayará; si eres muy cumplidor en el trabajo, te comprometerá para que quedes mal; si tienes amigos, intentará volverlos contra ti; y así hasta el infinito. Y aquí ya entramos en la psicopatía, ¿un psicópata nace o se hace? En los últimos años debido a los productos audiovisuales de entretenimiento, así como la literatura, esta figura de la Psicología/Psiquiatría se ha puesto tan de moda que hasta un invitado puede soltártelo como un insulto mientras te rechaza el pollo. Un psicópata no es por definición un asesino en serie, aunque en un asesino la psicopatía puede ser un acelerante como la gasolina en una fogata. Un psicópata es un tipo que tiene un procesamiento anormal de las emociones, y siguiendo la explicación tópica y simplista, tiene mucha dificultad para empatizar (es esa sensación que experimentas cuando un amigo tuyo te cuenta que se ha pillado el prepucio con la cremallera, por ejemplo) con otro ser humano o no empatiza, con lo cual dudará menos en lanzarte objetos a tu pierna recién escayolada que otro ser. Y visto lo visto, psicópatas hay de muchas clases. En el caso del trastornado narcisista, si es congénito o degenera en psicópata, verás que su obsesión vengativa por la más mínima afrenta le llevará a tales extremos que pasará incluso por encima de su propia conveniencia, ya no digamos la de los demás.


Pongamos por ejemplo que la venganza consista en rayar el coche de su ofensor:


A) Un no psicópata valoraría la idea de vengarse intentando proyectar las posibles consecuencias de sus actos basadas en las reacciones de la gente. Digamos que yo pensaría más allá de consideraciones morales sobre el perdón, que si rallo el coche y no me descubren, quizá pudieran culpar a otra persona y esa persona podría acabar reaccionando violentamente y acabar todo en una pelea en la que pudieran resultar heridas personas inocentes de todo.


B) El psicópata aunque entrara en estas consideraciones, no sabría valorar, o no lo haría, las posibles reacciones de las personas ante su acto vengativo de rayar el coche.
Podría seguir hablando de los psicópatas, pero nos quedaremos en el trastorno narcisista de la personalidad tan frecuente en estos días, y tan bien visto, no en vano a mediodía se nos obsequia con altas dosis de este trastorno en ese programa tan recomendable para distraerse sin mayores consecuencias (sarcasmo) que es MHYV. Una cosa es tener amor propio y otra ciertas personalidades que pueblan estos medios.

P.D.: Durante la acelerada escritura de este artículo he tenido dudas ortográficas entre rallar y rayar, así que os ofrezco este enlace por si os ocurre lo mismo.
Creo haberlo solucionado, pero sigo sin quedarme con ello. Eso sí, cuando diga "Me estoy rallando", me imaginaré un rallador de queso; y cuando diga "Me está rayando la pintura", me imaginaré a Llum Barrera rayando el coche en "Diario de una ninfómana".




martes, 24 de marzo de 2015

Mi querida Señorita: La solterona



Todos debemos pensar que a día de hoy no existe esa figura de tanta raigambre en la cultura tradicional española de "la solterona". Que con los medios al alcance, la liberación sexual, la sexualización de la sociedad alguien no debería tener problema para aliviar su situación de inanición en sus órganos inferiores. Pero existe un tipo de persona que no sé si se nace o se hace, y que debe ser eso que en mi infancia identificábamos como "solterona", no bastaba con decir que fuera soltera, la palabra ya de por si indica como una cierta voluntad de serlo o de persistir en esa condición de soltería. Alguna feminista adoctrinadísima diría que ese término fue probablemente inventado por un hombre patriarcal y machista, pero quienes sufrimos la adversidad de las crueldades cotidianas de la naturaleza humana sabemos que esos términos también pueden salir de la boca de una mujer contra otra mujer, en la típica charla de corrillo donde agotado el tema una mujer pasa por allí y despierta el dossier mental que hay en la cabeza de cada cotorra.


Hoy día todos sabemos casi con certeza que tras esa "solterona" se escondía muchas veces una mujer cuya orientación sexual reprimida por los usos y costumbres de la época la hacía rechazar varón sin causa aparente. Muchas de ellas acababan tomando el hábito, no por que fueran conscientes de su problemática, o sí, pero al no apetecerles varón muchas consideraban que eso era un signo de una vocación religiosa. Otras en cambio, acababan ejerciendo un papel matriarcal en la familia ejerciendo de devotas tías, matronas, y cuidadoras de enfermos y ancianos padres.


Pero hay casos en los que no se da esta situación, y puedes encontrarte a tu alrededor casos de mujeres no mal parecidas, que incluso han vivido cuatro o cinco relaciones y no cuajan con nadie. En este caso resulta complicado discernir la cantidad de rasgos que conducen a una fémina a finiquitar su lozana juventud sin haber quedado embarazada (descartando la esterilidad) o haber sido conducida al altar.


Descartando el caso de una homosexualidad oculta o, seamos claros, una fealdad extrema. En los casos que me ha tocado vivir de primera mano este tipo de persona procede de familias donde por un motivo u otro gozaban de un papel privilegiado con respecto a sus hermanos. Bien por haber gozado de un papel de hija única durante los primeros años de su vida, bien por gozar de la identificación materna sobre si y acaparar las atenciones suelen formarse en ellas un carácter caprichoso, déspota, narcisista, hasta desembocar en unas situaciones en las que cualquier relación con ellas a nivel pareja suele hacerse insufrible.


Porque precisamente por considerarse las consentidas, tal vez crean que todo el mundo las va a tratar así. De este modo construyen sus relaciones sentimentales en torno a un modelo en el que el hombre es una especie de lacayo que ha de hacer méritos ímprobos para conseguir su amor, y su cama. Muy hábilmente juegan con la dosificación de su entrega sexual para mantener ese estado de perpetua sumisión del varón, hasta que el asunto se les va de las manos y el varón se busca a otra.


El ser las consentidas niñas de papá las hace vivir en una burbuja y cuando salen al mundo real y descubren que no hay nada en ellas que las haga más especiales que el resto el batacazo es brutal, podréis reconocerlas porque suelen tener signos externos de una infancia no superada (comen chuches, son indisciplinadas con su salud y horarios de sueño, tienen y adquieren muñecos, etc.).


Luego está el caso de quien no consigue establecer relación alguna, bien porque retrasa el momento de su madurez sexual, bien por los condicionantes del entorno, o directamente porque ninguna ocasión le parece buena, o suficientemente segura, ya que este tipo de persona tan protegida no suele seguir sus impulsos, y menos aún con desconocidos. Embarcarse en relaciones de compromiso inexistente es para ellas algo absolutamente prohibido e impensable. Pareciera como si lejos de vivir en el siglo XXI vivieran en tiempos más remotos.


Tanto en un caso como otro, el ser consentidas les hace posicionarse en papeles pasivos, suelen ser esas amigas-hermanas que se adosan a alguien que parece tener más dominio o resaltar más. A veces en base a estas amigas-hermanas a las que se adosan suelen, a costa de ellas, formarse modelos de conducta a imitar, quieren aprender de ellas, y como todo modelo admirado y copiado llegan a establecer una relación de amor-odio con la amiga en cuestión, pueden ser una o varias, según los rasgos de personalidad de sus varias amigas que la consentida crea que debe incorporar a su conducta para tener éxito en la conquista sexual. Lo habréis visto como yo, esas amigas que por todo hacerlo juntas acaban enamorándose del mismo hombre y la amistad se acaba rompiendo porque la parte perdedora ejerce de opinadora en el círculo de ambas amigas provocando dimes y diretes que pretenden influir en el fracaso de la relación.


Sí, estamos hablando de la AMIGA SOMBRA, la cual es a veces tan consciente de su papel que llega a culpar a su amiga de permanecer en ese lado oscuro donde no brilla para los demás. Pero su pasividad le hace permanecer, y de esta manera crea ésta rutina y otras que forman parte de un círculo vicioso mental donde empiezan a aparecer capítulos de depresión, manías. El ser "asombrado" u oscurecido empieza a culpar a los demás de sus fracasos vitales, porque carece de rudimentos intelectuales para apreciar desde un punto de vista global y distante su situación. En esta conducta patológica llega a puntos de autodestrucción tales como a renunciar a caminos que le puedan ayudar sólo porque considera que son características propias de la amiga a la que se adosaron (estudios, lectura, hobbies, limpieza), y en un intento de formar su propia personalidad se desmarca por contraposición de la personalidad de su modelo a imitar.


En procesos tan largos que pueden abarcar desde la adolescencia (más bien infancia estirada) a los umbrales de la menopausia la personalidad de quienes describo pasa por estados de auténtica autodestrucción e inoperancia. En unos casos los internamientos en instituciones mentales empiezan a multiplicarse, en otros, gracias a tener una rutina esto no se produce, porque el sujeto no admite lo mal que está, considera humillante pedir ayuda profesional, y aunque lo haga no cuenta la verdad, porque su obsesión por conseguir pareja es algo vergonzante para ellas.


Cuando se aproximan fechas clave en la vida de toda mujer, como por ejemplo los 30 años en los que ya consideran que al menos deberían haber perdido la virginidad, o los 40, fecha tope en la que consideran que su capacidad de engendrar llega a una fecha tope de caducidad los episodios de depresión se agudizan, la amargura se acentúa, y ésta llega a traslucir tanto que el sujeto aleja de si todo aquello que le recuerda lo que no tiene, de ese modo se va apartando de amigas casadas con hijos, o agrediendo a los que permanecen a su alrededor hasta que el nivel de agresión se eleva tanto que caen en las suposiciones maliciosas, en los pronósticos catastróficos sobre las relaciones sentimentales de sus amigas o examigas; un progreso que acaba haciendo pensar que el sujeto desearía que a todo el mundo le fuera mal como si con ello su situación recibiera algún tipo de paliativo.


Un factor a destacar en la formación de la solterona es la idealización suprema del amor, ayudada por el visionado de películas de corte romántico, así como libros y culebrones de este sesgo. Y contra más se retrasa el desembarco en la realidad de las relaciones afectivosexuales, más se agudiza el problema de idealización extrema y autolavado de cerebro. En resumen, más distancia entre la solución y el problema. Su concepto del amor es algo tan místico o más que la fe religiosa. Creen que el amor es algo que se produce a modo de flechazo, algo tan milagroso que te hace saber en ese instante que ese es el amor de tu vida. No sirve dar explicaciones, no hay más ciego que el que no quiere ver, y nunca verán que eso que llamamos flechazo, es una atracción, un paso previo a una posible relación amorosa, y esa atracción se puede fomentar e identificar por muestras tan simples como las miradas, los gestos que distinguen a uno con respecto al otro, y otras muestras. El amor es una construcción que se produce en base a la convivencia y la interacción con el otro ser. Por ser más concisos el amor sigue este camino:


ATRACCIÓN___________ENAMORAMIENTO____________AMOR


Y visto así, conoceremos cientos de relaciones que no han llegado a algún punto de los dos últimos.


No quiero decir que estos dos casos que describo expliquen las razones imposibles de entender porque suelen permanecer ocultas que obligan a alguien a condenarse a la soledad. A veces un desengaño amoroso, la pérdida de un novio que falleció, pueden ser la causa. O como en el caso del personaje de José Luis López Vázquez el misterio que obliga a permanecer en el celibato a alguien sólo se descubre cuando menos te lo esperas. Esta película me sirvió para descubrir al gran actor dramático que también era y sacarlo del encasillamiento en el que permaneció secuestrado por la industria cinematográfica española de su momento. Buenísima película, os la recomiendo.


domingo, 24 de enero de 2010

Blog o no blog

Llevo ya un tiempo con este blog. Y no tengo claro qué publicar ni qué debo publicar. Por ciertos comentarios que me ha hecho la gente he entendido que cree directamente que esto es un diario personal, incluso sospecho que creen que por leer un blog te cobran, pero lo que he sentido es que algunas personas creen que puedo hablar de ellas. Lo más curioso es que las personas que me han transmitido estas sensaciones no son personas de las que yo pueda hablar mucho porque francamente no tengo información suficiente sobre ellas como para elaborar un artículo a su costa. Aunque yo hablara de personas que conozco está muy claro que aquellas que se reconocieran de ellas dependería autoseñalarse. Para empezar este pequeño blog no es un medio de comunicación de masas, ni siquiera de una comunidad de vecinos.
Qué alguien haga la luz, a quién le puede interesar lo que una sujeta como yo escriba, llevo años sin observar ningún interés por mi persona cuánto más alguine va a leer paridas que yo escriba.
Al final como en La vida es sueño, en la que el pobre Segismundo se ve abocado a cumplir con su destino precisamente porque quien lo quiso evitar con la maniobra de evitación provocó la causa del final temido. Así quienes me pudieron censurar por escribir aquí lo que me de la gana, al final han conseguido lo que querían evitar. Me podría haber limitado a opinar sobre algun hecho de actualidad, pero al final me limitaré a escribir directamente lo que se me pase por la cabeza.
No soy tan reactante como parezco, lo que finalmente me ha impulsado a escribir sin pelos en las yemas ha sido leer al admirador de Yanira Figueroa -candidata a Eurovisión- Amar en tiempos deEstómagos Revueltos, el cual tiene una página en Facebook y en él el enlace a su muy leído blog. Curiosamente intentando pegar su enlace en Facebook me ha salido un mensaje de que el contenido del enlace había sido denunciado por usuarios de Facebook, y que denuncien bien está, pero ¿qué juez ha ordenado cautelarmente no pegar el enlace? porque por más que lo he intentado no he podido elaborar el mensaje de Facebook con el mencionado enlace.