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sábado, 20 de junio de 2015

“La caricia de Tánatos”, literatura y una realidad perversa



Hay personas expertas en jugar con dos, tres e infinitas barajas. Su vida es doblez por completo. No hay un sólo aspecto de su vida en el que no sea un traidor. Lo peor de esto es que en general el tipo caiga bien, como es el caso de mi espécimen objeto de descripción. Si pones cara de huérfano maltratado por la vida, sonríes y vas contando tu triste historia por doquier, da igual lo chivato que seas, lo infiel que seas, lo falso que seas, que la gente aún así te querrá. Y es de admirar, lo que a cualquier mortal nos serviría para condenarnos a la ira humana y divina por el resto de lo eones a ellos les sirve para hacerse perdonar y conseguir vidas para su siniestro juego de perversión. Porque alguien adicto a engañar, a hacer ver lo que no es, tiene que disfrutar con ello, y eso, por fuerza, ha de ser perverso en cualquier parte del mundo y en cualquier religión o código de conducta.


Si te tocara en suerte un amigo así al menos tienes la opción de evitarlo, mandarlo al garete, o elegir en qué aspectos de tu vida quieres aguantarlo a no ser que tus escrúpulos morales sean absolutamente inflexibles y hasta la mera presencia del individuo te provoque arcadas cuando recuerdas sus anécdotas. Como compañeros de juerga pueden ser hasta divertidos, si te cuenta sus trastadas con gracia y te paga alguna copa. Pero si te toca en “suerte” como compañero de trabajo, como novio/marido o como familia, uff, ¿cómo te quitas a semejante truño de tío de encima?


Con este tipo de sujetos es ir siempre caminando por el desfiladero más helado. Y lo peor es que en muchas ocasiones ni te darás cuenta de con quién estás dando. Sólo si te cuenta que de niño fue expulsado de la escuela porque su compañera de colegio víctima de su acoso se quiso tirar desde la azotea del colegio, puedes vislumbrar que por cómo cuenta ese suceso, sigues estando ante el mismo hijo de puta acosador, pero con muchos años de “escuela” que han refinado sus procedimientos.


Hace poco leí “La Caricia de Tánatos” de María José Moreno, y a medida que iba leyendo me sorprendía cada vez más porque llegué a pensar que el antagonista de esta novela era un fiel reflejo del personaje al que me refiero. Por la situación geográfica donde desarrolla su actividad profesional la escritora, y a la vez radica la acción de la novela, llegué a dudar aún más de mi conjetura (el tipo que sufrí es de por allí). Es como si la escritora hubiera conocido al mismo personaje que yo, pero para echar este pensamiento de mi cabeza deduje que puede que haya muchos sujetos como el referido y se influyan mutuamente. Y creo que deduzco bien, porque el trastorno narcisista de la personalidad es algo demasiado frecuente en estos días, más bien es una plaga. Como decía Lorenzo Silva en el prólogo de “Consummatum est” hay demasiados psicópatas que escudan su sadismo y sus actos violentos en sus tristes infancias. ¿Y quién puede presumir de haber de haber tenido una buena infancia? Muy poca gente, yo al menos creo conocer sólo a dos personas. Quien más, quien menos, tiene en esa época de su vida episodios aciagos que marcan los recuerdos y, por tanto, la personalidad en un tanto por ciento variable según los casos. Matemáticamente es tan poco beneficioso dedicar el resto de nuestras vidas a compensar los tristes episodios de los que se vio teñida la felicidad de nuestra niñez que sorprende que personas que se tienen por inteligentes consagren el más mínimo esfuerzo a vengar estos agravios infantiles.


Se pueden llegar a escuchar cosas como el resquemor hacia un padre ausente debido a un divorcio acaecido en la temprana edad del muchacho. Y yo digo: ¿cuántos seres humanos son directamente huérfanos de padre, madre, o de los dos? ¿cuántos niños se han criado con sus abuelas porque sus padres trabajaban lejos y mucho? ¿cuántos niños teniendo padres eran ignorados por éstos? ¿cuántos niños eran convertidos en adultos para ejercer la tutela efectiva (la real) sobre sus hermanos más pequeños? 


¿Tantos traumatizados hay? Quizá debiéramos remontarnos hasta el origen de esta exigencia general de infancias felices, pese a que muchos de nosotros nos hemos educado con cuentos como Cenicienta, Blancanieves, Bambi, Pulgarcito, Hansel & Gretel, protagonizados por niños con ciertos "problemillas" (no spoil) a su alrededor, existe una idea extendida de que las infancias debieran ser felices sí o sí, pasando de los ejemplos de los cuentos, que son sólo cuentos. Y me resisto a creer que incluso siendo niño, y ya de mayor se elabore la idea de que las desgracias y los pesares sólo deben ser para los demás como si esos “demás” fueran más merecedores de las injusticias y los agravios varios que ellos mismos. Y son esta clase de personas que se sitúan, con respecto al resto de los mortales, en otra esfera de realidad las que acaban repugnando toda norma, escrita o no, que deban obedecer, y ni tan siquiera la acatan cara a la galería, llegando a presumir abiertamente de sus comportamientos machistas con sus novias, sus conductas poco bien vistas en el trabajo, etc. Su desprecio por la norma, hasta la que conviene a su salud es tal, que pueden estar presumiendo de la cantidad de productos para culturistas que se meten pese a ser delicados de riñón y estar advertidos por el médico, pero como ellos mismos dicen: 


“Es que si voy a la playa y no me miran las tías me deprimo.”


Esta frase, la de justo encima, entrecomillada y centrada, es la que puede resumir con toda exactitud un trastorno narcisista de la personalidad, alguien que, partiendo de carencias y complejos alrededor de las mismas, intenta llamar la atención para sí de forma enfermiza, pues como acabo de describir es capaz de dañarse la salud con tal de conseguir piropos y miradas de admiración. Pero hasta lo que acabo de escribir sólo se daña él mismo, pero los trastornos se definen como ese comportamiento que se sale de lo habitual y que produce daños a otros o al propio sujeto que lo ejerce. Y el trastornado puede atiborrarse de anabolizantes, pero si le dices algo en broma en contestación a un consejo no pedido por ti, puede hacértelo pagar muy caro, y lo hará en aquello que crea que te va a doler más: si te acabas de comprar un coche, te lo rayará; si eres muy cumplidor en el trabajo, te comprometerá para que quedes mal; si tienes amigos, intentará volverlos contra ti; y así hasta el infinito. Y aquí ya entramos en la psicopatía, ¿un psicópata nace o se hace? En los últimos años debido a los productos audiovisuales de entretenimiento, así como la literatura, esta figura de la Psicología/Psiquiatría se ha puesto tan de moda que hasta un invitado puede soltártelo como un insulto mientras te rechaza el pollo. Un psicópata no es por definición un asesino en serie, aunque en un asesino la psicopatía puede ser un acelerante como la gasolina en una fogata. Un psicópata es un tipo que tiene un procesamiento anormal de las emociones, y siguiendo la explicación tópica y simplista, tiene mucha dificultad para empatizar (es esa sensación que experimentas cuando un amigo tuyo te cuenta que se ha pillado el prepucio con la cremallera, por ejemplo) con otro ser humano o no empatiza, con lo cual dudará menos en lanzarte objetos a tu pierna recién escayolada que otro ser. Y visto lo visto, psicópatas hay de muchas clases. En el caso del trastornado narcisista, si es congénito o degenera en psicópata, verás que su obsesión vengativa por la más mínima afrenta le llevará a tales extremos que pasará incluso por encima de su propia conveniencia, ya no digamos la de los demás.


Pongamos por ejemplo que la venganza consista en rayar el coche de su ofensor:


A) Un no psicópata valoraría la idea de vengarse intentando proyectar las posibles consecuencias de sus actos basadas en las reacciones de la gente. Digamos que yo pensaría más allá de consideraciones morales sobre el perdón, que si rallo el coche y no me descubren, quizá pudieran culpar a otra persona y esa persona podría acabar reaccionando violentamente y acabar todo en una pelea en la que pudieran resultar heridas personas inocentes de todo.


B) El psicópata aunque entrara en estas consideraciones, no sabría valorar, o no lo haría, las posibles reacciones de las personas ante su acto vengativo de rayar el coche.
Podría seguir hablando de los psicópatas, pero nos quedaremos en el trastorno narcisista de la personalidad tan frecuente en estos días, y tan bien visto, no en vano a mediodía se nos obsequia con altas dosis de este trastorno en ese programa tan recomendable para distraerse sin mayores consecuencias (sarcasmo) que es MHYV. Una cosa es tener amor propio y otra ciertas personalidades que pueblan estos medios.

P.D.: Durante la acelerada escritura de este artículo he tenido dudas ortográficas entre rallar y rayar, así que os ofrezco este enlace por si os ocurre lo mismo.
Creo haberlo solucionado, pero sigo sin quedarme con ello. Eso sí, cuando diga "Me estoy rallando", me imaginaré un rallador de queso; y cuando diga "Me está rayando la pintura", me imaginaré a Llum Barrera rayando el coche en "Diario de una ninfómana".




jueves, 28 de mayo de 2015

Gente tóxica e intoxicada

Debo ser muy mayor, porque hay comportamientos que me dejan de pasta de boniato, pero de un boniato muy reseco, de una pasta como la piedra. Uno de ellos que vengo observando hace años es que no sólo la gente se droga igual o más que antes, sino que al contrario que los drogadictos de antaño, los actuales hacen alarde de sus hábitos, que no son precisamente de monje. El drogadicto de hace más de 30 años buscaba los descampados, las traseras de colegios retirados, edificios abandonados, o la acera de debajo de mis ventanas porque daban al descampado, y no iba diciendo a desconocidos las micras que disolvía en su cucharilla.
Supongo que todo empezó mucho antes de que yo empezara a notarlo. No sé en qué ambientes se desarrolló esta tendencia a admitir públicamente lo que se mete cada cual. Sería muy fácil buscar culpables retrocediendo en el tiempo y achacar esta conducta toxicomaniacaexhibicionista a personajes controvertidos y televisivos.
Da igual cuantos famosos mueran al año a consecuencia de estos hábitos que se airean públicamente con más o menos reparo y se excusan en insomnios, tomando algo para dormir, y por la mañanita algo para espabilarse para combatir la sustancia que les durmió de más.
Supongo que ya nadie recuerda los salvajes 80, y las cosas que los niños de entonces tuvimos que ver a nuestra tierna edad (yo los tenía debajo de mi ventana). La memoria de aquello ha quedado tan sepultada para las nuevas generaciones que no sirve de escarmiento.
Supongo que los drogadictos de hoy no han visto como el descampado donde aprendieron a montar en bici se convertía en un campo no de trigo, sino de jeringuillas usadas, que aunque recogieras para que no se pincharan tus hermanos pequeños, otros niños y tú mismo, a los pocos días volvía a reproducirse la cosecha como mala hierba.

Es lógico, porque hay muchos jovenes que no han desarrollado su no muy lejana infancia en descampados, ya que no había debido a la burbuja inmobiliaria; por lo tanto, no se puede echar de menos lo que no se ha tenido.
Ver como tu zona de juegos, donde en tiempos había tanta seguridad por parte de tus padres que te dejaban estar jugando hasta la noche, e incluso cenar, acercándote a tu balcón a recoger el bocadillo de tortilla que tu madre te tiraba en una bolsa, se convertía en territorio vedado y peligroso, acabando arrinconado en tu casa viendo en la tele las películas de Estrellita Castro que ponían en la 2, cuando se llamaba "la segunda" porque se había terminado la programación infantil.
Que no me digan los jóvenes drogadictos de hoy que no saben que aquello que compran de manera ilegal es precisamente ilegal por sus efectos perjudiciales. ¿Sabéis qué? Me da igual lo que toméis, pero encerraros en vuestra casa: NO CONDUZCÁIS, porque me da igual el drama que me contéis para justificar vuestra adicción, sois asesinos en potencia. Encerraros en vuestra casa, expoliad a vuestros padres, a vuestras novias, si se dejan, hasta que se cansen y os denuncien. Y cuando os quedéis sin curro, sin financiación para seguir consumiendo la mierda que enriquece a esos que luego criticas por Twitter: haz de mula, y disfruta de tu estancia en la cárcel de cualquier parte del mundo donde vayas a recoger la mercancía que estará !OH, CASUALIDAD¡ en un país subdesarrollado, donde, TE INFORMO, las cárceles no están tan organizadas como aquí, por si no lo sabes te recomiendo que busques el programa ENCARCELADOS y disfrutes algún capítulo dedicado a esto. Tal vez creas que las pelis exageran, pero te recomiendo antes de que te metas la cuarta raya de tu vida, o estés enrollándote cigarritos de la risa que te pases una tarde viendo cine carcelario, y no me digas que no sabes dónde encontrar las pelis porque si eres capaz de localizar camellos que te vendan material puedes bajarte pelis como las siguientes:
  1. Cadena Perpetua, será antigua para ti, pero los códigos carcelarios que se muestran en esta película son universales.
  2. Fuga de Alcatraz, sale Clint Eastwood, supongo que le conocerás al menos de oídas, en tu infancia reciente te sonará por haber ganado algunos Óscar.
  3. Get the Gringo, o Vacaciones en el infierno. Te ofrezco los dos títulos por los que es conocida para que entre calada y calada no tengas que romperte la cabeza. Es de Mel Gibson, te tiene que sonar, porque es el poli sonado de las infinitas partes de Arma Letal que tu papá, si tuviste, veía en la tele. Ésta te servirá para que veas como es una cárcel de país subdesarrollado y contrastes que lo de esta peli no difiere mucho del programa que te menciono: ENCARCELADOS.
Para que no uses la falta de información como excusa, y dejes de frivolizar con el uso de las drogas, empujando, coaccionando y presionando psicológicamente a todos aquellos que te afean la conducta no compartiendo tu vicio, te daré una pequeña lista de películas que te ilustrarán, por si no te gusta Cuéntame Como Pasó (RTVE):

  1. EL PICO, hay varias partes.
  2. PERROS CALLEJEROS, ídem.
  3. COLEGAS
  4. NAVAJEROS
Si las llegas a ver seguramente no te identificarás con ese tipo de drogata, al que consideras un marginal prácticamente abocado a ese vicio para combatir su vacío existencial y falta de oportunidades. Pues conviviendo con estos toxicómanos procedentes de extrarradio convivían esos toxicómanos elevados a la categoría de cuasidioses que conformaron la variopinta fauna de la llamada Movida, y junto a ellos todo tipo de jóvenes y no tan jóvenes procedentes de cualquier estrato (capa) social. Te recomiendo un buceo por YouTube y veas entrevistas como la de la mismísima Lola Flores reconociendo tener este problema en su casa, como a periodistas de realeza reconociendo algo similar. Entrevistas de los 90 en adelante, donde el goteo de confesiones propias y ajenas de estas características no han dejado de producirse, hasta llegar a los muy difíciles de callar deterioros nasales mal recompuestos de gente muy actual.
¿Pero hoy es guay decir yo consumo esto o lo otro no? Hacer ver que eso es como el que come chocolate a deshoras, es genial. Por si el sufrimiento que causas, o causarás a tus seres queridos no te es suficiente te recomiendo que vayas a la web de RTVE y en su sección de A la Carta busques los Informe Semanal, Documentos TV dedicados a todo esto, en concreto a las madres gallegas que se asociaron para combatir.

Paso de seguir, porque a vosotros nadie os convencerá de nada, hasta que no se os caiga la nariz o matéis a alguien con un coche.
Pero me pillas de buenas y te voy a localizar enlaces para que llegues a razonar por qué narices eres capaz de introducir en tu organismo algo que no ha pasado por ningún control sanitario de una autoridad oficial y sí ha pasado por el recto (lo que da forma a lo que sale por tu ano) de un desconocido que tampoco habrá pasado ningún control sanitario de ninguna autoridad oficial, pero en cambio eres capaz de tirar un pack de yogures porque la fecha de caducidad ha corrido en dos días.
Te lo vuelvo a repetir, por si te perdiste entre tanta coma: LO QUE TE FUMAS, LO QUE ESNIFAS HA SIDO CAGADO POR ALGUIEN a buen seguro.

Destrozarse los brazos, destrozarse la nariz, quedarse vegetal en un accidente de tráfico o parapléjico. Destrozarse la vida, y de paso las ajenas. No os crucéis conmigo.




miércoles, 6 de mayo de 2015

Eva al desnudo: La maldición del émulo




Todos tenemos émulos, imitadores.


Incluso los imitadores tienen sus copias. Los rasgos de personalidad, las manías, los gustos, las habilidades no tienen variantes infinitas, más bien el catálogo es exiguo, dada la infinidad de personas que pueblan la tierra. Indefectiblemente, entre los aproximadamente 6 millones de seres humanos tienen que forzosamente repetirse estos rasgos aunque combinados entre sí.


Copiar no es malo, en la conformación de la personalidad uno ha de elegir atributos que quisiera para sí y no se le han dado de forma natural y espontánea. Todos hemos tomado prestadas consciente o inconscientemente frases hechas, tonos de voz a la hora de expresar emociones, estilismos que nos pudieran favorecer. Y al final la combinación de todo, lo prestado y lo natural, dan como resultado una personalidad quizá única.


Lo malo (siempre hay un pero) es cuando para tomar estos préstamos de personalidad elegimos un único modelo, a una única persona.


Los imitadores humoristas siempre argumentan que ellos imitan desde la admiración, y así debe ser en el caso de los imitadores de personalidad todo comienza con un acto de admiración, de amor si se quiere, pero esto tiene unos inconvenientes, sobre todo para el copiado, porque el copiado, el poseedor de los atributos codiciados suele ser una persona cercana al émulo. Como decía Hannibal Lecter: “se codicia lo que se ve todos los días”. Y aquí viene el problema, que el copiado se dé cuenta del robo de su personalidad tal como sucede con las psicólogas de la película “Instituto Básico”, y que a mí personalmente no me quedó nada claro, ambas se acusaban de lo mismo: de copiarse, de teñirse el pelo del mismo color, etc. Pero ¿quién de las dos es el original? Y, claro, no puede acabar bien una relación así, al final, original y copia aspiran al uso exclusivo de su personalidad y en ese uso sólo puede quedar uno, y o se distancian o surge el conflicto que acaba distanciándolos.


Hay copias que no se limitan a tomar pequeños préstamos, por el contrario aspiran al total uso y disfrute de la personalidad de un ser concreto. Sí, estamos ante el prototípico caso de Eva Harrington, el antológico personaje de “Eva al desnudo”. Eva, Eve, se aproxima a Margot Channing (Bette Davies) desde la admiración, desde una aparente humilde admiración se introduce en la vida admirada hasta que surge esa oportunidad de la sustitución, y de ir conquistando parcelas de la vida ajena hasta echar a la antigua propietaria de la suya propia.


Pero los originales no se pueden eliminar, están ahí para recordarle al imitador el vacío existencial que quería rellenar copiando. Y el copiador no es una persona fácil de conformar, si lo fuera no desearía completar de este triste modo su vida. Y aunque todo empezara desde la admiración, esa curiosa forma de amor, ésta se torne en odio y aversión. Quizá por eso el imitador acaba siendo hostil al ORIGINAL.


En este punto del proceso admirativo copiatorio hay un grupo de sujetos que eligen el camino opuesto, conforman su personalidad por contraposición al sujeto admirado o que perciben como alguien que les hace sombra frente a un grupo social dado. Es como el negativo fotográfico del copiador. En esta vía de contraposición el sujeto anticopia aspira, de una forma a menudo necia, a hacer prevaler sus rasgos de supuesta personalidad con frecuencia falsos, pero destina la maniobra a socavar al opuesto:


Si en un grupo social se alaban las habilidades culinarias de una persona este tipo de anticopia intentarán quitar valor a esa habilidad diciendo cosas del tipo:


“Yo no me complico con las comidas”


“Yo como comida rápida”


“Cocinar es perder el tiempo”


“No tiene otra cosa que hacer”


En el caso de la limpieza, el caso se hace valer diciendo cosas como:


“Yo no limpio”


“Mi casa está sucia”, cosas que a veces son mentira, pero se dicen quizá con el objeto de que el sujeto habilidoso sea convencido de cesar en sus habilidades, por la supuesta inutilidad de éstas y así estas personas que se sienten en la sombra seguir disfrutando de su comida rápida (arroz tres delicias del Mercadona a diario), de su desgana higiénica, etc., sin tener que sentirse en inferioridad de condiciones; aunque no haya realmente un público que valore tales condiciones, pero en una suerte de paranoia el sujeto cree que sí, que el habilidoso es percibido por los demás como alguien mejor que él, que pongamos por ejemplo, en un vecindario, los vecinos estuvieran atentos a la olimpiada personal que tiene curso en la mente del sujeto anticopia. Este tipo de personas se sienten agredidos, quizá en inicio fuera porque oyeran algo de esa persona en positivo y por estar esa persona en su ámbito no pueden ignorar. Y es que ser anticopia es menos trabajoso que ser imitador, porque si el sujeto objeto de estas reacciones tiene mucha actividad el anticopia, si es vago, prefiere abrazarse a este método, antes que imitar a mejor lo que el otro hace. Salvaguardar su ego y su supuesta autoestima, que no es tal, porque alguien que se estima no se publicita como analfabeto que no lee, que no escribe, que no se forma opiniones; ni se publicita como una persona que sin oficio no hace nada de nada en su casa aunque tenga todo el tiempo del mundo.


No se trata de copiar una M escrita de un modo distinto al de los cuadernos de caligrafía Rubio, o de delinearse los ojos, aunque la copiadora llegue a presentarse en público cual Cleopatra enlutada sólo porque cree que el delineador es lo que hace a la sujeta de su admiración dotada del especial poder de seducción que le hizo conseguir marido. Estamos hablando de copiar en extremo, o de todo lo contrario, acabar perjudicándose uno mismo prescindiendo de actividades porque cree que hacerlas le convierte en copia.


Debe ser muy insatisfactorio este tipo de vida, vivir la vida pendiente del obrar o el no obrar de otro. Carecer de la inspiración necesaria para hacer cosas tan normales como imaginar, intuir, sentir, leer, escribir, coser, cocinar, limpiar, reír, y tantas cosas. Tener que esperar que alguien tome una iniciativa para imitarlo en el mismo sentido o en el contrario.


En ambos casos, copia y anticopia se quedan desamparados cuando el modelo inspirador de su conducta o anticonducta desaparece. ¿Qué sucede en este caso? Siempre me he preguntado que hicierón mis copias y anticopias con su vida cuando yo empecé a vivir la mía lejos de su mirada de Xerox.





martes, 5 de mayo de 2015

Simplemente: Hasta la Luna, Jesús Hermida

Qué decir de Hermida... ¡Guau! Toda una institución en el periodismo. Un pionero de la televisión matinal en nuestro país. Un dominio, una prestancia, una autoridad... IRREPETIBLE. Pese a crear escuela ninguno de sus discípulos han igualado ni lo harán el marcador de este señor. Cierto que explorar territorios vírgenes te catapultan a la leyenda y que eso es un privilegio a la hora de alcanzar hitos históricos. Yo conozco su faceta televisiva, pero aquí un blog que frecuento nos trae al conocimiento a unos y al recuerdo a otros la faceta radiofónica de Don Jesús Hermida: el blog "radiochips", el título de la entrada que a su vez me ha insipirado la mía: "adiós a Hermida". (Disfrutad y aprended de este blog).
Todos los demás, los que no somos radiochip y su muy recomendable blog, diremos tópicos, todos los que le conocemos por pasear su flequillo por los platós y cruzar las piernas de aquella manera tan emulada y exagerada por Josema Yuste en sus imitaciones. Por los zapping recordaremos también su famosa pelea con María Teresa Campos que muchos nos creímos por ser aún impúberes, pero entre bromas y veras detectábamos unos retintines, unas tiranteces, y algo más, eso que a raíz de la serie "Luz de Luna" se empezó a denominar T.S.N.R., o dicho con todas las sílabas: Tensión Sexual No Resuelta. 



Otro hito, quizá poco digno de presumir para algunos, de aquel programa de nada original nombre: "Por la Mañana", fue el darnos a conocer las telenovelas, que no empezaron en Cristal. En "Por la Mañana" cogiendo visos de programa contenedor además de magazine a la americana se emitieron "Los ricos también lloran", "Lo imperdonable" (con Amparo Rivelles, nuestra Amparo), y "Cuna de lobos" (con la del parche, como decía mi abuela).


Mencionados estos personales recuerdos sólo añadir que Don Jesús Hermida será para siempre aquel periodista español que nos narró el primer paseo por la Luna, y esto no se lo podrá imitar nadie.

Para compensar la mala calidad del sonido del vídeo anterior, pongo esta canción, porque como dice "radiochips" todos los periodistas que cuentan en su bagaje con una etapa norteamericana vuelven con un algo, con un poso, y con una cantidad de referencias musicales que sin ellos jamás habríamos descubierto el resto de los mortales.


jueves, 26 de marzo de 2015

No es oro todo lo que reluce: licenciad@s en la talla 36

Muchos chascos en la vida provienen de premisas absurdas, aunque en su día te parecían de una lógica aplastante.
Tiendes a pensar que alguien que coloquialmente llamaríamos “leído” o que ha estudiado una carrera está por encima de conductas como amargarse por no tener el físico “a pedir de vista” que impera en nuestros días. Jamás pensaríamos que alguien que lee (o dice leer), que se licenció digamos en aquello tan abstracto de Filosofía y Letras (o dice haberlo hecho), exhibiría en público su preocupación por no tener la talla 36. Y lo hacen, sin pudor, porque desde hace unas tres décadas este tipo de conversaciones y lamentaciones en voz alta, las disquisiciones y recomendaciones de dietas son tan habituales como la típica conversación sobre el tiempo meteorológico. En lo por mí observado desde hace unos 20 años en lugar de saludar a un conocido y darle algo de charla a costa de la peregrina nube que surca el cielo y sugiere una amenaza de lluvia, lo más frecuente es que esos ojos que miraban algo tan límpido y amplio como el cielo se depositen en la lorza que más resalte y soltarte:
“¿Estás más gord@ no?”, la gente poco descarada o nada, y educada no suele responder con un elegante silencio o con un “eres un maleducado” o “mi cintura no es tu problema”, la gente suele justificarse dando pie a estirar la conversación en la que el INTERPELADOR ANTIGRASA suele adoptar una posición de JUEZ-MÉDICO en la que hace valoraciones negativas sobre tus hábitos alimenticios, las futuras malas consecuencias, las dietas que tienes que hacer, los alimentos que no debes ni mirar, así hasta que la imaginación del sujeto se agota que suele ser pronto, porque alguien que además de maleducado sólo tiene ese tema de conversación para dar no tiene mucho recorrido.
Para nada quiero hacer desde aquí una apología de la obesidad, o sea, decir que estar gordo es algo saludable. Pero estar gordo no es aquello que oí una vez a un oyente de un programa de llamadas nocturnas que dijo:
“Yo cuando veo a un gordo me lo imagino comiéndose cuatro hamburguesas y cayéndole la mayonesa por la barbilla. Me dan mucho asco.”
Ser gordo no equivale a comedor compulsivo, de la misma manera que hay gente delgadísima que come como bestias y nadie lo diría a juzgar por su complexión. Ser gordo puede venir provocado por muchos factores y a nadie le debería importar tanto como para obligar a un conocido a facilitar verbalmente su historial clínico, sus analíticas recientes, sus niveles de la hormona tiroidea, etc. A no ser que sea el que paga las facturas al gord@.
Seamos claros, LA PEÑA VE MUY FÁCIL METERSE CON UN GORDO, porque suele ocurrir que estas personas que ya se reprochan a si mismas lo suficiente, lo cual en algunos casos forma parte de su problemática, suelen situarse en un papel pasivo donde les coloca su culpabilidad inducida o autoinducida, se creen merecedoras del reproche, y su autoestima no les llega como para poner en su sitio al maleducado de turno, que a costa del primer gordo que se encuentra en su barrio se sube el ego unos cuantos enteros. Porque la mayor parte de los gordos no suelen contestar al mismo nivel de IMPERTINENCIA a este tipo de personas resaltando sus defectos más visibles, porque un gordo no se entrena para atacar, algunos de ellos suelen dirimir sus conflictos con la nevera y no vapuleando la floja autoestima del primer paisano que se les cruza por la calle. Y lo más curioso es que la gente más impertinente en este sentido suele ser: VIEJA, FEA, CALVA, MIOPE, CON VERRUGAS, CON UNA PIEL REPULSIVA, MAL AFEITADOS, MAL VESTIDOS, BORRACHOS, CON CASPA, SIN DIENTES O CON LOS DIENTES LLENOS DE CARIES O SEPARADOS POR SOSPECHOSOS HILOS AMARILLOS QUE EXHIBEN SIN PUDOR CON ESA SONRISA CÍNICA QUE LES SUELE ADELANTAR EN EL HOCICO, ETC.
Sí, es ponerse a su misma altura, pero es esto o irte a casa con la sensación de cobardía de no haber puesto en su lugar a alguien que evidentemente te está agrediendo, porque todos tenemos radio, tele, espejo y médico:
“Señor Mío, ¿también me está llamando lerd@?”
OCUPENSE DE SUS HIJOS Y DE SU VIDA
Volviendo al tema principal, este tipo de conductas se suelen ver en gente digamos de estrato social bajo, sin formación cultural alguna, cuya biblioteca a lo sumo está formada por la Guía Telefónica y todo lo más un misal antiguo o una Biblia (que evidentemente no leen, porque si lo hicieran tarde o temprano hubiéranse topado con aquello de “ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”), y que además en el caso de jubilados se tragan el programa de Mariló Montero de cabo a rabo, prestando especial atención a la sección de Salud que se aprenden como un Padrenuestro. Ellas, jubiladas o no, se compran las revistas donde, cómo no, obsequian con consejos y dietas para Operaciones Bikini que como resultado final lo más que consiguen es que una señora se ponga un bikini luciendo una fofa bolsa marsupial a lo canguro en lugar de una barriguita más o menos tersa y prominente. A ver si aprendemos que la barriguita se elimina con abdominales no con inanición.
Esa es otra, si dudoso método es el de las dietas recomendadas por los magazines kiosqueros, la puñetera realidad es que muchas señoras y señoritas no hacen dieta, directamente no comen.
Es increíble ver a señoras mayores suspirando por perder kilos que en realidad deberían ganar para que su piel no colgara a surcos a lo largo de su rostro y cuello, con un poquito de grasa que ganaran se ahorrarían un carísimo lifting. Y abundando más en esto, se observa a señoras mayores con preocupante deterioro físico que te hace preguntarte si toman los suficientes lácteos para combatir la osteoporosis inherente al proceso posterior a la menopausia, o si se toman la Terapia Hormonal Sustitutiva para contrarrestar los vaivenes hormonales provocados por esta etapa de la vida, porque no es difícil ver como señoras que parecían mosquitas muertas, tras cumplir una edad, acaban comportándose como el Increíble Hulk, eso sí, un Hulk muy estilizado, con muchos colgajos de piel y en los huesos.
Así que puedes ver también como hay sujetos que pueden llevar en el bolso el Ulises de Joyce y junto a él una revista de dietas. Decepcionante, al final es todo POSTUREO, como se dice ahora, o IMPOSTURA que es más de toda la vida.
Lo más paradójico de esta preocupación extrema por encajar en un cierto molde estético es que ni siquiera es para lograr algo tan lógico como agradar para ligar, cosa comprensible en la naturaleza humana, NOOOOOOOO, la obsesión de estas señoras, y señores (no se me olviden) es competir.
Competir, competir, competir... ¿Cuál es el premio?
Me despido, ya que aparte de colgar esta entrada, tengo que ocuparme de mi vida real y cotidiana, y no de encajar en inútiles ideales de belleza propuestos por no sé qué personas, ni con qué intereses. Después leeré discretamente y sin presumir de ello el libro que me ocupa.

Éxito con las operaciones Bikini, a ver cuándo se ponen de moda las operaciones de incremento de neuronas y los cursos de urbanidad.


martes, 24 de marzo de 2015

Mi querida Señorita: La solterona



Todos debemos pensar que a día de hoy no existe esa figura de tanta raigambre en la cultura tradicional española de "la solterona". Que con los medios al alcance, la liberación sexual, la sexualización de la sociedad alguien no debería tener problema para aliviar su situación de inanición en sus órganos inferiores. Pero existe un tipo de persona que no sé si se nace o se hace, y que debe ser eso que en mi infancia identificábamos como "solterona", no bastaba con decir que fuera soltera, la palabra ya de por si indica como una cierta voluntad de serlo o de persistir en esa condición de soltería. Alguna feminista adoctrinadísima diría que ese término fue probablemente inventado por un hombre patriarcal y machista, pero quienes sufrimos la adversidad de las crueldades cotidianas de la naturaleza humana sabemos que esos términos también pueden salir de la boca de una mujer contra otra mujer, en la típica charla de corrillo donde agotado el tema una mujer pasa por allí y despierta el dossier mental que hay en la cabeza de cada cotorra.


Hoy día todos sabemos casi con certeza que tras esa "solterona" se escondía muchas veces una mujer cuya orientación sexual reprimida por los usos y costumbres de la época la hacía rechazar varón sin causa aparente. Muchas de ellas acababan tomando el hábito, no por que fueran conscientes de su problemática, o sí, pero al no apetecerles varón muchas consideraban que eso era un signo de una vocación religiosa. Otras en cambio, acababan ejerciendo un papel matriarcal en la familia ejerciendo de devotas tías, matronas, y cuidadoras de enfermos y ancianos padres.


Pero hay casos en los que no se da esta situación, y puedes encontrarte a tu alrededor casos de mujeres no mal parecidas, que incluso han vivido cuatro o cinco relaciones y no cuajan con nadie. En este caso resulta complicado discernir la cantidad de rasgos que conducen a una fémina a finiquitar su lozana juventud sin haber quedado embarazada (descartando la esterilidad) o haber sido conducida al altar.


Descartando el caso de una homosexualidad oculta o, seamos claros, una fealdad extrema. En los casos que me ha tocado vivir de primera mano este tipo de persona procede de familias donde por un motivo u otro gozaban de un papel privilegiado con respecto a sus hermanos. Bien por haber gozado de un papel de hija única durante los primeros años de su vida, bien por gozar de la identificación materna sobre si y acaparar las atenciones suelen formarse en ellas un carácter caprichoso, déspota, narcisista, hasta desembocar en unas situaciones en las que cualquier relación con ellas a nivel pareja suele hacerse insufrible.


Porque precisamente por considerarse las consentidas, tal vez crean que todo el mundo las va a tratar así. De este modo construyen sus relaciones sentimentales en torno a un modelo en el que el hombre es una especie de lacayo que ha de hacer méritos ímprobos para conseguir su amor, y su cama. Muy hábilmente juegan con la dosificación de su entrega sexual para mantener ese estado de perpetua sumisión del varón, hasta que el asunto se les va de las manos y el varón se busca a otra.


El ser las consentidas niñas de papá las hace vivir en una burbuja y cuando salen al mundo real y descubren que no hay nada en ellas que las haga más especiales que el resto el batacazo es brutal, podréis reconocerlas porque suelen tener signos externos de una infancia no superada (comen chuches, son indisciplinadas con su salud y horarios de sueño, tienen y adquieren muñecos, etc.).


Luego está el caso de quien no consigue establecer relación alguna, bien porque retrasa el momento de su madurez sexual, bien por los condicionantes del entorno, o directamente porque ninguna ocasión le parece buena, o suficientemente segura, ya que este tipo de persona tan protegida no suele seguir sus impulsos, y menos aún con desconocidos. Embarcarse en relaciones de compromiso inexistente es para ellas algo absolutamente prohibido e impensable. Pareciera como si lejos de vivir en el siglo XXI vivieran en tiempos más remotos.


Tanto en un caso como otro, el ser consentidas les hace posicionarse en papeles pasivos, suelen ser esas amigas-hermanas que se adosan a alguien que parece tener más dominio o resaltar más. A veces en base a estas amigas-hermanas a las que se adosan suelen, a costa de ellas, formarse modelos de conducta a imitar, quieren aprender de ellas, y como todo modelo admirado y copiado llegan a establecer una relación de amor-odio con la amiga en cuestión, pueden ser una o varias, según los rasgos de personalidad de sus varias amigas que la consentida crea que debe incorporar a su conducta para tener éxito en la conquista sexual. Lo habréis visto como yo, esas amigas que por todo hacerlo juntas acaban enamorándose del mismo hombre y la amistad se acaba rompiendo porque la parte perdedora ejerce de opinadora en el círculo de ambas amigas provocando dimes y diretes que pretenden influir en el fracaso de la relación.


Sí, estamos hablando de la AMIGA SOMBRA, la cual es a veces tan consciente de su papel que llega a culpar a su amiga de permanecer en ese lado oscuro donde no brilla para los demás. Pero su pasividad le hace permanecer, y de esta manera crea ésta rutina y otras que forman parte de un círculo vicioso mental donde empiezan a aparecer capítulos de depresión, manías. El ser "asombrado" u oscurecido empieza a culpar a los demás de sus fracasos vitales, porque carece de rudimentos intelectuales para apreciar desde un punto de vista global y distante su situación. En esta conducta patológica llega a puntos de autodestrucción tales como a renunciar a caminos que le puedan ayudar sólo porque considera que son características propias de la amiga a la que se adosaron (estudios, lectura, hobbies, limpieza), y en un intento de formar su propia personalidad se desmarca por contraposición de la personalidad de su modelo a imitar.


En procesos tan largos que pueden abarcar desde la adolescencia (más bien infancia estirada) a los umbrales de la menopausia la personalidad de quienes describo pasa por estados de auténtica autodestrucción e inoperancia. En unos casos los internamientos en instituciones mentales empiezan a multiplicarse, en otros, gracias a tener una rutina esto no se produce, porque el sujeto no admite lo mal que está, considera humillante pedir ayuda profesional, y aunque lo haga no cuenta la verdad, porque su obsesión por conseguir pareja es algo vergonzante para ellas.


Cuando se aproximan fechas clave en la vida de toda mujer, como por ejemplo los 30 años en los que ya consideran que al menos deberían haber perdido la virginidad, o los 40, fecha tope en la que consideran que su capacidad de engendrar llega a una fecha tope de caducidad los episodios de depresión se agudizan, la amargura se acentúa, y ésta llega a traslucir tanto que el sujeto aleja de si todo aquello que le recuerda lo que no tiene, de ese modo se va apartando de amigas casadas con hijos, o agrediendo a los que permanecen a su alrededor hasta que el nivel de agresión se eleva tanto que caen en las suposiciones maliciosas, en los pronósticos catastróficos sobre las relaciones sentimentales de sus amigas o examigas; un progreso que acaba haciendo pensar que el sujeto desearía que a todo el mundo le fuera mal como si con ello su situación recibiera algún tipo de paliativo.


Un factor a destacar en la formación de la solterona es la idealización suprema del amor, ayudada por el visionado de películas de corte romántico, así como libros y culebrones de este sesgo. Y contra más se retrasa el desembarco en la realidad de las relaciones afectivosexuales, más se agudiza el problema de idealización extrema y autolavado de cerebro. En resumen, más distancia entre la solución y el problema. Su concepto del amor es algo tan místico o más que la fe religiosa. Creen que el amor es algo que se produce a modo de flechazo, algo tan milagroso que te hace saber en ese instante que ese es el amor de tu vida. No sirve dar explicaciones, no hay más ciego que el que no quiere ver, y nunca verán que eso que llamamos flechazo, es una atracción, un paso previo a una posible relación amorosa, y esa atracción se puede fomentar e identificar por muestras tan simples como las miradas, los gestos que distinguen a uno con respecto al otro, y otras muestras. El amor es una construcción que se produce en base a la convivencia y la interacción con el otro ser. Por ser más concisos el amor sigue este camino:


ATRACCIÓN___________ENAMORAMIENTO____________AMOR


Y visto así, conoceremos cientos de relaciones que no han llegado a algún punto de los dos últimos.


No quiero decir que estos dos casos que describo expliquen las razones imposibles de entender porque suelen permanecer ocultas que obligan a alguien a condenarse a la soledad. A veces un desengaño amoroso, la pérdida de un novio que falleció, pueden ser la causa. O como en el caso del personaje de José Luis López Vázquez el misterio que obliga a permanecer en el celibato a alguien sólo se descubre cuando menos te lo esperas. Esta película me sirvió para descubrir al gran actor dramático que también era y sacarlo del encasillamiento en el que permaneció secuestrado por la industria cinematográfica española de su momento. Buenísima película, os la recomiendo.


martes, 17 de marzo de 2015

Rafa Fernández, periodista y crítico de cine, tiene TIRÓN



Hace poco Rafa Fernández, compartió un enlace en su muro de Facebook a este blog, a la entrada en la que se hablaba de su éxito en la reclamación de ciertos devengos a la empresa en la que trabajaba. Quería buscarme y darme las gracias. Es sorprendente que alguien quiera darte las gracias por algo tan baladí, y que a lo mejor sorprende que yo no diera la cara para permitir que me diera las gracias. No hace falta, no hay nada que agradecer, con haber compartido el enlace es suficiente y haber manifestado tu intención de agradecer.

Parecerá raro que alguien que escribe no quiera algún tipo de notoriedad, pero es así. Es como una especie de bloqueo. Firmo con seudónimo no para esconderme de posibles consecuencias negativas, sino por que escribir, mal o bien, no sé cómo lo hago, sólo sé que me gusta hacerlo, me ha acarreado con conocidos reacciones que no esperaba, y no entiendo. Si encima adquiriera notoriedad pública me odiarían bastante, más de lo que lo hacen ya. Hace muchos años un profesor de Historia me dijo:

"Yo sé que podrías sacar mejores notas (debía estar hablando de matrículas de honor, porque ya sacaba mi cuarto de docena de notables, y mi cuarto de docena de sobresalientes)", yo le contesté:

"Y si lo hiciera ¿cómo podría convivir con la gente?", el profesor giro la cabeza intempestivamente apretando los labios a la vez que daba un puñetazo en la mesa y dijo:

"Por eso este país no irá a ninguna parte, por la envidia".

Conste que yo no digo que sea digna de sufrir envidia, pero con el paso de los años sí he observado reacciones que no he entendido y que sólo así se explican. Uno no es consciente al 100% de la imagen que proyecta, es más si uno se dedicara a evaluar constantemente la imagen que proyecta en los demás o a controlarla estaríamos ante algún trastorno de tipo de narcisista.

Yo no me siento orgullosa de este blog, a veces leo alguna entrada añeja y me sorprendo porque parece que no lo he escrito yo. Decía que no me siento orgullosa porque hasta las entradas sobre Rafa Fernández la entrada más visitada era una que heredé de una amiga sobre Ángel y Sabrina, entrada por la cual tuve que suprimir los comentarios porque la autora de esa entrada tuvo que darse de baja en la web en la que escribía por culpa de esa entrada, por no sentirse derrotada del todo me la prestó a petición mía, pero con la condición de no activar los comentarios, ya que en ellos a ella le montaron un pseudoforo en el que toda clase de filias y fobias se vertían sin pudor sobre la pareja más sosa de toda la historia de Gran Hermano. Con esto quiero decir, que Rafa Fernández tiene mucho tirón, y muchos días superó su entrada en visitas a la entrada de la sosa pareja.

Esto me lleva a pensar que Rafa Fernández ignora la cantidad de seguidores y gente fiel que le sigue, pese a llevar fuera de los grandes medios más de un año. Así que los grandes medios deberían tener en cuenta esto además del curriculum del periodista.

Gracias a ti Rafa, no sabes la de veces que me has salvado un día haciéndome reír.

Sé que una persona con proyección pública no es consciente de como puede influir en la vida de quienes le oyen, y el cariño que esto puede generar en casos como éste, así que no te extrañe que alguien hable bien de ti.