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jueves, 27 de agosto de 2015

Wayward Pines y La dama velada a mi examen

Cuando supe de "Wayward Pines" y su argumento inmediatamente vino a mi mente “Twin Peaks”, me falta verla entera para confirmar esta noción primera que fue uno de los incentivos para decidirme a verla.
Aparte de esta posible inspiración en la serie mítica de David Lynch me llamó la atención que la protagonizara Matt Dillon. Este actor no me simpatiza, de hecho mi antipatía hacia él se configuró en mi adolescencia, se me hacía parecido a un primo que me caía como el plomo derretido debido a sus papeles de chulo, macarra y arribista, por ejemplo en “Rebeldes” y “Bésame antes de morir”, de los actores de esta época es uno de los pocos que ha sobrevivido entre los receptores de primeros papeles superando a la megastar de aquel momento Rob Lowe, el rey de las portadas de la revista “Superpop” de aquella época ¿quién no ha tenido un póster suyo? Me reconcilié con él en “Algo pasa con Mary” por interpretar un personaje que era el compendio del estereotipo que llevaba colgado a sus espaldas desde décadas atrás.
Y es que Matt Dillon tiene una cara de esa que provoca partírsela por parecer ese chulo matón de barrio que se ríe de todo el mundo y se rodea de niñatos que le coreen sus risas y bravuconadas.
Yendo a la serie no quiero pensar, suponer menos, adivinar nunca que viendo ciertos detalles la serie acabará como “Los Serrano”. Pero tras visionar el primer capítulo mucho más que parecerse a “Twin Peaks” a lo que se parece es a “Shutter Island”, ese “Los renglones torcidos de Dios” protagonizado por Leonardo Di Caprio. Porque si es así, estamos ante una nueva crisis de guión mundial, ya que hasta yo puedo predecir los argumentos. En los aspectos técnicos no entraré porque la mayor parte de las series actuales son irreprochables en ese aspecto. Pero argumentalmente el primer capítulo juega tanto al despiste, a la confusión, que lejos de incitar a ver un segundo es hoy, finales de verano, y la vi a principios de verano que sigo sin ver uno más. No quiere decir que desanime a alguien, pero es de esas series que para que su mundo entre en ti tienes que ver varios capítulos.

Con la oferta que hay ahora es difícil que dé tantas oportunidades a una serie, antes me he visto “La dama velada” que con sus elementos clásicos de folletín me ha llegado más que la serie que nos ocupa. Lástima que la finiquitaran, se notó mucho que a Clara le robaron muchos capítulos hacia el final, tantos capítulos han faltado a “La dama velada” que pareciera que se hubiera acabado sin que el pobre Mateo supiera que él era en realidad el conde Grandi.

Como al final estoy fundiendo dos temas, que darían para dos entradas, lo que me obligará a cambiar el título, aprovecho para señalar que la pareja protagonista de “La dama velada” tiene tanta química que podrían ser los nuevos Sofía Loren y Marcelo Mastroiani, ahora mismo los veo a los dos haciendo remakes de los clásicos italianos protagonizados por aquellos dos monstruos de la interpretación. Miriam Leone, aparte de ser bellísima, no en vano fue Miss Italia 2008, aunque la noto un poco falta de tablas, cumple de sobra con las expectativas, encuentro que sus movimientos de manos son muy amanerados y cursis y va demasiado estirada todo el tiempo tanto que por momentos creía que la cabeza se le iba a separar del cuerpo, necesita soltarse más y olvidar un poco las clases de modelaje. El que me parece un actor sublime es Lino Guanciale, se agradece tanto ver a alguien sin una dentadura perfecta y que sea tan atractivo... El resto del reparto estaba maravilloso, sobretodo el de los malos, que son malos como manda el canon: ese Cornelio, esa Adelaida, maldad y codicia en estado puro. Del casting español de esta serie me cargaba un poco Jaime Olías (Mateo), demasiado rubio quizá; Úrsula Corberó correcta como siempre; la más sorprendente para mí ha sido Mar Regueras, haciendo ya de tía de la protagonista, inasumible para mí, pero me ha encantado su personaje. Si no has visto “La dama velada” te la recomiendo vivamente.

Fenómenos extraños/ufológicos: la incómoda verdad judicial

Dada mi anterior entrada me parece pertinente subir ésta que llevaba mucho tiempo procastinada.
Viendo la película “La cuarta fase” me encuentro una reflexión de la protagonista que yo misma me he hecho muchas veces al dar con escépticos pertinaces:
“Si tantas personas cuentan ver lo mismo ¿por qué en estos temas no se acepta su testimonio como sí se haría en un juzgado con respecto a un robo o a un asesinato?”

Más o menos viene a ser lo entrecomillado. Ser escéptico cuando lo paranormal se pone de moda es casi una profesión, diría que hasta una religión. Uno puede ser escéptico en su casa, en su barrio, pero estos escépticos son especialmente combativos y tienen una alta dosis de afán de acaparar atención. Pero también está el escéptico cotidiano, el doméstico, que ve una ocasión de oro de quedar intelectualmente por encima de ti al sacar estos temas si los niega sin más, despreciando totalmente los testimonios por millares que hay sobre OVNIS y fenómenos paranormales diversos. Curiosamente son personas que fueron o son muy fans de películas de terror, que te transmitían leyendas urbanas como la de Verónica y sus tijeras.
También se me ocurre otro motivo por el que alguien con cargo conocido dedique su tiempo libre a ridiculizar, a negar, a fomentar la negación más allá de la duda de estos fenómenos, y es que en el mundo profesional de la tertulia hay espacios muy solicitados y normalmente sólo queda la vacante áspera y antipática del asunto para ocuparla como contertuliano.
La manera de negar esta cuestión, roza con frecuencia la ilógica, a menudo dan explicaciones a avistamientos que son más surrealistas e increíbles que la versión en entredicho.
A no ser que estos profesionales del Escepticismo Combativo en sus argumentaciones aporten certificados médicos acreditando un trastorno psíquico de todos y cada uno de los que relatan experiencias de este corte, un testimonio será tan o más válido que cualquier pataleta de los escépticos sin más. Y es que negar esto es tan fácil, ponerse supuestamente del lado de la ciencia da ya carta de credibilidad aunque tras esa postura tan aparentemente ortodoxa no haya ningún trabajo. Si ves la participación de ciertos escépticos de relumbrón notarás que no miran a un papel, que por tanto, no han tomado notas previas, que sus argumentos negacionistas son los mismos para el OVNI avistado por un campesino, que para el avistado por un aviador y además si les ves al cabo de unas semanas en otro programa te sueltan lo mismo aunque sean casos relacionados con fantasmas.
Los testigos de un fenómeno paranormal o ufológico por lo general no suelen participar, si dan su testimonio lo hacen a regañadientes, y quienes acceden lo hacen llevados por la magnitud del fenómeno (sólo hay que ver como lo relatan); en todos los casos el temor a ser señalado, ridiculizado es patente, tanto como para guardarse el fenómeno para si, o sólo contarlo a gente de confianza.

Más allá del tema testimonios, hay algo claro en relación a estos escépticos de relumbrón avalados por algún título o cargo científicoacadémico, y es que si son tan profesionales ¿por qué no investigan el caso con sus medios y su perspectiva? Es que llega todo a un extremo tan absurdo que lo que hacen estos señores es como si fueras al médico le contases los síntomas que padeces y como ellos no saben a qué enfermedad obedecen pensasen que la enfermedad no existe y te mandaran a casa sin tratarte tan siquiera los síntomas (Gregory House no lo haría).

Reconozcan señores escépticos de todo corte, que ni ustedes ni yo poseemos la capacidad precisa, los instrumentos adecuados para analizar y mesurar el fenómeno en sus causas. Si tan siquiera lo intentan, negarlo sin más no es aceptable, no es serio.
Si llegamos a la conclusión que sin antecedentes de mentira o locura no se pueden negar testimonios, ¿cómo se puede negar un fenómeno cualquiera tan extenso a lo largo del tiempo y en número? Me parece muy osado, viniendo de un científico, hacer esto.
Llegados a este punto, no viene mal recordar que llamar mentirosa a la gente, sin pruebas de que lo sean, es una injuria, ya no digamos dejar caer que padecen un trastorno psiquiátrico sin tener una prueba médica de ello. Pues sí, hay escépticos profesionales que hacen esto, esta es su metodología.

Yo no puedo demostrar nada, cuando digo nada es nada, no tengo instrumentos para el estudio, ustedes, científicos, creen esos instrumentos, esos métodos para llegar a la raíz de un asunto que no se puede negar por mero empeño.

miércoles, 26 de agosto de 2015

El fin del Milenio 3: adiós al Iker Jiménez radiofónico

Es muy difícil contarlo. Escribirlo ya no te digo. La noche del fatal anuncio se reían de mí por mi reacción. Y es que hay cosas que calan más en ti de lo que tú eres capaz de admitir conscientemente.
No soy muy de fechas, por eso en Historia me iba regular, así que me limitaré a contar mi historia con Milenio 3 tal y como me venga. Después de todo es lo que suelo hacer en cada entrada, y se nota mucho, supongo.
Mi historia con Milenio 3 es una historia con la radio en general. Con leves diferencias yo soy de la quinta de Iker Jiménez. Como él crecí con los programas de Jiménez del Oso, y al tener mi madre la radio casi todo el día puesta, es lo que tiene pasar mucho tiempo en la cocina, había noches que cenábamos tan tarde que alcanzábamos a escuchar el programa de Antonio José Alés, yo de peque escribía Alex. Sigamos, el programa se llamaba Medianoche (he tenido que consultar para reafirmarme). Reconozco que lo que más me atraía en aquellos entonces era la voz. Siempre he sido muy de fijarme especialmente en la voz de las personas, y no sé si por un talento natural o por escuchar tanto y atentamente radio y demás, detecto matices que me rebelan mucha información.
El programa de Alés acabó, y la semilla de estos temas ya había germinado en mi curiosidad, así que cuando pude tener el coraje suficiente de llevarme la radio de una única pletina a mi habitación empecé a buscar no sólo emisoras de radiofórmula sino programas que hablaran de temas que me interesaran. De este modo encontré uno en Radio Nacional de España, recuerdo en especial uno que emitía relatos fantásticos, en concreto se me quedó grabado un relato en el que los fumadores eran tratados como lo eran entonces los heroinómanos, un relato profético viendo el devenir de los cambios legales que han desembocado en nuestra expulsiva Ley Antitabaco Española.
Voy a intentar buscar como se llamaba este programa de RNE, tal vez fuera Sobrenatural o "Historias" de Juan José Plans, pero no me cuadra en fechas. Tal vez me confunda de emisora, no estaba tan pendiente de eso entonces.
Hubo un periodo de cierta sequía, de abominación de estos temas que vivieron su apoteosis en los años 70, pero los 90, como muy bien hacía notar Iker Jiménez, fue un periodo catastrófico en el que estos temas fueron siendo arrinconados en las parrillas tanto radiofónicas como televisivas, o peor, eran usados para servir de chufla al presentador escéptico de turno, que a mi parecer encontraba así una forma fácil de mantener en alto su prestigio intelectual que el resto de las secciones de su programa tiraban por los suelos. Sí, hablo de Javier Sardá y sus "Crónicas Marcianas", ¿irónico no? que en un programa titulado marcianas, fusilando un título cumbre de la literatura fantástica se aniquilara tan funestamente estas temáticas llevando a seres en lista de espera de frenopático para reírse de ellos y sus afirmaciones sobre estar poseídos por extraterrestres, o haber copulado con una de ellas, o haber estado en Ganímedes. Pero yo fecharía el despretigio de los asuntos paranormales, en las controvertidas psicofonías de El Palacio de Linares. Raimundita hizo mucho daño, y sirvió de ariete a muchos para cargarse estos asuntos que llegaron incluso a aparecer en un matinal como Hoy Por Hoy en la voz de Iñaki Gabilondo.
Como decía, mi afición a la radio de forma activa empezó por ahí, aunque había otros temas que conocía por referencias gracias a mi abuela: las radionovelas, pero cuando se despertó en mí esta afición ya no se emitían; excepto en una ocasión en la que se estrenaba R5 de RNE, que emitieron Esmeralda, con la voz cristalina de la entonces muy de moda por “Cristal” Lupita Ferrer. Poco a poco, cuando me emancipé y tuve mi propia radio empecé a tantear otros tipos de programas. Recién estrenada mi libertad hacía los horarios que me daba la gana, de este modo me empecé a aficionar a la radio nocturna, aunque tenía la radio puesta todo el día. En este transitar por las ondas acabé escuchando “Si amanece nos vamos”, llevar este tipo de horarios y otros motivos te hace generar insomnio, o sea nada recomendable.
Los domingos, día en el que los disparates horarios se acusan más, y para ser más concreta la madrugada del domingo al lunes, en la segunda hora de “Si amanece...” había una sección dedicada a temas paranormales, una especie de consultorio dedicado a estos asuntos, la gente entonces escribía, aún no se había generalizado el uso del correo electrónico. Temiendo equivocarme, en aquella “Hora de los misterios”, antes de Iker Jiménez hubo otro colaborador, y admito con tristeza que no recuerdo con firme exactitud su nombre y apellidos, dudo entre José Antonio y Juan Antonio; pero más triste es ver que buscando en Google, me está costando horrores encontrar este dato, ni siquiera en el artículo de la Wikipedia dedicado a este programa se menciona a este señor. Pero sí, de esto estoy segura, antes de Iker había otro señor, que dicho sea de paso no ponía excesiva pasión en su cometido, quizá por eso Iker tuvo su oportunidad.
Los seguidores de Iker Jiménez sabréis como yo como se gestó “Milenio 3”, como cuenta Iker que Carlos Cala, el que daba los boletines las noches de fin de semana le sugirió que presentara un proyecto a los jefes de un programa propio. El resto, para nuestra fortuna, está en los podcast. ¡Lo que daría yo porque hubiera podcast de las radionovelas que me refería mi abuela!
Reconozco que cuando aquella madrugada fatal escuché la noticia fatal me cabreé muchísimo. Sé que resulta extraño, grotesco. Pero hay personas que no hacemos un ocio estándar, que no nos gusta tomar “agua con misterio” rodeados de extraños y quedar inconscientes quedando expuesto a ellos. Mi ritual hace ya más de una década, era escuchar el programa en el coche, al aire libre, mirando las estrellas, porque se me hacía todo más mágico. Al escucharlo con mi pareja era una manera también de prolongar esa sensación de noviazgo. Además, me sentía diferente, no haciendo lo mismo que todos los demás. A base de escuchar tantos años el programa, sin quererlo vas incorporando esas voces a tu acerbo afectivo. Sin darte cuenta, cualquier problema que te dañe se achicaba cuando les escuchabas, porque además te contaban cosas, que aunque ya conocías, las contaban como si fueran nuevas, con esa pasión, con esa entrega tan especial, como si se lo creyeran, pero dejando claro (esto es lo que más respetaba de ellos) que no afirmaban nada, sólo exponían. Con el tiempo supimos que Carmen Porter era también su pareja, y de algún modo se complementaban tanto, iban repartiendo el juego, que quizá visto en la distancia y el discurrir de los años contribuía a que la figura de Iker no acusara cansancio. Pero aparte de Porter, Iker siempre ha sabido rodearse de colaboradores francamente buenos, e incluso tuvo el doloroso acierto (supongo que lo era prescindir) de renovarlos cada cierto tiempo.
Aprovechando esta entrada y siguiendo con el tema “colaboradores” reconozco que algunos por muy simpáticos que me parecieran adolecían de un notable descreimiento y eso no ayudaba nada, la verdad, se notaba el puntito burlón, no diré en quién o quiénes, pero existía; por otro lado, también estaba el colaborador empalagoso, el excesivamente entregado, tanto que pecaba de un exceso en llamar la atención dilatando su participación con introducciones y pausas excesivas, no diré quién, pero por suerte desapareció.
Lo que me hizo fiel, no fue sólo ese espíritu nostálgico que se puede desprender de lo ya escrito, tampoco que me identificara con Iker como miembros los dos de una misma generación, como aficionados a temas comunes. Lo que me hizo admirarle fue lo que se podría resumir en el lema “yo cuento hechos, no les doy explicación, ni afirmo ni desmiento”, y así, en su propio programa pudo exponer un acontecimiento ufológico o paranormal y además de contar con los expertos en estos asuntos llevaba expertos científicos que pudieran dar al asunto una explicación académicamente tasada por la oficialidad científica. Con el tiempo, además, “Milenio 3” fue incluyendo secciones que no tenían nada de paranormal, recuerdo con especial cariño los sucesos, las referencias al periódico “El caso”, las participaciones de Paco Pérez Abellán, un reciente programa dedicado a “La huella del crimen”. Los que nunca habéis escuchado el programa tenéis la oportunidad que os envidio tanto de escucharlo desde el principio gracias a los podcast de webs como ivoox.
En cuanto a las razones que han llevado a Iker a finiquitar el programa de radio en pro de la tele, son muy respetables, creíbles, convincentes. Y es que Iker se nos ha hecho mayor, tanto que ya es papá y un ser humano, como lleva años demostrándonos, muy sabio. Entregarse tantos años a la difusión tanto en tele como en radio ha hecho que su faceta como investigador y escritor haya mermado, y hemos de recordar que Iker empezó siendo un precoz investigador al modo de J.J. Benítez, como él tantas veces ha contado, entiendo que ha llegado a ese punto de toda persona exitosa a la que todo el mundo quiere tener en plantilla en la que necesita comprar tiempo para ejercer en su vida personal, para recuperar aficiones perdidas. Desde este punto de vista no sólo entiendo sino que aplaudo su decisión.
Uno de los mayores logros de Iker así como de otros comunicadores como el tristemente y tempranamente desaparecido Juan Antonio Cebrián, es haber estimulado la pasión lectora de muchos jóvenes y no tan jóvenes. Es muy probable que ellos hayan hecho más por la lectura que muchas campañas del Ministerio de Educación y otras instituciones dedicadas al efecto. Además han suscitado vocaciones, tanto es así que algunos de sus colaboradores de los últimos tiempos eran oyentes que acabaron estudiando periodismo, según su propia confesión, por Iker y su programa.
La suerte es que nos queda “Cuarto Milenio”, en la tele, no es lo mismo, no tiene ese espíritu, ese ambiente que se detectaba, esa cordialidad, en la tele el programa queda más encorsetado, la interacción con el espectador es imposible, debido a que no es en directo. Por hacer una comparación que no cumple con el objetivo que me propongo al 100 % es como ver una película en una sala de cine, con gente y ver la misma película en casa en la tele. Sé lo que me digo, yo he llegado a coincidir con más oyentes excursionistas en algún monte para ver las estrellas, o me ha sorprendido oír a Iker doble porque el coche de metros más allá también lo tenían sintonizado.
No sé qué ocurrirá con el espacio libre que ha quedado en Cadena Ser, supongo que no aprovecharán el buen hacer demostrado de algún colaborador como Santiago Camacho, para realizar un programa, si no similar, al menos de ese corte. Esa es mi pesimista visión, no lo harán, y tal vez esa franja se vea rellenada con algún programa repetido, o alguno que oficialmente vaya los sábados por la tarde, pero El Carrusel se lo coma relegando su emisión a la madrugada.
Me da tanto miedo, tengo tanto temor a la decepción que no lo quiero ni mirar.
Esa exclusividad con Mediaset tan mentada por los defraudados por la decisión de Iker Jiménez, espero que no sirva para enclaustrar a una figura molesta como sucedió con algunos comunicadores en los últimos 90 y primeros 2000, una práctica ¿casual? en la que según vi en los efectos en la carrera de esa persona, el contrato en exclusividad servía para cancelar el programa con cualquier excusa y mantener ese comunicador en la nevera sin opción de ejercer en algún otro medio de comunicación, con más o menos dificultad el comunicador cobraba lo estipulado por finiquito, pero era igualmente obligado a permanecer a las órdenes de la cadena, que ¡oh, casualidad! nunca llegaban. Para cuando la vinculación con la cadena se había extinguido la carrera fulgurante de ese comunicador de moda se había congelado y a duras penas conseguía oficio como colaborador. Es una observación, no una acusación firme.
Por ello, osando aconsejar, le diría a Iker Jiménez y demás colaboradores, que cultivaran su faceta literaria, y tuvieran manuscritos listos. Sólo espero que hayan negociado bien su contrato y puedan hacerlo. Lo de la exclusividad suena tan mal...

Creo que es suficiente. En su momento no escribí sobre “Si amanece nos vamos” cuando se terminó. Un recuerdo grande a Bea Rodríguez.

He visto Fear The Walking Dead 1x01

Un joven despierta rodeado de desorden, inmundicia y garrafas. La luz lo ha despertado. Llama a Gloria. Se levanta y parece moverse con dificultad, como un caminante. Vemos que están en un ¿refugio?, es una iglesia abandonada. Mi mente de espectador de la serie madre intenta situarse: ¿son supervivientes Gloria y él? El joven busca, oye un grito de hombre. Baja las escaleras para encontrar a un hombre con la garganta desgarrada desde la que emitió quizá su último grito.
Sigue buscando. Encuentra a Gloria reclinada sobre un joven, al volverse hacia él ella con ojos llenos de niebla deja al descubierto el cadáver de un joven negro al que le falta parte del labio superior dejando a la vista una sonrisa sangrienta y siniestra. El joven huye y en su camino es atropellado. La cámara lo enfoca tumbado en el suelo, el plano se abre. La gente se acerca a auxiliarle en medio del ruido típico de cualquier ciudad. Ellos se acercan sin las precauciones típicas a las que el clan de Rick Grimes nos tiene acostumbrados.
Más tarde se nos irán presentando más personajes gracias a los que sabremos que el joven atropellado es Nick, heroinómano, tiene una hermana, su madre tiene una relación con un hombre que no es su padre (típicas fricciones). Ella trabaja en el mismo instituto que su pareja, él profesor, ella encargada de la seguridad, por ello libra a un estudiante de una expulsión al pitar el arco de seguridad. Madison, así se llama, lo mete en su despacho y le saca un cuchillo del bolsillo. El chico no lo lleva para defenderse de compañeros, sino de lo que está por venir, de los casos.
Estamos en la fase escéptica, se oye hablar de casos, pero son percibidos como leyendas urbanas propagadas por internet. Porque como dice Madison al joven del cuchillo:
"Si pasara algo las autoridades nos lo comunicarían". En ese instante el escéptico es el chico del cuchillo, yo también.
Nadie va a creer a un heroinómano que llega a la conclusión de que lo ocurrido con Gloria es una alucinación producto del jaco o de su mente.
No cuento más, aún queda mucho capítulo. Estamos en plena presentación de situación y personajes, la primera mitad parece consistir en un drama social y familiar, el asunto "caminantes" es apenas una insinuación.
Los guionistas cuentan con que los espectadores ya venimos de las cinco temporadas de "The Walking Dead", por eso nos hacen guiños como cuando el director del instituto está sentado de espaldas en una silla y no responde cuando Madison le llama.
Pero en un momento dado, el escepticismo da paso a otra realidad anunciada por esta frase:
"Permanezcan dentro de sus vehículos en todo momento".
Como muchos venimos de la serie madre no nos impacta este primer capítulo como el primero de la serie origen. Pero los personajes presentados hasta el momento consiguen pese a la actitud resabiada llegarme y convencerme.
Quiero saber más de Madison, de Nick, y de todo lo demás.
Pese a la dificultad de no contar con la sorpresa, creo que este primer capítulo ha alcanzado su objetivo, al menos para mí.
El final del capítulo está a la altura de todos los demás de la serie origen, no acepto acusaciones de spoiler, jeje.

martes, 25 de agosto de 2015

Rocio Jurado: Quién Te Crees Tú







Dedico este vídeo a tanto machista, tanto antiguo como moderno. Modernos, esos que ahora se dan en llamar postmachistas. A esos que yo interpreto como los que son tan machistas como antes, pero aún peores, de esos que han decidido usar las conquistas feministas en provecho propio; de esos que aprovechan a la mujer trabajadora para contar con otro sueldo, pero la siguen esclavizando en casa; de esos que aprovechan la liberación sexual femenina para echar polvos sin compromiso ni responsabilidad dejando toda la decisión sobre anticoncepción e interrupción del embarazo en manos de la mujer porque les es más cómodo hacerlo sin protección.

Suficiente, me dan arcadas.


Cine: “Me decepcionó el final”: Extinction, Mamá, El diario de Noa, Cautivos del mal y Lo que el viento se llevó


Me hacen la crítica de “Extinction”, para mi sorpresa hablan bien, hasta que oigo: “Me decepcionó el final”.

Pues debo ser de las pocas que a mí los finales “plin”, de hecho hay gente que no se cree que no me importe que me los cuenten. Se debe a que a mí lo que me interesa es la historia, que me cuenten lo suficiente para que yo juzgue si la historia me interesa, si me hace pensar que me entretendrá,  emocionará, que no me aburra, que a ser posible me aporte algo que no sea la sensación de haberle dedicado tiempo a una historia en vano.
Esta frase fatal, “Me decepcionó el final”, es una herida de consideración para la promo de una película, porque por imbécil que parezca hay gente obsesionada con los finales perfectos y no con el resto del metraje. Una película que demuestra lo que quiero decir es “El diario de Noa”, no me creo que nadie diga que no volverá a ver la peli, porque considera que no tiene un final a la medida de sus pacatas ilusiones.

Este tipo de pensamiento es como si hicieran el camino de Santiago, hicieras amigos, ligaras con el polvo/amor de tu vida, pero sólo estuvieras obsesionado con llegar a la Plaza del Obradoiro.
Hace unos años me soltaron esta frase sobre la película “Mamá” de Guillermo del Toro, al final la vi, y lo peor de la película no era el final, ni el principio, ni el desarrollo, lo peor, lo que destroza de la mitad del metraje para atrás es ver al completo el fantasma. No me gustó en absoluto.
[El test de movimiento del vídeo da más miedo que lo que se ve en la película, es menos ridículo]
 Si del Toro es cinéfilo como creo que es habrá visto “Cautivos del mal” (con Kirk Douglas y Lana Turner), aquí los protagonistas: productor y director de cine, consiguen que los hombres pantera de su película de bajo presupuesto den más miedo insinuándolos entre sombras que mostrándolos al completo con sus ridículos disfraces, de ese modo llegan a un éxito nada esperado. El fantasma de “Mamá” es una caricatura de fantasma, es un dibujo animado incrustado en una película para adultos. Con lo bien que están las niñas con sus movimientos animalescos encaramándose a los muebles (pavoroso).

Para mí un final correcto no es necesariamente uno feliz, sino uno que explique, que cierre un ciclo, pero también que te deje preguntas en tu cabeza de las que hacen que el tiempo invertido en la película se extienda después en forma de charla con las personas con las que viste la película.

Ya sabemos que si es una película romántica sólo hay dos opciones: o se casan/siguen juntos, o se separan. Si es una película de fenómenos extraños los fenómenos cesarán, morirá alguien seguramente, o los fenómenos siguen, pero los personajes que los sufren se van a otra parte huyendo. Si es una película de intriga se resolverá el enigma, el crimen, etc. Lo importante es lo que te cuentan, lo de enmedio, aunque hay finales que sean también tan importantes como el resto de la historia: véase el caso de “Lo que el viento se llevó”, un final no a gusto de la audiencia, pero es una de las películas más vistas de toda la historia del cine.
¿Que la historia acabe así de mal te disuadiría de ver el tira y afloja entre ellos en toda la película?

lunes, 24 de agosto de 2015

VIVIR EN EL FILO: Guiriland: Paquetes

VIVIR EN EL FILO: Guiriland: Paquetes: "Hombres del mundo: ¿Qué ser vivo os ha dicho que los bañadores slip os sientan bien?. ¡Ay, la virgen! Una no gana para di..."



Un post sensacionalmente divertido de Lola Gracia.

Lo último no lo he entendido bien.