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viernes, 14 de junio de 2013

Mujeres desesperadas o Marujas de competición

Hay una faceta para mí entre las mujeres que me resulta execrable, y es ese afán competitivo entre ellas por más amigas que sean. Y por más que pasen los tiempos y haya programas de telerealidad donde verse reflejados y reconocerse los defectos, por más que haya revistas con su correspondiente sección de psicología, así como revistas a la psicología dedicadas en su totalidad se siguen observando ejemplos de competencia entre mujeres que rozan y hasta se entregan al ridículo por competir con otras. Me contaban el caso ocurrido hace más de 30 años con motivo de una celebración en el pueblo. Alguien se compró un vestido y por enseñarlo y ser un pueblo pequeño acabaron en la misma boutique más de una docena de tías comprándose el mismo. Es una pena que nadie fotografiara el día de la celebración a todas ellas. Supongo que lo mismo sucede en esos ámbitos donde conviven mujeres y todas acaban menstruando a la vez, lo que quiere decir que ovulan a la vez, y para mí una explicación a esto y a lo de los vestidos es que todas buscan tener la misma oportunidad, al mismo tiempo, no perder ventaja; porque tras numerosos visionados de documentales y lectura de tratados al final el ser humano está diseñado para perpetuarse, cual virus, todo lo que pasa mientras lleva a buen término su progenie es poco importante.. Casos como este se dan en menor medida y por accidente en actos donde acuden famosos, o bodas de tronío. Pero este tipo de casos de copiar vestimenta o peinado son muy visibles, hay sucesos de competencia más soterrados, o poco reconocibles para el gran público. Un caso de competencia para mí incomprensible es el de mujeres, suelen ser más de una, que empiezan a interesarse por un tío justo cuando éste se echa novia, si para más INRI la novia es forastera, la cuestión se pone más enconada. Lo han tenido ahí toda la vida, pero sólo reparan en él cuando otra ha puesto sus ojos en él. A lo mejor existe una explicación antropológica para esto, y tal vez tendría que ver con que muchas mujeres en lugar de perder el tiempo en catas esperan que pase el periodo de prueba con otra para ver si sirve o no. Otra situación también que tiene que ver con el tema parejas es cuando un chico digamos de relumbrón en una cierta comunidad se lía con una chica gorda. Los comentarios son incalificables, llegándose a oír cosas del tipo: “Es muy gorda y fea para ti”, “es un trozo de carne con ojos (ignorando que esta expresión se aplica para describir a sujetos sin personalidad)”, “que pena que un chico tan guapo esté con una tía tan gorda como ésa”, todos estos comentarios suelen provenir del lado femenino, en cambio respecto de la chica gorda los tíos opinan así incluso ante el propio interesado: “tienes donde agarrar, de ahí no te caes”, “va a estar a buen regoviento con el pelo y las tetas que tiene”, y comentarios similares de dudoso gusto y de un evidentísimo sesgo machista. Esto nos llevaría a por qué en realidad las rellenitas, gordas o como se quiera llamar a todo ser con un buen recubrimiento de carne tienen más éxito a la larga que otro tipo de chicas. O por qué tíos que en realidad disfrutan más con una gorda acaban encadenándose a todo lo contrario porque supuestamente es lo que la sociedad aprueba y queda bonito. Pero sería otro post. Otra cuestión de competencia, y aquí es donde realmente se hablaría de “Marujas de competición” es el tema de las tareas domésticas. Se te puede dar el caso de llegar a un portal como vecino donde no hay mujer de la limpieza, ni turnos establecidos de limpieza porque no hay constituida una comunidad por dejadez. Tras un tiempo de observación, pongamos tres semanas, observas que pese a haber niños en ese portal y una tendencia a la zona adyacente al portal a acumular mierda por efecto de viento nadie hace la escalera, nadie te comunica si te toca hacerla, de tal modo que si llegas tal que en agosto en la zona adyacente al portal puedes contemplar una acumulación de hojas de platanero secas que más tarde comprobarás que llevaban allí más de 8 meses, probablemente desde el noviembre pasado, que es cuando suelen caerse y ser barridas y repartidas por el viento. Gran dilema: sigues el dicho “donde fueres haz lo que vieres” y permites q la mierda del portal se cuele por debajo de tu puerta, y cuando haya viento por tus ventanas cuando airees la casa al fregar los suelos, o pese a la convención te pones a limpiar. Impepinable, te pones a limpiar regularmente, para no sentirte idiota una vez por semana. Pero igual que tú observas te observan y de ese modo una mañana sientes un cepillo golpear los escalones de la del primero, y posteriormente el chorrear de la fregona en su cubo del agua. Bien, pero más adelante observas que no sólo limpia su planta, sino que limpia la tuya también, cosa que no entiendes porque antes no lo hacía, hasta que empiezan a llegarte comentarios de terceros, o los escuchas directamente. La ristra de comentarios de gente que nunca cogió una escoba hasta que llegaste: “Limpia fuera, pero dentro (su casa) no”. “Primero lo de dentro ¿no?”, haciéndose eco del comentario anterior y dirigiéndose directamente a la cuestionada maruja barrepatios. “La obligará el marido”. “La plaza de parking buena para quien se la trabaja (dicho por un sujeto que en cuanto retirabas el coche bajaba para ocupar tu plaza)”. “Es que si limpia nos deja por unos guarros”. “¿Por qué no limpia nuestro trozo? (refiriéndose al trozo de patio que ya no era adyacente al portal y pertenecía a otro bloque).” “Pa’ que no digan na', pa’ que no digan na (cantándolo para que lo oyera la interesada en pleno barrido de patio).” “Hoy no ha barrido, ji, ji, ji”, dicho por unos solteros con la puerta cubierta de polvo de cinco años que pese a variar en el piso de enfrente de la aludida ninguno ha preguntado cuándo le toca limpiar. Con todos estos comentarios, dichos por hombres y mujeres quiero entrar en otro asunto que he descubierto con toda rotundidad hace poco, y es que hay hombres “Marujas de competición”. En mi vergonzosa ignorancia creía que este rasgo de comportamiento era sólo femenino (mujeres/hombres con tendencias femeninas), pero no, como se podrá comprobar en los comentarios anteriores, algunos pronunciados por hombres. “Bueno, voy a entrar en el palacio de los pobres”, dicho por un tío cuyas finanzas están en manos de acreedores varios, todo porque al portal se le han puesto unas macetas. Del mismo sujeto se pudo escuchar ante el hecho de ser preguntado por cómo es que habían pintado los mueblecitos que cubrían los contadores y para tapar unos graffitis: “... ¡Cómo no tiene nada que hacer!”, esto dicho por un individuo que en su trabajo el 80% del tiempo lo pasa en el balcón de la oficina haciendo llamadas personales de las cuales cualquiera que pase por debajo puede conocer su contenido. Y que después sólo sale de casa para sacar al perro cuyas ñordas no recoge e incluso incita a mear en el patio objeto de los comentarios citados. Quien ha vivido en diferentes sitios de España sabe que esto no ocurre, y que si a mí me sucediese que alguien se ocupara de la higiene de una zona sin quejarse al menos me sentiría beneficiado. Pero no, las “Marujas de competición”, hombres y mujeres, quieren no hacer pero que nadie “manche” con su escoba su buen nombre. En la carrera hacia ese podio imaginario hay ejemplos para mí raros, como el de personas que aborrecen todo lo relacionado con libros, estudios, etc., personas que dejan correr los años sin ampliar su expediente académico, y un buen día tras convivir con una persona que sí estudia se les apetece estudiar. Por supuesto la inspiración para estudiar procede de alguien que saca buenas notas, y este pique motivador se da bastante entre parejas. Pongamos por caso el de un individuo que desde que opositó no ha incrementado sus logros académicos, se echa una novia preuniversitaria y ese mismo invierno va y se apunta a una academia para sacarse el Acceso a la Universidad. Caso aparte es el de una individua que admite públicamente que va a clases de nocturno para hacer relaciones sociales (como se verá en su conducta más adelante, y en el hecho de hacer de taxista a todo tío que se quiera montar en su pequeño utilitario, las relaciones que buscaba renovar eran con hombres), pero se empieza a picar con la Alumna Favorita del Profesor-Tutor Mengele (Mengele por lo de experimentar trucos torticeros para motivar al alumnado), porque el profesor es atractivo, tiene magnetismo, y le gusta hacer reír a la clase. Pasados dos cursos la Alumna Favorita puede encontrar llorando a la Sólo Vengo a Hacer Relaciones Sociales, porque está angustiada ante el hecho de no dar de si y suspender. Diversos estudios en los últimos años han encontrado en la envidia un factor clave de motivación e incluso de progreso. Sin competencia, no habría cambio a mejor. Y visto así está bien en el caso de los estudios, es positivo. Lo malo es cuando el envidioso no se limita a emular al emulado, o a superarle, sino que además procura eliminarlo, minarlo o anularlo, quizá en un intento de eliminar la causa de su frustración. Lo triste para el envidioso pertinaz es que cuando consigue eliminar a quien le causa envidia, o el comportamiento que considera que lo menoscaba, encuentra enseguida otra cosa que envidiar. Todos nos inspiramos en otros, pero acabamos encajando ese aspecto externo en nuestra vida y personalidad adaptándolo, el problema es cuando esa inspiración se centra en un individuo en concreto y se convierte en una obsesión por la copia, en querer sólo lo que tiene ese individuo. Siempre pienso en la razón por la cual un sujeto envidia a un sujeto próximo y no a García Márquez, a Picasso o a Albert Einstein; o sin irnos a tanta cultura no se envidia a Arguiñano o al de Bricomanía. Supongo que es por comodidad, luego el envidioso es también un vago. P.D.: En cuanto a las “Marujas de competición” ¿por qué ninguna se compara e inspira en Bree Van de Kamp –“Mujeres Desesperadas”, la pelirroja, para los no seguidores de la serie-.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ocaso

Cuando subes las persianas tarde en estas fechas invernales el día se te hace tan breve que te parece no haber vivido, aunque te queden muchas horas de oscuridad. Necesito la luz, soy un ser de luz aunque la vida me empuje a las sombras.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Adictos al desastre: Harry Calamidad



Hay gente que de forma inexplicable forja su vida de un modo tal que siempre acaba abocado a algún desastre.
Si se casan su separación es segura, así como si comienzan cualquier relación sentimental con fines a largo plazo.
Si tienen un hijo su relación con él será insuficiente o inexistente.
Si compran un coche tendrán que abandonarlo en breve en el desguace más próximo debido a algún accidente.
No se trata de tipos torpes, de hecho tienen habilidades notables. Y alguna deben tener para conservar su trabajo contra viento y marea, pese al escuálido aseo exigido en su puesto, indumentaria laboral en tela de juicio por estar rota o manchada, calzado que blanquea por inanición de betún y falta de cariño de trapo y cepillo, aliento letal debido no sólo a la falta de dentífrico, sino a sus hábitos alimenticios: su estómago recibe más calorías vía alcohólica que vía lípidos. La potra que tienen estos individuos tiene que ver con eso de que a pesar de tener rasgos sobresalientes que en otra persona impulsarían a cualquiera a marginarlo, en él se ven como travesuras. A quienes tienen que disciplinarle les da como pena, y acaban pasándolo por alto muchas de sus meteduras de pata. Es como el niño bonito de la clase, que pese a sacar cuatros siempre le suben nota al 5 pelado porque es muy mañoso en Gimnasia y Manualidades, pese a ser un zoquete en todo lo demás.
La resistencia de este tipo de individuos es inusitada, cualquiera en su lugar sucumbiría a la depresión cuanto menos. Pero no, pasan por sus diversas catástrofes vitales como un tren por las estaciones de su ruta.
Lejos de dar pena son tipos a los que se puede ver cómicos, porque su misma actitud ante sus proezas vitales invita a verles de ese modo. Y a pesar de todo se les podría admirar, sus escasas virtudes, aunque notables, lo permitirían si no fuera porque el roce social y académico lo ha atravesado sin dejar un solo poso, de modo tal que la sensación que produce es la de estar ante un palurdo de manual, pese a haber sido criado hasta su adolescencia en una gran ciudad, costera y turística por demás, tener estudios medios y una profesión de años en la que para ejercerla la formación es esencial. Su imán para las féminas dicho todo esto es inexplicable, pero lo tiene. No a todas, pero a la mayoría sí, aunque sólo las de un tipo especial son las que se lo llevan al catre, porque pese a parecer un tipo pasota y echado para adelante él se deja conquistar, según cuenta a sus biógrafos no oficiales: “él se deja hacer”, no tiene un criterio fijo de mujeres, amigas, si tenéis dificultades para encontrar alivio éste es vuestro hombre, siempre está dispuesto. Harry Calamidad no conoce de edades, pesos, estados civiles, razas, religión, etc. Es un tipo universal que alivia a toda tipa viviente a poco que esta pongo un poco de empeño y le entre. Da igual que tenga novia fija, él es capaz de compatibilizar cuatro relaciones, recrearse en espectáculos ofrecidos por los establecimientos de lucecitas y aún así seguir aceptando aventurillas ocasionales.
A veces se encapricha de casos difíciles, tiene antojo de mujeres casadas y en lugar de ser directos e intentar la conquista de una manera frontal busca subterfugios con los cuales su presa sea más fácil. Por ejemplo: si él sabe que el marido es infiel a su presa, él procurará que la presa se entere para así él procurarle el modo de vengarse del marido y estar a la par; pero ¡ah!, si el marido es fiel procura hacerlo caer en el pecado con el fin de poner a la presa en situación de desear pecar con Harry Calamidad.
En otras ocasiones él es consciente del peligro, intenta alejarse de relaciones que pueden comprometer su trabajo y su integridad física, pero si la tipa es suficientemente pesada al final cae.
Si una tía de la categoría “novia formal” le pilla con otra y le pega, a él le da igual, al cabo de los meses volverá con ella, en lo que claramente se observa un carácter sadomasoquista, por ambas partes.
Harry Calamidad es un tipo muy fácil, siempre está de oferta.
PRÓXIMAMENTE EN SUS PANTALLAS MÁS AVENTURAS DE HARRY CALAMIDAD

sábado, 27 de octubre de 2012

¿Qué fue de Fina Rodríguez presentadora de "Hablar por Hablar"?




Aprovecho las cientos de visitas a esta entrada para pedir vuestro apoyo para Frank Cuesta, o más conocido como Frank de la Jungla,.Su esposa, Yuyee, como sabréis ha sido condenada a 15 años por un delito no probado, ya que la supuesta prueba desapareció en el supuesto análisis. Su abogado no hizo un gran papel, y las amenazas que Frank dice haber recibido indican que él y sus actividades son molestas para ciertos poderes. Quienes conozcáis algo de leyes sabréis que tal y como él lo ha contado ese juicio es un total despropósito. En cualquier caso, culpable o no, nadie merece pasar quince años por una nimiedad como ésa, si es que es así. TIENEN 4 HIJOS, creo que es suficiente motivo para percatarse de la injusticia cometida contra Yuyee por sabe Dios qué motivos. Así que ruego que firmes esta petición en Change.org, ante todo léela, el objetivo está a punto de cumplirse, y si firmas mucho mejor. Muchas gracias lectores, por atender en este humilde blog.


AQUÍ EL ENLACE:


https://www.change.org/es/peticiones/gobierno-de-tailandia-absoluci%C3%B3n-total-para-yuyee-alissa-intusmith-esposa-de-frank-de-la-jungla










Fina Rodríguez, fue una joven productora de Gemma Nierga en el programa estrella de la madrugada de la Cadena Ser, Hablar por Hablar. Lo que en televisión vendría a llamarse “talk show”, este programa basaba sus contenidos en lo que los oyentes quisieran contar, no libremente, por eso existían “productor@s”, o sea, en ese concreto programa eran las personas que se dedicaban a recoger las primeras llamadas, de las que extraían un resumen, el nombre y el número de teléfono para llamar al oyente para pasar su caso a antena, si éste era el elegido. Est@s productor@s, decidían qué casos y cuándo salían a antena, bajo, por supuesto, el criterio del director del programa, que conforme avanzaba iba afinándose más o menos.


Las temáticas de las llamadas eran de lo más variado en la época de Gemma Nierga: malos tratos, toxicómanos, alcohólicos, infidelidades, hijos en busca de padres, padres en busca de hijos, problemas sentimentales, laborales y a veces se colaba un poquito de todo. Nierga fue adquiriendo protagonismo, su forma de manejar el testimonio del oyente en antena tenía un toque personal, e inflexible, fueron muchas las veces que tuvo que cortar llamadas por los excesos verbales del oyente. En cierta ocasión llegó a acudir a algún plató porque cierto caso había suscitado notoriedad más allá de la emisora, como el de aquel chico que afirmaba ser seropositivo y contagiar a posta a sus parejas en una especie de venganza psicopática. Compatibilizando el programa Nierga llegó a presentar el programa-serie de televisión “Un mar de dudas”, donde los espectadores de forma interactiva votaban para decidir el curso de la serie. Y llegó el gran día, Gemma Nierga ocupó el puesto dejado por Javier Sardá en “La Ventana”-magazine de las tardes de la Cadena Ser- y por ese mismo movimiento la productora Fina Rodríguez pasó a dirigir y presentar “Hablar por Hablar”. De una forma tímida e insegura la sustituta fue haciéndose con la fiel audiencia de la Nierga, que muchas veces confundían el nombre de una y de otra. Fina, empezó a regalar fotos firmadas a todo aquel oyente que se lo pidiera, muchos de ellos amenazaron con ponerla en las cabinas de sus camiones. Aparte de esta innovación la locutora fue introduciendo cambios en la dinámica del programa, la temática de las llamadas llegó a ser muy variada, extremadamente variada, los temas truculentos eran abordados por los oyentes, pocos, sin obstáculo: casos de zoofilia, necrofilia, incesto. Algunos oyentes llegaron por su muy particular personalidad a ser habituales del programa, pareciendo formar parte del equipo, normalmente era gente con donaire. Tanta relevancia llegaron a tener estos oyentes de cabecera que algún otro llegó a matarles en vida, provocando así la reaparición al poco tiempo, como fue el caso de una oyente que se inició con un ataque homófobo a un oyente anterior que era gay y miembro de una asociación pro derechos de gays y lesbianas. En el programa se llegó a poner al habla en antena a la señora homófoba y al gay, de modo tal que en sus siguientes participaciones ambos se mandaban saludos. El programa por supuesto subió de audiencia. De ese modo pasaron los años y a inicio de temporada “Hablar por Hablar” pasó a presentarlo Mara Torres, y Fina Rodríguez pasó a presentar “El Reportaje”, un programa que no llegaba a la hora de duración y no se emitía tampoco en horario radiofónico de máxima audiencia.


Si la antecesora de Fina Rodríguez, hoy presenta el Hoy por Hoy, uno de los programas bandera de la cadena, la propia Fina Rodríguez tras “El Reportaje”, de breve andadura en la parrilla, nada se ha vuelto a saber de bueno. Su estrella debió apagarse, en contraposición a la de su antecesora y sucesora.


En Internet se pueden encontrar espacios dedicados a las preguntas donde se indaga sobre el destino de Fina Rodríguez. Pero las respuestas son desalentadoras. Alguien la situaba en Radio Barcelona. Pero nada que haga suponer que su paso por “Hablar por Hablar” la catapultara a un destino mejor como al resto de presentadoras oficiales de este programa.


¿A qué viene acordarse de Fina Rodríguez? Pues bien el 15 de octubre, día de Santa Teresa, se entrega el Premio Planeta; Mara Torres es la segunda premiada. Todo el mundo mediático se dedica a recabar la vida laboral de la recién descubierta escritora. Actualmente, aparte de ser premiada, se emplea en las labores de presentador de La 2 Noticias, donde encontró el mejor destino de toda presentadora de “Hablar por Hablar” –menos Fina Rodríguez-; y por supuesto todo el mundo recala en su paso por el talk-show radiofónico.


Lucía Etxebarría suscita una de sus innumerables polémicas cibernéticas (actualmente se encuentra incursa en una debida a un artículo en el que cuestionaba la donación de Amancio Ortega, dueño de Zara, de 20 millones de euros a Cáritas, mientras el empresario se ha dedicado a trasladar los talleres de producción de textil de España –dejando en paro a un sinnúmero de personas- a otros países), en la que decía no saber quién era Mara Torres. Muy dispuestos, fieles al programa que la hizo famosa le recuerdan este dato, y en el hilo de comentarios se habla sobre el programa de radio y sus locutoras, omitiendo a Fina Rodríguez. Increíble, recuerdan a la más antigua y se saltan a Fina, en cuya época los guiñoles del Plus parodiaban su programa poniendo a sus personajes de látex a hablar con ella. No se entiende ¿qué pasó con Fina Rodríguez? Hacer una pequeña investigación sobre su vida laboral es fácil gracias al Linkedin, y ahí puede verse que tras “El Reportaje” pasó a trabajar como locutora de cuñas publicitarias, nada que ver con presentar “La Ventana”, “La 2 Noticias” o “Tal cual lo contamos”.


Igualmente injusto me parece el trato profesional respecto a la promoción que reciben las sustitutas de verano, en especial el trato que se da a la maravillosa voz de Paloma Delgado.


Como último apunte: Fina Rodríguez fue la gran ausente en la conmemoración de los 20 años de "Hablar por Hablar".
Os añado la melodía con la que arrancaba este clásico radiofónico y que ya para los que lo escuchábamos estaba más asociada al programa que a la película para la que sirvió de banda sonora.

viernes, 12 de octubre de 2012

Sustancialmente virgen o la Marilyn Monroe de nuevo cuño


Hace mucho tiempo que sé que pocas cosas pueden sorprender ya en la vida. Pero es digno de mencionar las novedades. Quien consigue sorprenderte merece tener el honor de preservar ese recuerdo en tu memoria.
El personaje de Marilyn Monroe siempre me había parecido en mi infancia y mi adolescencia insufrible. Pero en la época en que JFK era la película de moda, junto con el resto de sus compañeras fruto de la cabeza de Oliver Stone, surgió junto con esa oleada de puesta de moda del personaje de Kennedy la figura de su insigne amante. Ahí me pilló, la larga sombra de Marilyn, por su persistencia a lo largo de los años me cogió en plena afición a las teorías de la conspiración, al cuestionamiento de la autoridad dominante. Estados Unidos, hasta entonces, era para mí el sumun de la modernidad y la perfección empezó a hacer aguas. Así fui acercándome al personaje de Monroe, por el final, por su muerte, su final lleno de preguntas sin respuesta. Años después de JFK, llegó a mis manos la novela de Joyce Carol Oates. Era una biografía novelada. Y dejé llevarme por esa pena que se siente por las mujeres cuya dignidad no tiene nada que ver con cómo y quién practican el sexo. Personajes endurecidos por el abandono y el desprecio de hombres que sólo buscan la carátula, el maquillaje, el trofeo, y para nada la mujer real a quien convertir en compañera, en objeto de cuidados y de respeto.
A lo largo de mi vida he conocido y hasta hecho amistad con mujeres guapas y deseadas por todo bicho varón que las observara. Pero en un entorno académico, estas guapas eran además listas.
Décadas después me topo con la real encarnación de Marilyn Monroe. Llegada del universo español más parecido a Los Ángeles que pueda haber en España. Hasta el motivo por el que llegó aquí atenta contra su dignidad, pero ella no lo descubrió hasta pasadas unas semanas. Creyendo que tenía un novio en la distancia, éste la chantajeó emocionalmente para traerla a vivir con él y llevar a término el famoso dicho “un clavo saca otro clavo”. La chica dejó su trabajo, hizo las maletas y se presentó. Por unos avatares acabo hablando con ella. Se siente cómoda y por no sé qué motivos me hace la revelación:
“Soy Virgen”, mi cara de cartón piedra, porque yo sé de primera mano que no lo es. Y me aclara.
“La sustancia del hombre nunca ha entrado en mi cuerpo, por eso soy Virgen”. Y ahí no supe donde meterme. La eficacia del autoengaño no conoce límites. Su caso era peor, no paraba de decir:
“Yo soy una señorita”, mientras por su amante de turno sabíamos de sus proezas sexuales que dejarían en pañales a la protagonista de Garganta Profunda.
Por más que diversas culturas se empeñen en basar la virginidad en un tejido biológico: el himen, lo cierto y verdad es que la virginidad es más un estado espiritual que físico. A poca imaginación que se tenga se pueden encontrar ejemplos de ello, y que no mencionaré por su truculencia. Pero un ser humano puede ser sujeto pasivo de un acto sexual, y no perder su inocencia, dado que no sabe en qué consiste ese acto. Hasta aquí -más fino no se puede decir-. Por lo tanto perder la virginidad representa la pérdida de la inocencia, una chica puede conservar físicamente su himen, y hacer muchas otras cosas más.
Otras perlas que obtuve de mi conocimiento de esta reencarnación de Marilyn fue:
“Si no respeta mi alma, no tendrá mi cuerpo”, dicho mientras ya se estaba tirando a otro tío que no era su novio.
“Me ha caído pelo de un cliente y me he echado lejía en el pie”.
“Esto está muy distraído –sucio-, y esto también“.
“Limpia porque la obliga el marido”, dicho de una vecina.
“Es que si limpiáis nos dejáis por unos guarros” dicho a unos vecinos sobre la escalera del portal.
“De qué me sirve estar buena si estoy sola”.
“Soy empresaria, estoy buena y estoy preparada”, dicho a su novio.
“Mi novio es macavélico”, refiriéndose a los que emulan en su proceder a Maquiavelo.
Estas chicas pasan por cándidas, pero no, es un personaje muy currado, hacerse las tontas, soltar mentirijillas y poner cara de que van a llorar. A lo mejor aparentan estar avergonzadas cuando son pilladas en un renuncio, pero enseguida se recuperan y son capaces de relacionarse con quien les pone en solfa si con ello obtienen un rédito. Tienen una maña intuitiva, que funciona bien en planes a corto medio plazo. Pero a la larga sus distracciones las llevan al fracaso. Acaban siendo presas del personaje tontorrón que han creado y en lugar de ahorrar para su gran empresa son capaces de gastarse el dinero en unos zapatos, unos bolsos, o  unos trapitos, en lugar de administrarlo para su gran objetivo. La alimentación por supuesto es un gran coadjutor en el colapso de los planes de estas mujeres. Aunque pongan negocios, no pierden de vista el sueño de tener un hombre a su lado como las otras mujeres a las que tanto detestan, y por eso, en lugar de fortalecerse para trabajar, ayunan como un lama tibetano y se mantienen a base de café y su cafeína, además de otras cosas terminadas en –ína.
Es muy común acabar compadeciéndose de ellas, o involucrado en algún episodio de su vida porque ella lo ruegue como damisela desamparada. Pero al día siguiente están frescas como lechugas, e incluso para quedar bien con su enemigo del que dependen en algún aspecto o varios, culpabilizar y reprochar a quien la ayudó.
Las Marilyn del mundo son supervivientes, manipuladoras, chantajistas emocionales y grandísimas mentirosas. Compadecerte de alguna de ellas cuando sus problemas son de evidente autoría propia, es echar margaritas a los cerdos. Su belleza es un instrumento que han aprendido a pulir a lo largo de los muchos años que tienen, aunque digan que tienen 23, pero ya rozan los 35.
Si una mujer miente a otra mujer en la edad, lo hará en todo, sin miramiento, total, para estas Marilyn las mujeres son potenciales competidoras, seguras críticas, son lo que han  visto toda su vida y sufrido, padecido la envidia por su belleza o el desprecio por el uso que hacían de la misma.
Otra característica de estas Sustanciales Vírgenes es lo bien currada que tienen la melosidad, como ronean incluso cuando saludan a una potencial víctima de su arma de destrucción masiva.
Puedes escucharlas decir “Ojalá fuera fea”, pero no, nunca se desharían del don que la naturaleza les otorgó y que les facilita la vida en grado sumo. Y tan seguras están de su don que el tiempo pasa, el problema de quien cultiva el cuerpo y las mañas para usarlo como ventaja es que no cultivan nada más. Cuando quieren acordar se convierten en Alex, el personaje de Glenn Close en ATRACCIÓN FATAL, sin pareja y bajando el listón de sus miras considerablemente con tal de conseguir lo único que no tienen y sí tienen todas las mujeres de su edad alrededor: pareja y algún hijo. Así, pensando que están con un superhéroe vocacional, descubren que el superhéroe ha estado tras otras mujeres, y de ese modo tras intentarlo con varios acaban con el último de la fila, el más facilón. Pero hasta ése acaba tomando lo que quiere de ella, y si la pone en aprietos la deja sola y se busca otra tía como muralla de contención para que Marilyn no le pida ayuda.
Sí, son dignas de lástima, pero su capacidad de recuperación es inusualmente rápida. Y mientras quede rimel y delineador en el bolso, nunca estarán demasiadas horas entregadas al desaliento.

Sobre la película Los Abrazos Rotos



Ser un director consagrado no da patente de corso a todas sus películas para que éstas sean consideradas obras de arte por ensalmo.
Reconociendo que el guión, los Flash Back, son siempre un logro. Superponer dos historias que son una complemento de la otra es jugársela a que el espectador se impaciente y pase de la película. El do sostenido de conseguir intrigar al espectador es una labor ingente que ya ensayó en La Mala Educación, donde la filigrana era harto difícil, e igualmente se arriesgaba. Porque en un inicio las dos historias, aunque a priori el espectador ducho ya sabe que tienen que ver, tienen que interesar por separado. Y en Los abrazos rotos hay un punto en que ese interés puede decrecer, pero ahí está la labor de una buenísima actriz, para sugerir la intriga, sin palabras, sólo con gestos y tono de voz, con eso basta para encender la chispa de la conexión que se establece entre una historia y su espectador. Blanca Portillo lo borda, y lejos de ser una secundaria de categoría se convierte en la protagonista, lo que consigue en el último tramo de la película. Todo el tiempo sabes que Portillo oculta un secreto a causa de la historia de Arthur Miller en la que Mateo/Harry pretende basar uno de sus guiones. Una historia que a mi parecer debió ser sugerida y no contada, porque prácticamente está desvelando todo, pero Almodóvar corre el riesgo, para él ésa no es la historia importante. Aunque intenta resaltar la pérdida como artista y como amante de Mateo/Harry, Judit se impone, como la Señora Danvers acaba siendo más protagonista que la segunda señora de Winter e incluso la primera. Judit (Blanca Portillo) acaba acaparando la atención de toda la historia. Todas las miradas curiosas están en torno a ella –eso, si te sucede como espectador, aquí se habla de una percepción personal de la película-.
Los Abrazos Rotos, sin ser una obra cumbre de Almodóvar, es un entretenimiento para los muy fans a quienes no les habrán pasado desapercibidos los autohomenajes encerrados en el film. “Chicas y maletas”, la última obra dirigida por Mateo/Harry no es otra cosa que una recreación de “Mujeres al borde de nervios”, pieza a la cual remito a quienes quieran hacer un revisionado de “Los abrazos rotos” si no han apreciado esta semejanza. Primero ver “Mujeres...” y después “Los abrazos rotos”, es un disfrute para quienes encuentren las claves. Por supuesto no hay que hacer paralelismos con la realidad, o ¿quizá sí? Porque sí intentas recordar si Lena (Penélope Cruz) tiene algo que ver con Carmen Maura. Y si esa relación tan intensa con enfado incluido entre Pedro y Maura se refleja de algún modo en “Los abrazos rotos”.
Un punto de la película sumamente interesante, pero no suficientemente explotado en mi opinión, es la ceguera de Mateo/Harry: cómo alguien que vive de y ama lo visual puede readaptarse a un mundo sin imágenes. Cómo se sobrevive a perder el amor y tu herramienta de trabajo a un tiempo. Quizá la historia más antigua hubiera bastado por si sola para llenar la película, y que la historia más moderna donde se desgranan todo lo que quedó oculto fuera un epílogo.
Lo demás son ingredientes accesorios que enriquecen el argumento para que forme parte del universo almodovariano al que nos tiene acostumbrados, historias entre lo berlanguiano y lo folletinesco, pasando por escenas que tocan la cima estética: el hijo no reconocido lazarillo, la mujer abnegada y enamorada que lo da todo ignorada, el hijo del millonario émulo del personaje de Victoria Abril en “Kika”, los dedos de Mateo/Harry desplazándose por las hojas en Braille, y crear situaciones como la del niño que conoce la playa por primera vez, mientras su ignorante padre de su mano conoce por primera vez la playa sin verla. Pero nunca se nos debe pasar por alto lo más importante la denuncia social que supone toda la historia de Lena. Como la mujer es objeto de explotación de múltiples maneras, como su condición nunca elegida le hace ser acreedora de ciertos tratos en la sociedad imperante. ES MUY DURO SER MUJER EN LOS 80, como decía Jessica Lange a Dorothy Michaels en Tootsie, pero seguirá siendo duro en los 90, en los 2000 y siguientes. Mientras haya hombres dispuestos a ofrecer a cambio de sexo y mujeres acorraladas por las circunstancias a quienes no les quede más salida que ofrecerse para salir de una tragedia, la mujer seguirá siendo ese 2º SEXO, un ser supeditado a los hombres en todos los aspectos, porque si al menos todo quedara circunscrito a un intercambio de favores mutuo, nada tendríamos que objetar los demás si ese intercambio es libremente consentido, pero la absoluta creencia de muchos hombres en que una mujer es algo que coger y dejar, pero que ella no es libre para dejar o coger cuando quiera es algo en lo que debemos trabajar todos. Hombres y mujeres debemos ser conscientes de hasta donde un amor o enganche sexual justifica coartar la libertad del otro; o como sucede en el caso de Mateo/Harry, tomar de una amante aquello que desea sin preocuparle en qué lugar le deja, sin darle más amparo que el camerino o despacho donde clandestinamente tienen sus encuentros.
A lo mejor sin pretenderlo, la película dentro de la película, lo sucedido con ella –no quiero desvelarlo- es un grandísimo homenaje a los montadores, personajes no suficientemente valorados en el engranaje de la industria, gente con el talento de cortar y pegar justo en el momento y lugar adecuados, de ordenar historias imposibles como es el caso, con una cierta lógica que el espectador pueda asumir, o incluso de prever que faltan escenas y que hay que rodarlas. Los casos en las que un buen montaje ha salvado una mala película y a la inversa se recogen en los epítomes de Historia del Cine. Y con el trasunto de la película “Chicas y maletas” podemos ver si Penélope Cruz es actriz o no, como alguien tan atacada en su talento puede interpretarse sin talento en tomas, y con mucho talento en otras ayudada por Carmen Machi ejerciendo de una parodia de Candela, comprometida esta vez por narcos en lugar de terroristas chiítas.
Lo que más se agradece siendo incondicional de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” es el rescate en pequeños papeles de las que allí fueran actrices. Chus Lampreave haciendo de nuevo de portera, Rossi de Palma haciendo el personaje que encarnara en su día Julieta Serrano.
Aunque breve, destacar la presencia de Ángela Molina, una presencia impresionante, una mujer que representa la edad que tiene o más, que no ha cedido a la apisonadora estética de nuestros tiempos en forma de quirófano y que sigue atrapando la cámara como hiciera en sus inicios con su voz rota y tragada. Un homenaje a su tierra creo que es lo que hace a través de esta mujer, y encarnando a tantas mujeres que se ven con enfermos a los que apenas pueden atender por la insuficiencia de recursos debida a múltiples causas.
Si nunca has visto una película de Almodóvar no te recomiendo que empieces por aquí. Para ver Los abrazos rotos, necesitas toda la filmografía anterior.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Los supositorios


Existe un género de personas, no lo suficientemente definido, pero que yo denominaré “los supositorios”. Son personas muy dadas a no apreciar el silencio, menos aún un silencio a tiempo.
Es gente que el término “método científico” le suena muy lejano, algo de universidades, de gente listilla, pero nada que ver con ellos. Con lo cual para nada aplicarán el método científico a su locuacidad, ni por mera prudencia, o la buena educación recibida de sus padres. Así que para estos seres supositorios, hablar es gratis, todo lo más que se les demanda es un trago de líquido de vez en cuando para reponer la saliva perdida.
En el mundo de los seres supositorios la imagen, el honor y el respeto son cosas que han oído alguna vez en Sálvame cuando el presentador ha tenido que leer una sentencia condenatoria. Ellos jamás sabrán de ese tipo de sentencias, porque al menos los medios de comunicación se identifican en sus fechorías, un ser supositorio no; porque el ser supositorio lanza al mundo sus suposiciones y cuando éstas empiezan a rodar y llegan al protagonista la suposición en cuestión, ya no hay modo de saber quien la echó a rodar en un inicio.
Un supositorio no es necesariamente un mentiroso, no es un calumniador ni un injuriador, y tampoco ha de tener necesariamente mala fe al generar sus suposiciones. Es alguien que sencillamente cree disfrutar de una buena conversación en la que quiere un poco de protagonismo.
El supositorio no es normalmente el que comienza a poner a alguien en el disparadero. En una conversación sobre Doña Gumersinda, el supositorio sólo añade datos de sus suposiciones a la historia. Si se dice que Doña Gumersinda es una cincuentona separada que se vino a trabajar para estar al lado de su amante. El supositorio añadirá algún dato cierto y lo relacionará con otro para dar fuerza a su hipótesis. Por ejemplo: El supositorio añade a la conversación que nunca ha visto más que una vez al novio de Doña Gumersinda, que sería idóneo que el novio viniera de vez en cuando porque el casero de Doña Gumersinda no quiere alquilar a solteros. Éstos únicos hechos llevan al supositorio a lanzar su suposición:
“¿Os acordáis de aquel chico gallego que empezó a enamorar a una por internet y se divorció de su mujer y pidió un traslado a su empresa a Ceuta, donde vivía su cibernovia? Que luego la tía le dijo que qué hacía allí, que una cosa era tratarse por internet y otra que se presentara así por las buenas. Ése.” El supositorio toma resuello: “Pues yo creo que... a Doña Gumersinda le ha pasado lo mismo, ha deshecho su matrimonio, se ha venido aquí, y ahora el novio no quiere saber nada de ella.” El supositorio queda conforme, los demás se le quedan mirando. Y al poco tiempo el propio supositorio oye su suposición, pero sin “Pues yo creo que...”, sólo oye sus palabras, para nada textuales, y para él eso es la confirmación de que sus suposiciones son realidades, con lo cual se dedica a repetir con más ahínco su hallazgo. Mientras tanto, Doña Gumersinda ve con la frecuencia que su trabajo le permite a su novio que está en el hospital desde hace varios meses.
Ser justo en la vida hablando es un propósito que nadie se hace. Cuando se toma la vida de alguien en una conversación todos cuentan con que esa persona no se enterará, o que si se entera, los más retorcidos, piensan, que esa persona no tendrá narices de recriminar las habladurías de las que ha sido objeto.
Total, por un momento de contacto humano a través de una conversación atentatoria contra la intimidad y la imagen de cualquiera, bien vale el sacrificio. Pero todos estamos en el mundo, y todos somos potenciales protagonistas de conversaciones de este tipo. TE PUEDE PASAR A TI.
Uno puede hacer en su casa lo que quiera, incluso ser un supositorio, pero una vez se sale de la puerta para fuera las palabras que se profieran no son ya dueñas de uno, pero el daño sí, moralmente el daño es siempre de quien genera una suposición. A ciertas edades uno debe saber lo de: Uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. Porque si no puedes acabar convirtiendo a la amiga de alguien en su hija sólo porque es bajita. O achacando locuras a alguien que gusta de ser una persona hogareña y con pasatiempos que no son al aire libre o al calor de una barra de bar. O incluso puedes convertir en pobre de solemnidad a alguien sólo porque su coche tiene un defecto de fábrica en la pintura, pero anda de maravilla, pese a su aspecto cochambroso. O convirtiendo en amante de una al amigo del marido sólo por verle entrar con frecuencia en la casa. O decir que porque la novia de un tío está muy buena es que la ha sacado de un club, sólo porque el chico es horroroso. Y así hasta el infinito.