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martes, 1 de junio de 2010

Para atrás ni para coger impulso

Es una frase muy manida, a la que costaba darle un significado, hasta que ocurre. "Para atrás ni para coger impulso" tiene lógica, porque si vuelves para atrás puedes reactivar fantasmas del pasado que se disolvieron en la estela del mucho tiempo que pasó desde que los dejaste. Gracias a las redes sociales puedes realizar este ejercicio tenebroso. La frase aludida esconde gran sabiduría, porque si reculas, puedes sin querer alimentar monstruos que por un orgullo exacerbado ven regado de nuevo el odio que el tiempo y la falta de noticias secó.

A veces somos muy benignos al recordar el pasado remoto, y tendemos a creer que pudimos equivocarnos al juzgar tan negativamente gentes y sus obras. Pero pese al consejo del sabio que pronunció la frase, de la vuelta al pasado puedes recoger frutos muy saludables. Uno es reafirmar que tus impresiones pasadas sobre gentes, sus obras y actitudes no eran equivocadas. Otro fruto, éste muy jugoso y lleno de vitaminas es que puedes encontrar gente que sí era tan extraordinaria tanto en el pasado como en el presente, el paso del tiempo ha pulido las buenas cualidades de estas personas.

De la vuelta al pasado la conclusión clara es que quien era de un cierto modo de ser lo sigue siendo pero de un modo potenciado, tanto en lo positivo como en lo negativo.

Nadie es perfecto, pero si contactas con alguien a través de la red es porque tienes un deseo de relacionarte con esa persona a través del único modo posible a través de la red: la comunicación, preferentemente escrita -chat, correos, intercambio de enlaces, fotos, comentarios-. Se te puede dar el caso de que haya algún caso en el que la comunicación sea inviable, porque reconozcamos que el querer ser amigo de alguien por sí no basta para serlo y ocurre que no hay química. Tras unas conversaciones en las que invocas viejos recuerdos no queda más que hablar de uno mismo o de terceros (cosas o personas), si se da el caso de que una de las personas no habla de absolutamente nada, llega un momento que tienes la sensación de estar pronunciando un monólogo. Puedes optar por interrumpir la conversación de un modo diplomático inventándote una excusa cualquiera, pero si no eres partidaria de mentir al final dices la verdad que te has bloqueado y no te salen temas. Te preguntan que si te bloqueas porque estás recién levantada -comentario que aunque escrito te suena a perdigonazo con segunda intención típico de vecindona- y al final dices la verdad desnuda. Te contestan: "Tú habla y yo opino". ALUCINANTE. No sé en qué universo paralelo se ha generado la idea que conciben algunas personas de que ellos tienen el privilegio de opinar sobre lo que cuentes, pero que eso no puede suceder a la inversa. Debe ser la influencia de tantos programas de corazón en la que el pagado personaje cuenta una historia X y una cuadrilla de "Periodistas" juzga lo contado. Pero ocurre que a ti no te pagan por entretener las horas muertas de un individuo que probablemente crea, por cualesquiera motivos, que el mundo gira en torno a él y que tú debes estar muy agradecido porque te escuche, debe ser como aquella niña que invitó a su amiguita a merendar y cuando la otra no hizo lo que ella quería le restregó el croissant del Alcampo con pastilla de chocolate por la cara. Y es que si un niño tiene ciertas actitudes de adulto las desarrollará de modo potenciado como en el caso de la niña del croissant, demostrando su afán de humillar o, por ejemplo, el niño que nunca prestaba sus Plastidecor de 36 colores excusándose en que se le iban a gastar (¿existe alguien que haya gastado una caja de Plastidecor en su puñetera vida?), demuestra una clara tendencia a la falta de generosidad de mayor y en temas aparte de los Plastidecor habrá desarrollado una total tendencia a no compartir nada.

Hay personas que cuando reciben este reproche se escudan en acusar al reprochante de querer inmiscuirse en su vida. Felicidades por tener tanto celo por tu intimidad, ¿pero qué hace creer a estas personas que el resto no podamos defender nuestra intimidad y más aún de personas que rellenan sus vacías vidas con las conversaciones que tú tienes con ellas? No es un intercambio justo pedir que confíes cuando ellos no lo hacen. Ser sincera puede resultar peligroso cuando te hacen creer que aceptarte en su red social equivale a comprender y superar aquello que hizo que esa persona no formara parte de tu vida. Gran error, no solo no te comprendieron sino que encima se dedican a contar historias a conocidos en común, con el fin de dar una cierta imagen de ti claramente en negativo como haría un trepa cualquiera en un trabajo. Su ausencia de temas para hablar contigo se ve suplida por el tema del mal rollo contigo para hablar con otros. Aunque debería esperarse que todo el mundo fuera lo bastante inteligente como para ver la malicia que esconde la alerta tan particular que hace sobre ti, motivada únicamente porque decides que si una persona solo abre el chat para que hables tú no te apetece hablar, porque no te gusta hacer monólogos, sino comunicarte e intercambiar impresiones sobre cualquier asunto, por trivial que sea, aunque no tenga un fin concreto; sólo porque te gusta lo que sientes cuando hablas o intercambias comentarios con otro ser humano aunque sólo sea sobre una vieja canción mexicana de Lola Beltrán, el calor del verano, Berruguete y Salcillo, el ascensor de una foto, la foto de una amiga en la que está particularmente guapa.

Nadie pide que todos los días se hable, ni todos los meses, sino que si se tercia se hable si te apetece de lo que te apetezca, pero no constreñir a la otra persona a hacer u obrar según tu capricho. Nadie está obligado a soportar a nadie, si alguien no te gusta elimina la conexión de esa persona con tu red y a otra cosa.

Puede ocurrir que incluso un mal día en la que alguien te hiere ofrezcas a todo el mundo saldar cuentas pendientes contigo, pero no hay narices, es más gustoso machacar la imagen de esa persona frente a antiguos coincidentes espacio-temporales con los que apenas compartiste alguna conversación o juegos en el patio del recreo. Pero esa persona no se da cuenta de que todos somos absolutamente desconocido porque han pasado más de veinte años en los que como máximo te has encontrado con alguien por la calle y no te han querido saludar, o has intercambiado algunas frases con prisa. Lo siento, pero nada de lo que pueda contar ese fantasma del pasado interesa a esas personas, porque ni era de su interés en el pasado ni por supuesto ahora. Pero en las redes sociales el azar es caprichoso y por muchas precauciones que se tomen acabas enterándote por lo que alguien escribe en un muro mencionando palabras como "latente" y "remover", muy reveladoras porque se pronuncian en un contexto muy específico, e igual que ese muro delator alerta de una cierta corriente de comunicación, alguien puede acabar revelando que se está cometiendo un delito contra el honor y la propia imagen, por mucho que se crea que no queda rastro porque la persona tan cautelosa habla por chat y cree que no deja rastros. Se olvida que existe un elemento probatorio llamado TESTIGO, y que no todo el mundo va a jalear el linchamiento moral chat a chat que va haciendo.

Tal vez ciertas personas tengan o tengamos una personalidad que en nada se adapta al predominante montón montonero en el que sólo se puede actuar de una forma: como borregos siguiendo a la cabeza del rebaño. Pero este país tengo entendido que es libre casi tanto tiempo como llevo viva, y desarrollo libremente mi personalidad sin menoscavar a nadie apuñalándolo con el dedo acusador con su nombre y apellidos. En cambio, se está juzgando a alguien vía chat por no fingir que le gustan excoincidentes espaciotemporales que en su día no demostraron ninguna afinidad cuando convivías con ellos y en la actualidad demuestran seguir igual.


Si alguna duda quedaba ya está solventada.

martes, 25 de mayo de 2010

Despedida de Paco González

Con qué estilo se puede decir que vaya mierda de política empresarial que tiene el Grupo Prisa. Cómo con un final de liga, una final de Champions y un Mundial prometedor para la Selección Española se puede prescindir, por los motivos que sea, de un profesional tan competente, tan irremplazable, tan irrepetible. Ya puede haber caído la bomba atómica en Gran Vía, 32, porque resulta inexplicable humanamente, empresarialmente, informativamente.


Humanamente porque Paco González ha dejado en esos estudios mucho más que profesionalidad, ha contribuido a crear una conexión con sus compañeros, un clima, una atmósfera que era contagiada al resto de los oyentes que llegaron a ser millones. Porque a ver como explica el Grupo Prisa que señoras que si no odian el fútbol pasan bastante de él sintonicen los sábados por la tarde Carrusel Deportivo.

Empresarialmente sobra explicar el daño que perder un valor tan consolidado como Paco González supone después de dejarse más de dieciocho años tras la espuma amarilla, y si lo han mantenido ese tiempo por algo será, no porque ese grupo empresarial se caracterice por hacer obras de caridad dando a un pobre matao un hueco para dirigir retransmisiones deportivas unos ratitos los sábados, domingos, etc.

Informativamente no se puede entender que un grupo empresarial que se dedica a la comunicación por entero deje a la especulación de otros las causas verdaderas de por qué ha sucedido una catástrofe como ésta.

Si esto fuera poco, un error como éste aparentemente tan incontrolado, de rebote genera un malestar profundísimo en el resto de miembros del equipo que encima son como Pepe Domingo Castaño, un valor histórico, causando con este actuar tan opaco y sin sentido que demás miembros del equipo se sientan tan a disgusto que se quieran marchar.

Observado desde fuera el comportamiento con los periodistas estrella o puntas de esa empresa históricamente ha sido esmeradísimo, supongo que se debía a que eran superconscientes de que los periodistas eran su materia prima, porque la información se da la misma de muchos modos, sitios y por muchas personas, pero pocas son aquellas que consiguen captar de modo constante la atención de un oyente o un espectador. Dios, ¿qué ha pasado?

¿Habría pasado esto mismo de seguir con vida el fundador del Grupo Prisa? Lo dudo. A continuación se reproduce la carta que colgó Don Paco González a sus seguidores en una página de apoyo en Facebook:

"Iré al grano. Hoy por desgracia se ha terminado todo. Me evito pormenores y tecnicismos.


Han sido 23 años y uno siente que esa es su casa como uno siente que ese es su pueblo, no como una propiedad sino como un sentimiento. Pero se acabó. De todas las cosas que quiero decir la más importante es que la palabra GRACIAS no sirve para expresaros lo que siento. A vosotros y a todos los que me han hecho llegar su cariño. Es una mezcla de "Pero ¿Cómo me van a querer así?" con "Paquito no leas más que lloras". Os juro que tengo los pies en la tierra y que soy de los que piensan que hoy eres Paco González y dentro de un mes eres "Paco Qué?" y pasado el tiempo eres "aquel chico tan majo cómo se llamaba?" Pero me da igual. Vuestro cariño me lo llevo puesto para toda la vida. Eso ya no me lo quita nadie. Ni vuestras inolvidables palabras sobres mis compañeros.

No puedo hablar mucho de mi futuro profesional. Simplemente buscaré un sitio para ser feliz a ser posible con la gente que me hace feliz. Porque tras una semana llena de emociones trato de tomar el control y pensar que la vida es muy corta para estar amargado, para mirar atrás o para recordar los aspectos feos de la despedida. Eso sí, tengo una memoria extraordinaria para lo bueno... jamás olvido a quien me hace un favor, a quien me quiere o a quien me quiso; así que todos los maravillosos mensajes que he podido leer estos días y a quienes por desgracia no he podido responder individualmente, deben saber que han llegado al lugar del que no se moverán nunca (me resulta demasiado poético para mí decir al corazón).

Y no me enrollo mucho más. Mis compañeros de la SER saben que no les olvidaré nunca. Mis compañeros de profesión se han portado como no os podéis ni imaginar. Todos ellos están invitados a la fiesta. Y vosotros también.... ¿Que Fiesta?... pues la que habrá que organizar porque estamos vivos, tenemos ilusión y ganas de ...seguir, ¿no?

Y termino con una petición (encima pidiendo)... allá va... tengo un compañero que lo está pasando mal. Manolo. Entiendo perfectamente las críticas que ha recibido y el dolor que produce cualquier burla a los más necesitados. Tanto Manolo como yo provenimos de familias humildes y trabajadoras. Conozco a Lama desde hace 24 años. Por Dios, haced comprender a quienes le critican que un error lo tiene cualquiera, que él jamás quiso que un donativo de un niño acabara en una patochada...

Y que os juro que todo lo que hay en mí con capacidad para juzgar a alguien, me dice que Manolo es por encima del buen compañero, del buen amigo y del chulito que aparenta.....UNA BUENA PERSONA.

Por hoy es todo. En los próximos días tendré que contaros algo. Si disolvéis la página pues en otro sitio.“

POSTDATA PARA PEPE.... de tantos años como te estuvimos pidiendo PEPE UN PURITO, al final me lo han metido. Un abrazo a todos.

Que sí coño…. que soy yo…. a que digo lo de resultados de los equipos representativos… o lo de Euskal Herriko txirrindulari Itzulia. AAAAAAAAAAAhhh MUY IMPORTANTE…. lo de Carrefour es mentira…. no había nada previsto allí… no montéis pollo….. Bueno, lo mejor es que no montéis pollo ni allí ni en ningún sitio… si ya no hay vuelta atrás…. y yo os voy a querer igual."

lunes, 24 de mayo de 2010

kalle, el mendigo y las supuestas humillaciones de Manolo Lama

Con motivo de una final futbolística Manolo Lama se desplazó a Hamburgo y en una de sus conexiones con el informativo de Cuatro tuvo a bien elegir un lugar junto a un mendigo que posteriormente se ha averiguado que se llamaba Kalle ¿triste predestinación?

Quien sigue a Lama tanto en la radio como en la tele sabe de sobra que es un tipo campechano y absolutamente natural tanto que me atrevería a jurar que no conoce la doblez, ni prevé la malicia con que otros puedan interpretar en su contra sus actos.

Durante la conexión estaba acompañado de aficionados atléticos pertrechados con el merchandising de su equipo. En un momento dado Lama invitó a los aficionados a vaciar sus bolsillos en el plato que el ahora Kalle, antes conocido como el mendigo, tenía al efecto.

Kalle miraba ojiplático, lógicamente no entendía a esos extranjeros, probablemente al ver que eran hinchas de algún equipo pudo sentir miedo, y con gesto muy serio no paraba de mirar al periodista y su micrófono. El señor estaba allí sentado cubierto de cartones que le protegían de la intemperie y para darse calor abrazaba a su perro que asomaba la cabeza por debajo de una oscura manta. Kalle aparentaba seguramente más edad de la que tenía, pero a buen seguro no llevaba una sola semana en la calle. Ante su improvisada tienda de cartones tenía un cartelito también de cartón en pie, escrito seguramente en alemán, en España si alguien se sienta en la vía pública y se cubre de cartones, se hace acompañar de un perro y ante sí coloca un plato y un cartel se interpreta que está pidiendo dinero. Lama obró y pidió que los aficionados fueran generosos, quizá no lo hicieron con la mejor de las actitudes, pero siendo un día festivo para ellos el humor predominante era el que era. Quizá Manolo Lama pecó de ingenuo, o quizá para los miembros de un programa radiofónico como Carrusel Deportivo está viniendo una mala racha que también se quiso llevar por delante no sólo a Paco González, sino también a él.

Si alguna pega tiene la acción de Manolo Lama no es otra que no pedir permiso al mendigo para hacerlo aparecer en imagen. Sin embargo, una enorme oleada de linchamiento moral no para de cebarse repitiendo que lo que Lama hace con toda intención es reírse de kalle, el mendigo hamburgués. Mentes preclaras vigilantes de la moral pública dicen que el mendigo se sintió humillado, vaya, debe ser que es lo peor que le ha pasado en su experiencia petitoria en las calles. Qué va a decir el mendigo si los enemigos de Lama se prestan a preguntarle.

Hace una semana opiné en relación a uno de los muchos vídeos que unos internautas escandalizadísimos han colgado. Entre otras cosas que ya pongo aquí puse que si yo fuera el mendigo lo humillante para mí –dentro de que la humillación mayor ya la sufrí cuando fui a parar a la calle- es el poco dinero que echaron. Esto me ha valido que esas caritativas gentes que defienden a Kalle y se conduelen con él de la supuesta gran humillación que Lama le ha infligido me deseen que yo acabe de mendigo también, qué caritativo, opinar distinto hace que esa masa enfervorecida en linchar al deportivo periodista me desee ver destruida en la calle, le faltó añadir que me deseaba que una vez cumplido su mal deseo de verme como mendiga me viniera un Lama y me grabara echándome dinero.

Pues bien vale un pobre mendigo para hacer leña de un periodista porque en este país según lo observado el comportamiento a seguir con un mendigo es ignorarle, con mucho respeto, pero ignorarle, porque en este país nadie mira a los ojos a alguien que pide no sea que se tenga que arañar la pelusa de sus bolsillos para buscar un céntimo con que rellenar esa mano vacía que se tiende a nuestro paso a la salida del Lidl, del metro o donde sea.

Y para los que me deseen que acabe en la calle por opinar que Lama obró sin malicia, les sorprendería saber que en la vida se viven situaciones en las que has de vivir de una cierta caridad, en las que nadie te da trabajo, pero no te reconocen las causas por las que no te lo dan y por lo tanto no se te da opción ni siquiera a pedir la pensión correspondiente a lo que te hace inútil para trabajar porque nadie te quiere reconocer los motivos por los que no te dan trabajo. A veces no acabar como mendigo puede depender sólo de la buena voluntad de una sola persona, porque si dependiera del resto del mundo no podrías recurrir sin trabajo, ni a la prostitución ni a la mendicidad, porque pese a las negativas nada logra agachar tu cabeza y no tienes esa dosis arrodillatoria que hace que alguien se apiade de ti para darte trabajo o para darte una limosna. A veces pidiendo trabajo te pueden hacer llegar a sentir que pides limosna y no el puesto vacante que a lo mejor haya libre y para el que a lo mejor la persona está preparada a tope.

Desde aquí gracias a la persona que por amor o por caridad ayuda a las personas a las que se margina sin oficial causa aparente y ni siquiera el Estado les ampara.

En este país hay causas de marginación no recogidas por los organismos correspondientes contra las que, por tanto, no se lucha. En este país hay gente que decide que ciertas personas pese a su preparación no pueden ejercer ciertos trabajos por unas ciertas razones físicas sean las que sean, pero claro queda poco bonito poner en el anuncio lo que no se quiere por eso sustituyen eso por la ambigua frase “se requiere buena presencia”, que no consiste visto lo visto en ir aseado, arreglado, vestido adecuadamente y peinado además de maquillado si eres mujer. Aquí finalizo o acabaré contando “Yo soy Betty la fea”. Pero a propósito, ¿qué hubiera sido de Betty si los celos de la novia de su jefe no hubieran provocado la contratación de una secretaria fea para que se tranquilizara?

Volviendo al tema de inicio y deseando que la caridad que es mucho más que dar limosna domine nuestros corazones ahí va un fragmento de la carta que apareció en Facebook de Paco González, un tio que como Lama no lo está pasando bien y aún así se acuerda de un compañero, incluyo el fragmento en el que le menciona aunque yo no esté de acuerdo con su visión del asunto:

"Y termino con una petición (encima pidiendo)... allá va... tengo un compañero que lo está pasando mal. Manolo. Entiendo perfectamente las críticas que ha recibido y el dolor que produce cualquier burla a los mas necesitados. Tanto Manolo como yo provenimos de familias humildes y trabajadoras. Conozco a Lama desde hace 24 años. Por Dios, haced comprender a quienes le critican que un error lo tiene cualquiera, que él jamás quiso que un donativo de un niño acabara en una patochada...


Y que os juro que todo lo que hay en mi con capacidad para juzgar a alguien, me dice que Manolo es por encima del buen compañero, del buen amigo y del chulito que aparenta.....UNA BUENA PERSONA."
Este fragmento lo he obtenido gracias al blog de radiochips, aquí tenéis el enlace:

Leer más: http://radiochips.blogspot.com/2010/05/se-acabo-paco-gonzalez-definitivamente.html#ixzz0osU3pkHZ

martes, 11 de mayo de 2010

Isolina 02

Magno no esperó a su respuesta, se alejó y se puso a andar alrededor de la fábrica abandonada que les daba cobijo. Era un complejo que en su día debió albergar oficinas y diversas factorías. De todo aquello sólo quedaba entre los caminos que separaban a los edificios unos de otros un polvo negruzco que se adhería a los bajos de los pantalones. Los destartalados tejados no invitaban a guarecerse, pero algunos se mantenía lo bastante como para refugiarse allí, donde nadie iba hacía décadas. Al pasar por uno de aquellos edificios donde dormían vio a Isolina. Ella recogía sus pertenencias. Corrió de inmediato hacia allí.


-¿Te vas? –dijo aún en el quicio de la puerta -¿sin mí? –ella asintió silenciosa. La matrona estaba en un rincón oscuro como agazapada y él la vio por el rabillo del ojo –Te ha convencido. Me alegro. Déjame que me vaya contigo. –dijo absolutamente ansioso temiendo que le dejara allí sin más compañía que aquel ser que en ese momento más odiaba en el mundo, un mundo que carecía de norte para él, o más bien en el que había aparecido un norte inesperado que estaba a punto de desaparecer justo cuando lo había hallado. La vieja parecía leerle el pensamiento y sin moverse desde su rincón habló:

-Debe irse sola, tú sólo harías que le persiguiera la desgracia.

-Cállese. No la escuches –gimió desesperado.

-Es lo mejor para todos. Vámonos, señora –exclamó con voz firme, pero con un matiz de resignación.

-¿Te vas con él verdad? –dijo con cara de loco, ni él mismo se lo creía, pero en ese momento la quería herir por querer dejarle solo en el infierno de vida que él mismo se había fabricado.

-¡Cómo puedes decir eso! –se indignó más que preguntó mientras cogía sus bultos y salía al exterior. Intentó andar pausadamente, aunque lo que deseaba era correr. El pavimento estaba levantado y tropezó. Calló sobre su triste equipaje, apenas se incorporó para quedar rodillas, momento que Magno aprovechó para arrodillarse a su vez frente a ella.

-Me necesitas. Espérame. No tienes dinero. Será mucho más fácil si vamos juntos. Podríamos irnos a otro país –dijo en un tono suplicante, pero con toda la suavidad de la que era capaz.

-¡Con qué dinero! ¡De qué dinero hablas! –Magno escuchó, pero no se volvió a mirar a Santi, quien había proferido estas palabras. No advirtió lo que podría pasar. Y siguió de espaldas cuando un disparo le perforó la nuca. Isolina se vio salpicada y horrorizada se levantó. Santi se quedó con la vista fija en la oquedad que su disparo había producido. El cadáver de Magno se encontraba ahora sobre el equipaje de Isolina, como aferrado a él. Un ruido de chapoteo de agua le convulsionó haciéndole reaccionar. Con el cañón de la pistola semiagachado siguió el movimiento semicircular de la trayectoria que debió seguir Isolina huyendo del horror. “No es lo mismo vivir con asesinos que ver como asesinan”, pensaba la matrona, observando como Isolina se había arrancado su vestimenta y se lavaba la sangre como si la tuviera incrustada en la piel, así se restregaba con el agua de un bidón que en la misma puerta del edificio había que recogía el agua de lluvia que un añejo canalón vertía allí.

La matrona seguía en la penumbra. Hacía tiempo que no le pasaba el no saber qué hacer. Santi se acercó aún con la pistola en la mano. Con la locura pintada en su rostro encañonó con sus ojos a Isolina, ésta estaba como en shock obsesionada con retirar hasta la última célula de su piel que hubiera estado en contacto con aquella sangre, así no le vio. Se acercó a ella y al alcanzarla la rodeó con sus brazos quedando la pistola entre los pechos blancos de ella. Aquel contacto frío del metal le hizo respingar dentro del abrazo que se intensificó inmovilizándola, ella gritó al sentir la tremenda y desquiciada presión. Él en un amago de caricia intentó taparle la boca con su mano libre. Isolina se contorsionó.

-Tú tienes la culpa de todo –le susurró roncamente al oido, echándole un aliento que a ella le pareció que le abrasaba- pero no importa… -se interrumpió, al tenerla abrazada emergió el recuerdo de aquella noche entre los dos. La náusea invadió de nuevo a Isolina. Con un aplomo inusitado se desasió de él utilizando todas sus fuerzas desembarazándose de su asfixiante abrazo. Se apartó de él.

Santi volvió a darle alcance y ella en su intento de no dejarse resbaló por el agua que ella misma había derramado al lavarse la sangre. Él la volvió a coger y evitó con ello que se cayera. El olor a sangre lo invadía todo, incluso algunas moscas empezaban a rondar el cadáver que seguía en aquella postura sobre el equipaje.

-No me trates así, podemos arreglarlo. Tenías que habérmelo dicho, yo no sabía…-ella hacía gestos de dolor y de repulsa y no contestaba, sólo intentaba mostrarle con la mirada toda la repugnancia que sentía. Él no fue indiferente a esa energía que sus ojos le mostraban, con aquel torcido gesto de su boca, y la ira y el despecho lo llenaron- Tú decides, te quedas conmigo o con él –señaló el cuerpo sin vida con la pistola mientras sujetaba a Isolina con la otra mano, que era enorme.

-Apártate de mí –dijo Isolina armándose de un valor que no tenía. Él lejos de obedecerla la besó. Ella sintió como si una fiera le devorara y le robara el aliento. Oyó un golpe seco y un crujido después. Inmediatamente aquella boca áspera se apartó de ella para bramar como una bestia agonizante. La matrona le había golpeado el brazo con un hierro hasta el punto de casi arrancárselo. Sin dar tiempo a más soltó el hierro ante los ojos desorbitados de Isolina y arrancó la pistola aún incrustada en los dedos de la mano de Santi. Éste no paraba de retorcerse de dolor y no dejaba de mirar como de su brazo semiarrancado manaba un incesante río de sangre. Aún así la pistola seguía en sus manos enormes y al tratar de arrancársela con todas sus fuerzas el brazo descolgado acabó por desmembrarse. La sangre salió a borbotones y el gigante acabó por caer de rodillas frente a Isolina que inmóvil parecía presa de la catalepsia.

-Mátame –dijo el gigante con la poca voz que le quedaba en medio de su agonía. La matrona piadosamente obedeció y le descerrajó dos tiros. El cuerpo tras una convulsión se dejó caer.

La matrona dejó caer a la vez la pistola, y contemplando alarmada el estado de Isolina, cogió una garrafa de agua y se la vació en la cabeza. Algo la espabiló, pero no le limpió la nueva sangre de la que estaba manchado su cuerpo aún desnudo. La alejó lo que pudo de los cadáveres en busca de agua y en otro bidón que tenía agua limpia, también de lluvia la situó y la lavó. Pese a moverse, Isolina seguía ausente, con la mirada perdida. Era como una muñeca de trapo.

La matrona no sabía que hacer, y al ver los cuerpos recordó el alcohol con el que los habría curado de estar con vida. Fue a buscarlo y de paso retiró algunos bultos de los que se hallaban bajo el cuerpo de Magno.

Intentó reanimar a Isolina con el alcohol:

-Tienes que ayudarme –suplicaba la matrona ausente todo el aplomo con el que había aparecido ante Isolina. Isolina fue bebiendo, hasta sujetaba la botella por si misma. La matrona la vistió y a su vez se cambió su propia ropa, también manchada de sangre. El sol ya comenzaba a perder su brillo, quedaba poco para que anocheciera. Isolina lo advirtió y aquello pareció darle conciencia y le entraron las prisas de repente. Buscó a la matrona que se había ido junto a los cadáveres a los que había intentado poner juntos. Isolina corrió hacia ella y le señaló una tapa de hierro que en su día perteneció al alcantarillado. La destaparon entre las dos con gran dificultad. Y hasta allí arrastraron los cadáveres a los que previamente desvistieron. Unos gruñidos y chapoteos les confirmaron que eso era una gran idea, aún quedaban ratas habitando aquel lugar que darían cuenta en parte de lo que les iban a arrojar.

Con Magno casi no tuvieron que esforzarse, pero Santi casi les dejó sin fuerzas, y hasta se desesperaron llegando a pensar dejarlo tal y como estaba. Descansaron y sacando fuerzas de flaqueza lo introdujeron por la alcantarilla, por la cual casi no cabía. Isolina se quedó mirando dentro, aún quedaba luz para ver la cara de Magno. La matrona apremió con un gesto para que le ayudara a cerrar la alcantarilla.

-Hay que revisar todo lo que tenían –Isolina la miró sin entender-. Para buscar el dinero y quemar el resto de lo que llevaran.

La matrona se quedó junto a los bultos que Isolina iba a llevarse, y que habían servido de lecho mortuorio a Magno. Limpió la sangre que ya comenzaba a resecarse. Isolina entre tanto fue entrando en distintas dependencias donde quedaban las cosas de Santi, que dormía lejos de ellos. También recogió los cabellos cortados y todo lo amontonó en el centro de la calle que dividía las diversas dependencias de la fábrica.

Formaron un enorme montón que fue coronado con las pistolas descargadas ya que algunos papeles con listas de nombres querían echar a volar. Algunos papeles sirvieron para atizar el fuego. Cuando este ardió Isolina intentó alejarse y la matrona la detuvo:

-Hay que esperar a que todo quede en cenizas. Isolina obediente la siguió. La matrona como para animarla puso algo en sus manos.

-Son tres millones.

-Lo sé –dijo Isolina con un cierto asco.

-No lo rechaces, no estás en situación de hacer alardes de dignidad. Con esto puedes establecerte –la matrona cogió una parte del dinero- entenderás que tome una parte.

Si habían dormido lo ignoraban, pues si así había sido fue de pie. Se alejaron de allí como pudieron y se despidieron en el andén de la estación.

La brisa que arrancó el tren al partir apenas movió el cabello intensamente negro que reposaba sobre la matrona.



Epílogo
Alguien se preguntará porqué este trío se escondía. Da igual a lo que se dedicaran, lo que era seguro es que se escondían.

lunes, 3 de mayo de 2010

La crónica rosinegra y otras reflexiones pasadas

[El siguiente post fue escrito en 2005, y visto que el pasado vuelve y el desaparecido Salsa Rosa ha vuelto a la actualidad de forma inesperada lo actualizo. Alfonso Arús fue de gran inspiración para el mismo. Espero sea apreciado este post más de lo que se hizo en su momento.]


Este fin de semana han ocurrido, aparte del anuncio de boda del Príncipe de Gales con Camilla o revienta (homenaje a Andreu Buenafuente) dos sucesos de casualidades.

A las 23:30 del sábado pasado comenzó un incendio que a estas horas parece ya extinguido en el edificio Winsord cercano a la castellana, hacia la una de la noche se interrumpió la emisión del programa "Salsa Rosa", en un principio parecía que de forma momentánea hasta que el fuego se controlase, supongo que así pensaban los responsables del programa, o que los de Informativos se ocupasen de cubrir la noticia. No se produjeron ninguna de las dos últimas cosas, "Salsa Rosa" se hizo cargo de la retransmisión del fuego que consumía poco a poco desde la planta 21 el resto del mal llamado en varios momentos de la transmisión "rascacielos".

En los últimos días en "Arús en la Cien" he escuchado a este comunicador presagiar o advertir de cómo los programas de crónica rosa iban a devenir en crónica rosi-negra, como el programa "Gente", pero sin divisiones perceptibles entre un género y otro. Y acertó, su premonición se hizo realidad, salsa rosa vino a ser negra, negra como el humo que expelía el edificio. Esta predicción por supuesto fue emitida antes del sábado, predicción que yo compartía a regañadientes debido a la confesión de Ramona Maneiro en "El programa de Ana Rosa". Digo a regañadientes pues opino que un magazín puede tratar diversos géneros, así como que un periodista no tiene por qué encasillarse perjudicándose con ello. Pero como diría Adi Villaespesa mis regañadientes son "otro asunto" ya que lo que a mí más me molesta es el tratamiento de la noticia y no donde se emita, o quien la narre. En el caso de Santi Acosta, conductor de Salsa Rosa, programa de corazón, me pareció impecable su forma de trabajar ante el inesperado incendio, quizá la información fuese demasiado local conmo para interesar al resto de España, al menos como para tener las llamas en pantalla durante más de tres horas, pero como dice mi marido en Madrid trabaja toda España. Los orígenes de este periodista o su antecedente más inmediato antes de Salsa son los del periodismo de investigación en El Mundo TV. Además, a pesar de Salsa, su participación en este programa de crónica rosa no es más que la de un maestro de ceremonias, una mera hilazón entre invitado e invitado o entre pregunta y pregunta de los colaboradores, además las menos de las veces matiza para bien tanto a invitados como a colaboradores haciendo así de moderador, cometido que también lleva a cabo iniciando las entrevistas como engrasándolas antes de que los colaboradores entren a saco, digamos que asemejándolo al sexo hace de lubricante.

Me molesta que los programas rosa se hagan cargo de sucesos cuando lo hacen de forma deliberada para reforzar su debilitado share, si lo hacen por recoger un suceso reciente, como el del incendio del edificio, para informar de una forma necesaria y útil para el ciudadano me parece bien.

Aparte del acierto de Arús está el hecho del nombre del edificio del incendio que coincide con el nombre de la casa real cuyo heredero acaba de anunciar su matrimonio con la que hasta ahora ha sido la amancebada. Esperemos que la casa a pesar de los escándalos no acabe como su homónimo edificio. Por cierto que Arús en su programa tiene una sección titulada "La Reina al hoyo" en la que se recogen todas las noticias (la mayor parte escándalos) que tienen que ver con la familia real inglesa y que según los colaboradores y el propio Arús se producen con el fin de mandar a la reina al hoyo, pues conocida la longevidad de las monarcas inglesas (veáse la reina Victoria o la recientemente fallecida reina madre de la actual monarca inglesa), es fácil que Carlos no llegue a reinar nunca, de ahí el objetivo de mandar la reina al hoyo. No sé si la noticia del futuro enlace que tendrá lugar el ocho de abril se puede agrupar con las noticias de la sección citada antes.

miércoles, 28 de abril de 2010

ISOLINA 01

Llevaban en el campamento pocos días. Ya se habían hecho al lugar, estaban tranquilos, pero no debían bajar la guardia.


La situación era relativamente cómoda, había de todo, incluso agua y no había sido difícil llegar hasta allí. Estaban en periodo de letargo, sólo hasta el momento de que alguien se volviera a acordar de ellos para otra actuación.

Esta vez tenían más necesidades de las acostumbradas y por ello esperaban visita:

-Trabajar con mujeres trae estos problemas ¿por qué no te pusiste un candado en la bragueta?

-¡Déjame en paz! No tendríamos que esperar a nadie si hubieséis aceptado mi propuesta.

-Tu propuesta… ¿Crees que puedes echar marcha atrás? Es más, por un polvo no irás a creer que eres libre.

-¿No te das cuenta de que ella puede morir?

-Es de confianza. A la Berna le hizo el mismo favor.

-¿A cuánto dista el hospital más cercano? Es absurdo, ni siquierea tendríamos que plantear lo del hospital. Mi propuesta es sensata. No es una rajada. No me importa que mueran los otros, pero ¿Estás seguro que tú también lo cometiste?

El hombre aludido se levantó iracundo y esperaba que el otro le imitara, en cambio el sentado lo cogió del brazo y lo volvió a sentar, no le costó mucho, pues el que estaba dominado por la ira no tenía una gran envergadura:

-Aún no nos han identificado, si no nos vio nadie te garantizao que al menor problema vamos al hospital.

-¿Cómo? Ya no tenemos coche. Hemos venido hasta aquí andando. Si pasa algo cuando lleguemos se habrá desangrado- intentaba ser lo más convincente posible dentro de su enojo difícil de contener.

-¡Cuánto sabes de esto Magno! Se ve que no es la primera vez que la metes donde no debes- se sonrió con la boca y los ojos llenos de cinismo y sarcasmo.

-¡Calla, hijo de puta! ¡¿Cómo te crees que murió mi madre?! –respondió con todo el dolor aún en las cuerdas vocales, lanzando cada palabra como si fuera un puñal del más duro de los aceros. Su compañero no pudo más que percibir que había cruzado un límite que desconocía, sin más remedio contestó:

-Lo siento, muchacho, no lo sabía. Pero con más razón podría reprocharte lo que has hecho.

-Tienes la sensibilidad de un calcetín –expetó rindiéndose ante la evidencia de que no podía cambiar nada dijera lo que dijera.

Magno se levantó y dejó a su compañero con sus negros pensamientos, éste movía la cabeza de un lado para otro desaprobando la actitud de su compañero, pero llenándose de ira al pensar en Isolina, que les había metido en aquel atolladero. A él no le hubiera pasado. Él sabía dónde tenía que hacer las cosas y cómo. Magno era un sentimental lamentable, pensó sentenciando para sí mismo. Era un tipo eficaz, imaginativo y entusiasta, pero todos tenemos un lado oculto y éste era el de magno. Era un sentimental. A pesar de todo estaba a gusto con él, pero presentía que esa sociedad se iba a disolver. De rabia dio un pisotón con todas sus fuerzas en el suelo:

-¡Pequeña zorra!

-¿Hablando solo? –una voz femenina interrumpió sus pensamientos, la propietaria se puso ante él con toda su compacta y menuda figura. Vestía con ropas normales y portaba una cesta tapada con un pañuelo.

Santi, asustado se incorporó y al ponerse de pie observó los pequeños ojos azules que le miraban. Una nariz chata y bien formada servían de pilar para aquellas dos lágrimas que parecían contener el color de dos océanos, bajo ella una boca rosada, pero a punto de arrugarse en un gesto de disgusto. Santi le calculó unos cincuenta años, pero las canas aparecían cubiertas por el manto negro de crespo pelo que le enmarcaba la cara. Los movimientos de la recién llegada eran parsimoniosos, con uno de ellos dejó el cesto que portaba en el suelo.

-¡Vaya Capitán Intrépido! ¿Te he asustado?

-De las apariciones sí que me asusto.

-Bruja, llámame bruja, es más corto.

-¿Por dónde has venido?

-Por los aires –le espetó.

-¿Y tú escoba? –siguió con la broma.

-Es invisible –le dijo bajito hablándole al oído. La mujeruca olía a hierbas y eso le aumentó la impresión de que seguía hablando con una bruja en lugar de con una enfermera profesional.

-¿Tenéis de todo? –preguntó la enfermera.

-Sí –pensó que se refería a los medicamentos.

-Pues dame agua –él le alcanzó al instante una cantimplora -¿es primeriza?

-Pues creo que sí.

-Entonces esto será algo largo –sentenció con una sombra de preocupación envolviéndole el rostro como un velo negro.

-¿Es que no le vas a drogar? –preguntó Santi con cierta sorpresa e indignación.

-Sí, hombre, y se me va de las manos. Tú, a lo tuyo –remató su frase con un gesto rápido y enérgico de su mano.

-Tampoco sería el primero –dijo Santi con media sonrisa. La mujer se impacientó:

-No tienes entrañas. Me voy. ¿Dónde están?

-Yo no las tengo porque si no me las sacarías con tus pinzas y tus tijeras.

Ella sin terminar de escucharle la broma se fue dejándole riendo su propia ocurrencia.

La mujer se introdujo en la fábrica, empezó a dara vuelta a todo el patio hasta que el aire puso a sus pies un mechón de cabello. Provenía de uan de las puertas. Se acercó. Subió los peldaños como acostumbraba y se apoyó en el marco de la puerta. Dos jóvenes semidesnudos se hallaban dentro un joven le cortaba el pelo a una chica. Él tenía signos de haber pasado ya por la tijera. Con destreza lle estaba dejando a la chica una media melena, saltaba a la vista que lo había hecho otras veces. La escena era bella.

“¿Cómo pueden sembrar tantan monstruosidad?”, se preguntó para si la mujer.

-Hay que ver que no dejáis crecer nada a vuestro paso –la inesperada voz hizo dar un respingo a Magno que le hizo dejar caer las tijeras que fueron a caer de punta sobre su pie, la mujer corrió rápido y las recogió del suelo donde habían quedado abiertas con una de sus puntas manchadas de la sangre. La cerró inmediatamente.

-¡Qué pasa aquí! –gritó más que preguntó.

-Puede darse la vuelta por donde ha venido -dijo Isolina a la vociferante mujer. Ésta sin responder señaló el pie herido de Magno y le ordenó:

-Lávate. Espero que antes de ser un prófugo te diera tiempo a vacunarte del tétanos.

Magno obedeció de forma mecánica y se acercó a la garrafa cortada por la mitad que hacía las veces de palangana.

La mujer aún con las tijeras en la mano se entretuvo en limpiar la punta con un pico de su chaqueta. Con decisión puso su mano libre, la izquierda en le hombro de la chica, la giró hacia si con inusitada fuerza y le igualó el mechón que le quedaba sin rematar. El trozo de pelo resbaló lentamente por la nalga desnuda de la chica y aterrizó juanto al resto en el suelo.

-Vístete. Yo no curo catarros. Tenemos que hablar.

Magno terminó de lavarse la herida que le empezó a doler. Se echó un poco de aguardiente de lo que allí tenían. Le escoció muchísimo. Sólo esperaba que el remedio no fuera peor que la enfermedad. No olía mal. Se echó un trago aunque su estómago no se lo agradeciera. La garganta se le incendió al paso del líquido, pero sintió alivio mientras la flama espirituosa seguía camino por su esófago. El momento de la verdad estaba a punto de llegar.

Mientras Isolina se vestía la mujer no paraba de atravesarle con su mirada intentando descifrar los engranajes de esa vida para que ahora se la encontrase allí.

-¿Quieres hacerlo de verdad? –le preguntó la mujer.

-¿A alguien le importa que yo no quiera? –respondió en tono impertinente la joven.

-A ti te debería importar.

-¿Qué más da un bastardo menos en el mundo? –siguió en tono irónico Isolina.

-Tú no eres como ellos –le aseguró la mujer mayor.

-¿Quién dice que no? –siguió en el mismo tono la joven.

-Mira, no tengo todo el día. Sé que algo no marcha bien y además creo que es porque no se te nota convencida.

-No, no lo estoy –contestó Isolina bajando la guardia.

-¿De quién es, del peluquero? –intentó indagar la mujer.

-No, pero como si lo fuera –respondió Isolina con cierto orgullo.

-¿Y él quiere entonces que lo hagas? –preguntó la mujer con extrañeza.

-Él no manda –su mirada se dirigió hacia donde estaba Santi.

-Espera, espera… ¿es de él? –terminó preguntando la mujer pequeña sin apenas poder contener la sorpresa.

En la mirada de Isolina apareció una mirada de terror totalmente inesperada para la mujer que no comprendía nada, pero un idea fugaz atravesó su cerebro y todo se le confirmó:

-Ya veo. ¿Él lo sabe? Creo que temes más que él no quiera que abortes. No te preocupes no es un hombre de compromisos, pero debes decírselo, al menos que no quieres abortar.

-No sé si quiero. Yo no quiero matar. Yo no soy como ellos ¿ha averiguado eso también? Me usan. Soy su tapadera. Me dejo llevar –hizo una pausa y prosiguió terminando de confiarse a la mujer –Magno me ha dicho que puedo morir, eso es lo de menos, pero a lo pero me quedo estéril. Sé que es contradictorio, pero no lo doy todo por perdYido, porque si fuera así hace tiempo que me hubiera quitado de en medio. Puede que sea tonta al pensarlo, pero en medio de toda esta pesadilla aún creo que tengo una oportunidad de mejorar mi vida.

-Magno tiene razón. No suelo tener problemas, pero eso no es garantía de que no pase algo y hoy tengo la corazonada negra de que algo pasará –confesó la mujer en voz baja.

-Ya, las tijeras –dijo entre pensativa y divertida -¿es bruja, usted, o enfermera?

-Una cosa me llevó a la otra –concedió la bruja -¿qué es lo que puede llevar a alguien como tú a querer conservar una criatura engendrada por la mala bestia de Santi?

-A lo mejor esa mala bestia hubiera sido de otro modo si las circunstancias hubiesen sido otras en su vida –la bruja, al oir de esto no pudo contener su asombro.

-Tal vez. Veo que le tuviste simpatía. ¿Le quieres? –preguntó a Isolina con una mirada de horror.

-No. No sé. Le veía como un padre, o quizá para ser más exactas como un guía un mentor. Me ayudó, me sentía protegida y en cierto modo hasta querida. Pero cuando se le pasó la novedad me trató como un saco de patatas. Me usaba cuando lo necesitaba, y en eso terminó quedando todo.

-Me sorprende que alguien perciba algo bueno de ese sujeto. ¿Sabes lo que ha llegado a hacer? –preguntó acusando más que informando.

-Usted también sabe y sin embargo acude cada vez que él la llama –devolvió la acusación.

-Has jugado con los dos, esto no puede acabar bien. ¡Vete! Sé bien lo que te digo, vete.

-Déjeme en paz –resopló Isolina demostrando con todas sus fuerzas que la conversación le estaba incomodando –yo no he jugado. Magno me quiere, me ayuda y el otro no sabe ni que se acostó conmigo, estaba borracho, no pude quitármelo de encima. Magno no estaba y no pudo ayudarme, quizá por eso se siente responsable.

-Llevan juntos mucho tiempo, ya no se llevan bien, es una relación gastada, ahora se echan en cara todo lo que antes se aguantaban y esto puede ser la gota que colme el vaso, y a ti te va a pillar por medio. Aún no has hecho nada tan grave como para que te agarren junto a ellos –de un modo desesperado e implorante a un tiempo le rogó:

-VETE.

-No puedo. Ya estoy marcada. Toda mi vida tendré a unos u otros haciéndome echar la vista atrás –dijo descorazonada Isolina.

-Eso era antes, ya no son tan fuertes. Están muy desorganizados. Son un puñado de fanáticos rivalizando entre sí. Esto no es una guerra y no ganarán nada.

La mujer se frenó, hizo una pausa para tomar aire, sin querer, pensaba que se había empeñado en mostrarle una salida a Isolina como si con ello ella también la encontrara.

Isolina movía llos ojos como queriendo encontrar la solución a ese enigma que era ella misma, pero el vacío de la cochambre de esas paredes, no le devolvía nada. La bruja le señaló el vientre:

-Si quieres tener ese hijo a pesar de ser quien es su padre ess que aún tienes la inocencia de quienes creen que este mundo tiene arreglo. Si te decides te puedo ayudar –de la cara de la bruja había desaparecido la maliciosa resignación a la que su secreto oficio le había acostrumbrado.

Un ruido hizo girar a ambas para descubrir que Magno lo producía al alejarse de donde estaban porque lo había estado escuchando todo.

Se acercó a Santi, encarándosele. Éste, sentado, levantó sus ojos hacia los suyos para clavar esos brillos llenos de maldad:

-¿Y ahora qué? ¿Ya está hecho? Relévame.

-Quieto. Tienes que saber algo –intentó retenerlo allí con sus palabras.

-Cojonudo, esa tía es un saco de problemas –creyó adivinar Santi, que con lo dicho por Magno nada había salido según lo planeado por él.

-No lo va a hacer. Y tú eres el padre –dijo sin rodeos Magno, quizá para no arriesgarse a ser interrumpido. Santi, resopló y se sonrió:

-Lo que faltaba, endosándome bastardos a mí. Si no se lo arranca la bruja lo haré yo -se fue a levantar con todo el impulso pero Magno con todas sus fuerzas lo aplastá para que siguiera sentado en los escalones donde lo hacía.

-¿No recuerdas la noche en que nos cargamos al medallitas? Para estar seguro de algo hay que saber lo que uno hace en cada momento. ¿Qué hiciste aquella noche? –preguntó con la voz cargada de acusación y de razón a un tiempo.

-Lo mismo de siempre. Celebrarlo –soltó con una risilla.

-Como siempre no. Isolina estaba con nosotros ya, hace dos meses y se quedó a solas contigo –una mirada de contrariedad cruzó sus ojos que perdieron su frialdad por un instante.

-No –negó como por costumbre, pero algo le seguía haciendo pensar, como si a su mente acudieran en torrente los recuerdos que Magno invocaba. Su cabeza negaba mientras sus ojos ensimismados parecieran contemplar las escenas que en su mente se antojaban increíbles por creerlas fruto de su imaginación calenturienta. Eran, no obstante, demasiado reales, la memoria del tacto las perfilaba de un modo rotundo. Un recuerdo más aguijoneó su corazón. La cara de asco y el rechazo de Isolina. Sus palabras empezaron a golpear con su eco sus oidos:

-Odio a los borrachos, déjame –era innegable, no era una pesadilla. De repente surgió de la vorágine de su memoria:

-¿Dónde está? ¿No se habrá ido? –preguntó exigiendo.

-¿Ya recuerdas? –hizo la pregunta en tono sardónico.

-¿Y tú? ¿Cómo estás tan seguro de que no es tuyo? –intentó defenderse atacando.

-Yo no la he tocado –aseguró casi con pena –si fuera mío no hubiera esperado a que se decidiera a nada. No estaríamos aquí.

-Tienes alma de traidor. Ya lo sabía –intentó herir.

(Continuará)

viernes, 23 de abril de 2010

Perdona bonit@, pero leo

Hoy ha sido el día de San Jordi, San Jorge para los castellanoparlantes, dado que se ha extendido la costumbre de regalar libros en este día como se hace en Cataluña me pregunto cuántos se leerán y cuántos quedarán abandonados sin más atención que el polvo que les visita en un hueco en la estantería haciendo compañía a más congéneres.


Supuestamente está muy bien visto leer, pero si convives en una comunidad donde la mayoría no lo hace porque no quiere, no porque no tenga tiempo, te intentan dejar en ridículo, como si leyeras para considerarte superior a ellos.

Leer para este tipo de personas que no han leído un libro entero en su vida, ni por obligación, es algo de esnobs, nada comparable a escuchar música o ver películas. Sin embargo, un libro no es más que un soporte para establecer una comunicación, para hacer llegar un mensaje, igual que una canción o una película, o igual que una sesión de chat. Seguramente hay sesiones de chat que se podrían publicar tal cual y habría gente que compraría los libros donde se publicaran. Acceder a un mensaje a través de un libro, un cd, o un dvd para mí es lo mismo. Con la diferencia de que un libro es más económico, si lo compras para entretenerte, el libro te dura más horas que un cd o dvd, costando parecido sacas más rendimiento a su coste, y ya no digamos lo bien que te sale de precio si el libro lo tomas prestado de la biblioteca, que encima si no te gusta lo devuelves y no has perdido nada salvo el tiempo, o sea poco. Pero aunque te lo leas y te guste, si no te ha conmocionado, no tienes que cargar el resto de tu vida con el libro si eres de los que consideran pecado tirar un libro a la basura.

Leer no es obligatorio, aunque se puede obtener ventajas. Siempre se habló de que leer era el modo más fácil de adquirir vocabulario –descartar el rebuscado, aunque si lees libros de época puedes acabar hablando en castellano antiguo si se eres del tipo de persona a quien se le pegan los acentos-, siempre que uses un diccionario, y a su vez de aprender ortografía. Si ves muchas veces escrita una palabra es difícil que tu memoria fotográfica no la acabe fijando a fuego en tu cerebro. Por otro lado, también se aprende a escribir algo de un modo cercano a la corrección gramatical, saber donde suele ir una coma, cuando hacer punto y aparte, e incluso captar que un texto tiene ritmo y aprender a escribir acompasadamente. Todo esto viene bien si consideras que algún día te puede servir de algo, si no para nada aconsejo hablar “finolis”, te acaban cogiendo una manía espantosa.

Leer, si es de tu gusto hacerlo, es maravilloso cuando das con un buen libro. Me encantaría expresar esto de un modo menos cursi: sumergirte en las páginas de una buena historia puede conseguir más que los más currados videojuegos, puede conseguir incluso que de verdad estés en esa historia e incluso que llegues a soñar con ella. Leyendo lo único ajeno es el argumento, pero en tu mente la película la diriges tú, allí tú decides como suena la voz de la protagonista, de qué color es el traje del cochero, el tamaño de la casa, la duración del beso. Algunas novelas se escriben citando canciones o piezas musicales, pero puedes leer esa historia con la banda sonora que tú elijas, y si eres músico incluso te puede inspirar una composición como le sucedió a algunos autores.

Imagina que todos esos días vacíos donde se dan circunstancias en las que no tienes nada que hacer o no te apetece nada mejor que hacer te topas con una buena historia que haga que el tiempo se te pase volando por lo mucho que disfrutas con ella.

Y si estás leyendo esto, ya lees, pero no te garantizo que mi obrita esté supervisada por una editorial.

Si no lees, ni tienes intención, no ridiculices a la gente que lo hace, si te hablan de lo que leen es porque han disfrutado con ello y lo quieren compartir con la gente igual que cuando ves una película y la recomienda, al final sólo son historias con las que disfrutamos, nos entretenemos haciendo la vida más amena y a veces hasta aprendemos cosas, igual que en las canciones y las películas.

El aburrimiento es muy malo, puedes acabar en foros diseccionando la supuesta intimidad de una pareja recién separada que una vez fue famosa, y hasta te puedes enganchar a ello.